Joven ecuatoriana denuncia una “agresión policial” en Madrid

Verónica Vicente
enlatino.com

Un agente le golpeó presuntamente en la cara partiéndole el labio.
La joven insultó al policía tras la agresión por lo que fue esposada y detenida.
Pasó diez horas encerrada en los calabozos de la comisaría de Aluche.

Marta, una joven ecuatoriana de 25 años residente en Madrid, aún cojea del pie derecho. El viernes 25 de noviembre, tras una llamada de un ciudadano anónimo, seis agentes de la Policía Nacional se presentaron de madrugada en el bar en el que trabaja como camarera, una discoteca latina en la zona de Aluche, y comenzaron a desalojar a los presentes “a punta de pistola”.

Su novio Roberto, también ecuatoriano, trabaja en el mismo local pinchando música. “Eran las cinco y media pasadas y estábamos recogiendo y limpiando. Había un último tipo ebrio que no quería desalojar -se pasó la noche entera diciendo que era secreta- cuando le pedimos que lo hiciera porque teníamos que cerrar nos amenazó con avisar a la policía”, explica.

A los veinte minutos, cuenta la pareja, seis agentes de la policía nacional entraron en el local y sin dar explicaciones “comenzaron a cachearnos, a gritarnos y a preguntar si teníamos armas o drogas mientras nos apuntaban con la pistola, nos quedamos bloqueados, no sabíamos qué pasaba”.

Marta estaba en el baño en ese momento, había entrado poco antes de que llegaran los agentes. Roberto les dijo a los policías que esperaran a que saliera pero “un policía fue derecho a los servicios y le gritó a Marta que saliera de inmediato”.

“Yo tenía los pantalones bajados y le pedí que esperara a que terminara”, continúa Marta, “entonces abrió la puerta y me pegó en la cara partiéndome el labio inferior y el superior. No supe cómo reaccionar y le llamé ‘hijo de puta’, al momento me jaló del pelo y me arrastró hasta la pista de baile del local sin apenas dejarme que me subiera los pantalones”. Marta asegura que forcejeó con el agente para poder vestirse mientras el resto de policías vaciaba del todo el bar.

Mientras presenciaba los hechos, Roberto no dejaba de preguntar a los agentes qué hacían allí y por qué les trataban de aquel modo. “Hemos recibido una llamada”, fue la respuesta. Ante la impotencia de su novio, en torno a las siete de la mañana del sábado, Marta fue esposada y metida en un coche patrulla en dirección a los calabozos de la Comisaría de Aluche y Roberto fue directo a los Juzgados de Guardia de Plaza de Castilla a poner una denuncia por presunto “abuso policial”.

“SÓLO ERES UNA INMIGRANTE”

Una vez allí le tomaron las huellas y le ordenaron que firmara un papel “sin que nadie me explicara qué era ni qué consecuencias tendría mi firma”, así que se negó. “Entonces el mismo policía que me había pegado en el local me empujó contra las banquetas, fue así como me produjo las contusiones en el hombro izquierdo y en el pie”, detalla. Luego me miró y dijo “qué más da, si tú sólo eres una inmigrante más”.

Marta fue llevada a las ocho de la mañana a un Instituto de Salud Pública en el que “me dijeron que estaba bien y me recetaron ibuprofeno”. Regresó a los calabozos y permaneció allí hasta que a las cinco de la tarde, finalmente, la soltaron. Nada más salir de la comisaría tomó fotos de los golpes y se fue directa al Hospital Universitario de Móstoles, donde le dieron la baja laboral y un informe médico de cuatro hojas que menciona “policontusiones y crisis de ansiedad”.

El lunes, al igual que su novio, ella también puso una denuncia en los Juzgados de Guardia de Plaza de Castilla, “no permitiré que esto quede así”, asevera.

VERSIÓN POLICIAL

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía consultadas por Latino dicen estar al tanto de sendas denuncias, y si bien no han entrado a valorarlas añaden que los agentes declararon que «la joven se puso tan violenta y agresiva que tuvieron que llegar a detenerla». El caso está ahora en manos de los jueces de instrucción por lo que «habrá que esperar a que llamen a los implicados a declarar”.

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