Estudio determinaría cómo animales predicen sismos

 

Martin Wikelski, experto en migración del Instituto Max Planck de Ornitología de Alemania, es decir un rastreador de animales que estudia si cambios bruscos en el comportamiento animal, como la migración en manada, pueden predecir eventos sísmicos, entre otros fenómenos naturales.

En Visso, eso significaba grabar con sensores cualquier criatura que pudiera encontrar y ver si los animales anticipaban las réplicas, explica una publicación de Bloomberg y Business Week. Un granjero cuya propiedad resultó golpeada gravemente permitió a Wikelski instalar sensores en vacas, ovejas, perros, pollos, pavos y un conejo.

Días después, los sensores detectaron una “aceleración dinámica del cuerpo”, lo que significa que los animales gastaron mucho más energía de lo habitual hasta 14 horas antes de que las réplicas golpearan, en momentos en que normalmente habrían estado dormidos o dóciles.

El investigador está afinando un estudio, que saldrá a finales de este año en la revista Science, que explora las causas y los efectos de los movimientos de los organismos y el mundo que los rodea. Grandes datos recogidos de los animales pueden “hacer cosas absolutamente locas”, dice Wikelski.

Su proyecto Icarus es una base de datos en línea de código abierto diseñado para seguir a los animales alrededor del mundo a través de dispositivos de rastreo que transmitirán sus ubicaciones a un satélite cuyo lanzamiento está programado para octubre. Con la ayuda de voluntarios, el experto espera reunir miles de datos para finales del próximo año.

“Es algo así como un nuevo SMS global con animales como unidades autónomas”, dice sobre Ícaro, siglas en inglés de Cooperación Internacional para la Investigación Animal usando el Espacio. “La gente lo ha llamado internet de alas”.

Wikelski documentó a los elefantes indonesios que se trasladaron a un terreno seguro antes del tsunami que devastó el país en 2004, y monitoreó cabras y ovejas en el Monte Etna de Italia para presagiar mejor las erupciones volcánicas de 2012 a 2014.

Para Icarus, la mayoría del etiquetado de los animales es realizado por voluntarios locales.
“La gente viene de todo el mundo; recibimos solicitudes de Níger, Malí”, señala. “Dicen, ‘creemos que estas aves construyeron un nido en un nivel por encima de donde ocurrirá una inundación. Denos algunos sensores, queremos averiguarlo”. Su esposa Uschi Müller, quien también es profesora de los Institutos Max Planck, es quien hace los malabares con la logística y las finanzas.

Las agencias espaciales de Alemania y Rusia han dado a Wikelski cinco miembros para el personal de su proyecto, un pequeño ejército de unos 50 estudiantes de posgrado provenientes de 37 países así como 13 millones de dólares para construir y lanzar su satélite, el cual fue diseñado por un ingeniero aeroespacial de Princeton. Un potencial riesgo es que la red de sensores podría usarse en seres humanos.

Facebook Comments