¨Guacanagarix¨ Abinader y la risotada de Giuliani

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Chispas de Humberto Salazar

Cuenta la historia que cuando Cristóbal Colón encalló la Santa María en la costa norte de la isla que llamó La Española, se encontró con el cacique taíno de la zona llamado Guacanagarix, quien le prestó toda la ayuda que pudo cuando recibió espejitos a cambio del oro que llevó a los conquistadores.

En la República Dominicana, hablamos del complejo de Guacanagarix, por la tendencia que se dice tenemos de preferir a los extranjeros antes que a nuestros coterráneos, generalmente creemos que una persona cualquiera por venir de fuera del país, conoce mas que los expertos locales los temas que nos ocupan.

Eso es lo que le ha pasado al candidato del Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader, con el ex alcalde de Nueva York Rudolf Giuliani, no sabemos quien le vendió la idea al político dominicano, de que se gastara unos dólares para traer a este señor, y presentarlo como el mago de la seguridad publica y la lucha contra la delincuencia.

Cuando una persona nos preguntó cuantos votos podría añadirle la visita de Giuliani a la candidatura del PRM, le respondemos que eso habría que preguntarlo en las calles de Washington Heights, donde viven miles de dominicanos, que fueron víctimas de las políticas represivas contra los hispanos y los negros que desarrollo este señor en la ciudad de Nueva York.

Porque el ex alcalde es miembro del Partido Republicano, y por lo tanto socio político de los grandes intereses de los ricos de los Estados Unidos, fue por esto que la llamada estrategia de ¨tolerancia cero¨, ejecutada por Giuliani en sus años de mandato en la ciudad de Nueva York, ha sido calificada como una guerra contra los marginados y a favor de los poderosos.

La ¨tolerancia cero¨ es sinonimo de dar carta blanca y manos libres a los servicios represivos para actuar en contra de las minorías, los indigentes, los excluidos, los mas pobres y abandonados por la sociedad.

En la época de Giuliani al frente de la alcaldía de Nueva York las muertes a manos de la policía se multiplicaron, solo entre los años 1994 al 1996 murieron 75 personas, baleados en la cabeza, en la espalda, muertos a palos y golpes o asfixiados , y solo tres policías fueron encausados por homicidio.

Se practicaban allanamientos de morada solo con el criterio policial, preferiblemente en los hogares de los negros y los hispanos; un articulista se atrevió a describir la situación de los vecindarios pobres como áreas ocupadas por un ejercito de blancos para reprimir a los que eran físicamente diferentes.

Claro, Giuliani fue de los promotores de las presidencias de George W. Bush, el presidente que llevó a los Estados Unidos a las guerras de Irak y Afganistán e intentó en algún momento, sin éxito, ser candidato a la presidencia por el Partido Republicano.

Son muchas las acciones que fueron noticia durante al alcaldía del invitado del PRM, sobretodo agresiones en contra de personas apresadas, como el famoso caso de la violación y golpeadura en un cuartel de la policía de Brooklyn, del emigrante haitiano Abner Louima, a quien se le llegó a introducir una macana en el ano.

A pesar de todo esto, los famosos logros de Giuliani en Nueva York en el tema de seguridad pública son cuestionables por dos razones principales: primero porque antes de desaparecer los hechos delictivos, lo que ocurrió fue que se desplazaron hacia otras zonas y en segundo lugar sin tomar estas medidas represivas el crimen bajó en 15 de los 25 estados mas violentos, probablemente por la caída de la epidemia de crack de fines de los años 80.

Ahora, hablamos de risotada en la cara de los que lo trajeron al país, porque Rudolph Giuliani, que una vez permitió que el encargado de educación universitaria de la alcaldía Herman Badillo, pidió que ¨los estudiantes dominicanos y mexicanos fueran sacados de las aulas porque no estaban en capacidad de aprender¨, debe haber ratificado la ignorancia de algunos al recibir una suma cuantiosa por decir lo que todos ya sabemos.

Que uno de los problemas que tenemos con la policía son sus bajos sueldos, solo que subiéndolos sin antes aplicar una reforma estructural profunda, que ya cursa en el Congreso Nacional, ademas de otras medidas, no estamos haciendo nada.

Tanta espuma para tan poco chocolate, el complejo de Guacanagarix parece que permea hasta a los que se consideran las clases superiores de la República Dominicana, para decir lo que dijo, no hay que traer a nadie en un avión, pagarle los gastos y darle una alta suma de dinero.

Pobre Luis Abinader, ya no sabe como llamar la atención, cuando no son denuncias que no puede sostener, son visitas que le cuestan ridiculeces como las que vivimos con la visita del represor de Nueva York.

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