Taiwán es China

Eduardo Álvarez

A Taiwán no le queda otra salida que aceptar su dependencia de China. Ha ido perdiendo terreno desde su fundación en 1949. Así las cosas, apenas quedan veinte países, de los 193 miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pendientes de establecer relaciones diplomáticas con China.

Primero, tienen que romper con Taiwán, que no es miembro de la ONU, reclamada por China como una de sus provincias.
Las relaciones entre la RPCh y Dominicana rescatan un antecedente en esta materia, como la acreditación de un ministro consejero chino en República Dominicana, de acuerdo a datos obtenidos en la obra Política Exterior Dominicana 1844-1961, escrita por Mu-Kien Sang Beng. Refiere el Tratado de Amistad firmado el 11 de mayo de 1940, en Ciudad Trujillo.

Tres años después, en 1943, el ministro consejero de la República de China, acreditado en Cuba, presentó credenciales ante el gobierno dominicano (del libro China, El ascenso del dragón, de Luis González). Sin embargo cuando Mao Tse Tung proclama la República Popular China (RPCh), Trujillo decide establecer relaciones con la Taiwán de Chiang Kai Check.

El comercio entre China y Latinoamérica creció en un 47%, durante el primer trimestre del presente año, sin que República Dominicana se haya favorecido de un mercado que procura suplirse de materia prima y productos procesados en esta región.

Las operaciones de compra y venta rondan los 47,900 millones de dólares en estos tres meses. China mantenía un intercambio comercial con Dominicana calculado en unos dos mil millones de dólares, y se espera que mejore con el turismo, la música, el cacao y el ron procedente de nuestro país, de acuerdo a Li Dong, un representante de la Oficina de Desarrollo Comercial de la RPCh, en el acto de apertura de la casa de China, celebrado el 31 de octubre del 2011.

El salto en las relaciones bilaterales ha sido cualitativo y cuantitativo. Sin embargo, la falta de relaciones diplomáticas limitó seriamente la participación de nuestro país en una avenida comercial con amplias posibilidades. Podemos vender a China mucho más ferroníquel, cigarros, cacao, banano y ron, entre otros renglones, como ocurre desde hace casi una década.

Nos hemos convertido en el segundo socio comercial de China en el Caribe, después de Cuba, ya aseguraba, en el 2007, el entonces encargado de la Oficina de Desarrollo Comercial de China en el país, no sin antes resaltar la importancia de los vínculos políticos a través de la diplomacia.

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