Once años, ¿y?

Por Luis Silié

Comunicador dominicano residente en Barcelona

Existe un refrán “lo que mata es la flecha, no el indio”, tomando el pié de este refrán quiero vestirme de estratega político, pensar con tal y decirles que toda estrategia política cuenta con una visión, un final, un resultado por consiguiente un objetivo deseado; ese enfoque, ese camino, esa tendencia, los llevará a su meta. Los progenitores de esa “flecha” necesitan indios con sus arcos listos y con la cabeza baja diciendo lo que usted diga, ¿Dónde lanzo el flechazo?

Perdone que abuse de su imaginación, pero esa flecha pudiera tener algún veneno o por qué no, una dosis de populismo demagógico listo para lanzar el flechazo mortal con un poco de dormidera mediática.

Ayer levanté la mirada al cielo como creyente y pensé cuanta soberbia. Cuando dejas que la mente controle tus acciones es una enfermedad, hasta te pudiere picar una hormiga y ni darte cuenta. Mire usted, no digo una persona con fuerte carácter, me refiero a la soberbia. La chabacanería no es soberbia ¿entendible, no?

La manera de pensar de cada quien, está sujeta a muchas vertientes de enseñanzas, educación, acciones aprendidas por la imitación, aprendizaje, etc. Tenemos un sello personal, sembrado en la personalidad del portador, y por consiguiente lo que podría funcionarle a una persona a otra puede resultarle mal. Saben ustedes qué es lo peor, que el indio de arriba mencionado solo copia lo peor, porque no tiene la personalidad bien definida en el asunto, y si, una cantidad de imaginación de cómo lo haría, Napoleón, Nerón, Hitler o el

mismo Balaguer en vida, le falta personalidad, independencia, respeto propio. Piense lo que quiera.

Amigos lectores, cuantas mentiras, cuantas insinuaciones, una cantidad de malévolas acciones con la única tendencia de tener el control de la corrupción, del poder en la sombra, control de los poderes del Estado, un camino a la impunidad y permisividad de la Justicia; la mayoría recibiendo el castigo de todo este populismo rancio con la finalidad de opacar a toda costa que cumplirán 12 años de poder sin cambios necesarios en Dominicana. Un año más del deterioro de la sociedad, un país que se convierte en un Nueva York chiquito, con sus basuras, sus crímenes, sus nocivos ejemplos de sexo, drogas, grandes centros de diversión, una lucha por el afán social, mejores coches, el lujo, el consumismo, el derroche. Y los mercados atibando el fuego.

Todo con el marco de un gobierno institucionalmente cuestionable en manos de un hombre que quiere o desea hacer algo pero este clon mal engendrado tiene una soga amarrada desde su ombligo y halada por un Comité Ejecutivo, y un Danilo que no le permite hacer cambios radicales para la mejoría de las mayorías ni de los dirigentes que dejaron la piel en el camino a favor de las elecciones. Las promesas de este partido y su actual presidente están muy distantes de la realidad dominicana, la desigualdad es notable.

Danilo ha hecho un esfuerzo de llegar a los campos, de hacer aulas (hagan los profesores) de prestar a los campesinos, de prometer como un gobierno de ayuda y soporte. Qué de la energía eléctrica, el problema haitiano, la droga, el vandalismo, la corrupción, el tráfico de influencia, de los expedientes de corrupción en las gavetas de los jueces. ¿Plan de gobierno? Muy bien gracias.

Y ya lo he dicho y lo digo por enésima vez, usted puede ser de derecha o de izquierda, del centro o para un lado, para otro, allá usted; pero cuando usted se planta ante un micrófono y dice que el país va bien, que todo está sobre ruedas y que el gobierno es fuerte y está cumpliendo su programa, perdóneme usted, pero usted es un mentiroso, demagogo, mal político, mal dominicano, un ser dañado por la arrogancia y la soberbia.

Estamos en Barcelona, vemos las cosas desde fuera del país, nos nutrimos de lo que dicen las personas que van y vienen, de los periódicos amarillos facilitadores del populismo, de los periodistas comprometidos, de lo que dicen los periódicos locales y en la red. Estamos preocupados, sufrimos de ver como un partido quiere lo que nadie entiende, ocupar el lugar de otro como un indio que solo piensa en el próximo flechazo jurídico.

Y como dice el merengue, no se puede apretar mucho la tuerca porque se va a romper la rosca. Que pena, que paisote nos gastamos. Esos síntomas peligrosos de pérdida de la democracia, los dolientes, bla, bla, bla y bla.

Es más, yo creo que hasta las marchas Verde, la lidera el PLD con el perdón de los asistentes.

 

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