Realidad Dominico-Haitiana

  • Por JOSE ABREU

El pasado 23 de diciembre la Comunidad de Haitianos Organizados, convocó una marcha pretendiendo celebrar el “Día Internacional del Migrante”, acción que causó revuelo entre los llamados “nacionalistas y defensores de la soberanía nacional”, debido a esto la comunidad haitiana se sintió amedrentada por lo que desistieron de realizar la manifestación y fue el grupo Dominicano que se oponía, quien finalmente realizó la caminata “cargada de odio” en el Parque Mirador Sur de Santo Domingo.

Tomando en cuenta que las autoridades Dominicanas en complicidad con algunos empresarios y grupos organizados son los responsables del incremento de inmigrantes haitianos por décadas, en algunos casos amparados en “contratos sombras” con la excusa de solo ser reclutados los nacionales haitianos que se encuentren en territorio dominicano, para ser contratados y llevados a sus instalaciones y/o asentamientos, estos han comercializado la migración hacia República Dominicana, miles han cruzado de esta manera porque este negocio les representa grandes beneficios.

Refiriéndome a esto basado en evidencias: programa de reclutamiento por parte de “buscones-reclutadores” que trabajan para compañías dedicadas al cultivo y molienda de caña de azúcar, se dan a la tarea de alistar a sus conciudadanos en los campos de la línea fronteriza, principalmente en el Sur-Este de Haití, entre los que se encuentran: Miraguane, Chigua, Kay Yacmel, Peredo, Sabandibua, Marigó, desde donde son transportados en embarcaciones artesanales hasta el municipio de Ansa-Pitre, pueblo fronterizo colindante con Pedernales.

Luego los trasladan al paraje de Banano del lado haitiano, de inmediato cruzan a Banano del lado Dominicano y prosiguen a centros de acopio y/o refugio improvisado que regularmente lo colocan próximo al paraje El Manguito de la provincia Pedernales, desde donde amparado en los denominados “contrato sombra” entran las autoridades Dominicana con los miembros del Ejército, Migración, Centro Nacional Enfermedades Tropicales (CENCET) de Pedernales, quienes los carnetizan, vacunan y en horas de la noche son transportados en minibús a Santo Domingo y la zona Este del país.

Ante esta realidad irrefutable, es por ello que planteó estamos a tiempo de diseñar una política de migración con reglas claras, incluyentes, cual garantice una buena convivencia con los nacionales haitianos y todos los extranjeros residentes en la República Dominicana. Nuestras autoridades no deben dejarse desplazar de personas que viven de la promoción de la xenofobia y confrontación, asuman su rol, reconozcan las debilidades y complicidad de sectores oficiales en este tema, en procura de resolver el problema.

Insisto en que se debe mantener la buena convivencia entre ambos países, de nada sirve incentivar el rechazo y la confrontación con Haití y sus nacionales, recordemos que se necesita un mercado donde coloquemos  los productos criollos, ellos representan la mano de obra que necesitamos y que nosotros no poseemos en áreas importantes como el cultivo agrícola, la construcción, etc.

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