América Envíos: «El dominicano quisiera enviar de todo. No hay un ciudadano de otro país que tenga tanto apego familiar»

Según Helen Keller,  nada se logra sin ilusión por lo que ella apuntó la frase, “el optimismo es la fe que conduce al logro. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza”.  Pensamiento que Roberto López plasmó al momento de formar su compañía de paquetería “América Envíos”.

El empresario relata que no hay un ciudadano de otro país que tenga ese apego a su familia como lo tienen los dominicanos. “El dominicano quisiera enviar de todo pero a través del tiempo uno lo va educando, siempre preguntan qué cosas pueden poner en el paquete y que no, esas preguntas nunca faltan” destaca Roberto.

Testimonio de solidaridad

“En este trabajo uno ve el esfuerzo que hacen las personas por agradar a sus familiares. Una vez fuimos a buscar unas cajas, eran de una señora dominicana, estaba en silla de ruedas y en situaciones críticas, y a pesar de su condición estaba haciendo envíos para República Dominicana”, expresó López.

Cuenta que es una labor sencilla pero de mucho compromiso y sobre todo responsabilidad ya que es un trayecto largo y de varias fases. Primero se recoge el paquete, luego se lleva al local, después a la nave donde se llenan los contenedores, continua en un viaje hacia Valencia y finalmente, desde ahí va en barco hasta República Dominicana donde tiene que pasar por un proceso de verificación.

Después de un extendido conversatorio Roberto López expresa sus opiniones, como empresario dominicano,  en cuanto a las interacciones  que hay y la relación con el consulado y la embajada en esta nueva gestión gubernamental, “yo creo que debemos unirnos más y debemos tener un mecanismo de interactuar, los diferentes colectivos del sector de producción de paquetería, el de alimentación, los bares, peluquería, cada uno deben unirse por si surge algún tipo de problema que los afecte, la unión hace la fuerza”.

“Por ejemplo cuando Aduanas quiso subir los impuestos, que iba a tirar el sector al suelo, el colectivo de los Estados Unidos ejerció una presión tremenda, pero aquí nosotros en Europa, lamentablemente, no ha existido ese vínculo o esa intensión de querer unirnos, formar una cooperativa de empresarios por si sucede algo que podamos decir estamos presente y no estamos de acuerdo con eso”, explicó Roberto López.

Dificultades en el sector paquetería

Todo en la vida tiene ventajas y desventajas, López nos cuenta que algunas dificultades como comerciante, en el sector de paquetería en España, es que pagan muchos impuestos y cuando surgen las competencias los precios en vez de subir bajan debido a las ofertas para atraer o no perder clientes.

Aunque han surgido propuestas para asociación, de otras compañías en distintos países, la entidad solo realiza envíos a República Dominica.

“Problemas logísticos hay pocos en España. Pero en República dominicana, en 10 años se te dan situaciones difíciles, yo recuerdo que allá en una ocasión me pusieron una gran cantidad de municiones, fueron momentos de susto y dificultad. Me llama el aduanero y me dice hay problemas, en el mismo contenedor aparecen unas espadas, de otro cliente. Gracias a Dios la experiencia de los aduaneros que tenemos en el país nos ayudó y pudimos salir delante de esta situación” sostiene Roberto.

En la reunión el empresario expresa que en ocasiones Aduanas ha hecho intento de limitar los envíos, ya que este tipo de negocios funciona a gran escala, pero se desarrolla más en Estados Unidos que en Europa, debido a su gran demanda de paquetes.

“Aquí en España se pueden enviar todo tipo de mercancía, los alimentos y las ropas usadas pagan impuestos no muy altos, pero cuando se envían objetos de lujo, por ejemplo una televisión de 50 o 49 pulgadas los impuestos suben”, manifestó el comerciante.

Sus inicios en España

López llegó a España en el año 1992, se mantuvo por unos seis meses, trabajando, en la parte Norte del país. Luego de este tiempo, optó por ir a Madrid, allí se desarrolló como seguridad por unos seis años, seguido de esto, decidió acompañar a su hermano, quien tenía una empresa de construcción. En esta laboró durante tres años, teniendo una posición inicial de peón y escalando a ser oficial.

Después de unos años de arduo trabajo junto a su hermano Julio, deciden abrir una frutería, con facilidades a sus clientes que las que había en ese sector no ofrecían, fue ser pioneros en brindar auto servicios. Pero, a pesar de tomar buenas iniciativas, la situación empezó a complicarse con la llegada de los chinos e hindú, lo que los motivo a su cierre.

La aventura inicia a mediados del año 2011. Como todo inicio, poco a poco, “obtuve el apoyo de una hermana en Santo Domingo, ella me aportó un local y un camión y así empezamos a funcionar. Tuvimos suerte porque algunos clientes confiaron e hicieron envíos importantes para poder llenar nuestro primer contenedor, el que llegó rápido”, expresa el empresario en su entrevista con Amo Dominicana.

 

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