La Unión Europea celebra el Día de Europa en sus horas más bajas

Madrid.- Seguramente el sueño de Robert Schuman se haya visto más que cumplido con la Unión Europea que este miércoles conocemos. Cuando el 9 de mayo de 1950 presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada mencionó muchas de las cualidades de las que hoy presumen sus estados miembros: una unión económica supervisada por una autoridad común; la libre circulación de personas y mercancías; un proceso de ampliación para terceros países y, sobre todo, una alianza que evitara nuevas guerras.

Europa intenta ahora reencontrarse con los valores que promovió Schuman. La mayor crisis económica desde la II Guerra Mundial ha aireado las pretensiones más nacionalistas cuando se cumplen 62 años de aquella declaración. Los líderes europeos entonan sus discursos llenos de europeísmo pero la realidad es que la Unión Europea pasa por sus momentos de menor aceptación popular.

La crisis económica tiene gran culpa de ello. También eso que dijo Jaques Delors de que las nuevas generaciones habían nacido en un entorno de paz y por ello no valoraban tanto la influencia que había tenido la unión de países europeos para evitar nuevos conflictos. Lo cierto es que Europa ha perdido parte de esa identidad que le caracterizó desde su creación y en la década de la ampliación. Ahora trata de defender sus logros históricos ante quienes reclaman una vuelta al predominio de la soberanía nacional e incluso trabaja con la hipótesis de que por primera vez desde su creación la Unión puede perder a uno de sus miembros.

Cumbre del crecimiento

Dentro de dos semanas los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete tratarán algunas de estas cuestiones. La cumbre está consagrada al crecimiento, esa palabra de la que todos hablan pero que ninguno ha sabido aún poner en marcha. La Comisión Europea ha reivindicado su figura como promotora de las medidas de crecimiento, pero a nadie se le escapa que el debate ha vuelto de verdad al primer plano con la victoria en Francia de François Hollande. Un hombre que desde su podio de campaña ha retado a Angela Merkel y su austeridad pero que ahora deberá defender sus ideas con la misma vehemencia en una plaza mucho más hostil: Bruselas.

El fracaso de los líderes europeos para encontrar una salida de la crisis está también detrás del populismo y euroescepticismo que se oye cada vez con más fuerza desde las capitales europeas.

El Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia; el Partido por la Libertad de Geert Wilders en Holanda; el Amanecer Dorado deNikolaos Michaloliakos en Grecia o la Liga Norte de Umberto Bossi en Italia han obtenido un fuerte respaldo de unos ciudadanos cabreados con las imposiciones que llegan desde Bruselas.

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, cree saber de dónde viene parte de ese antieuropeísmo: «Los políticos llegan a Bruselas diciendo que las decisiones las toman ellos, no las instituciones comunitarias. Y cuando vuelven a sus países se justifican ante sus ciudadanos diciendo que todo viene impuesto por Bruselas», dijo en un reciente entrevista concedida a EL MUNDO.

La Unión Europea tiene por delante algunas cuestiones que resolver y que, según como se gestionen, pueden suponer un paso atrás en esta historia de logros. Uno de ellos es la reforma de Schengen y el control de las fronteras, uno de los grandes hitos de la UE que facilita la libre circulación de personas y mercancías de los estados adheridos al Tratado.

Tratado de Schengen

El presidente en funciones de Francia, Nicolas Sarkozy, ha reclamado durante la campaña electoral una vuelta a los inicios, aunque de forma temporal, para que los países vuelvan a restablecer sus fronteras. ‘Sarko’ ya no defenderá más este asunto en Bruselas, pero sí Angela Merkel,que también se ha mostrado partidaria de suspender temporalmente Schengen para frenar la inmigración ilegal motivada por la crisis.

La fragmentación entre los estados miembros también ha quedado patente en algunos aspectos de la Política Exterior. La jefa de la diplomacia comunitaria, Catherine Ashton, ha fracasado a la hora de promover su liderazgo, según la mayoría de analistas, que ven en las relaciones con el exterior el punto más débil de la UE.

La unanimidad a la hora de promover sanciones para países como Siria e Irán no ha resultado suficiente para afrontar otros temas cruciales de las relaciones internacionales, como la postura comunitaria (inexistente) ante el conflicto entre Israel y Palestina.

Otro asunto clave que se está negociando es el marco financiero 2014-2020, que fija las líneas maestras del presupuesto comunitario y, en la práctica, supone fijar un equilibrio entre lo que reclaman las instituciones europeas y lo que están dispuestos a ceder los Gobiernos.

Pilares de la Unión Europea

La aprobación de este marco es clave para redefinir otro de los pilares de la Unión Europea como la Política Agraria Común (PAC), que absorbe casi la mitad de las cuentas de la UE. Los estados siguen sin ponerse de acuerdo no sólo sobre esta reforma, sino sobre el marco presupuestario para los próximos años donde además España se juega mucho porque dejará de ser un receptor neto de fondos comunitarios.

La gobernanza económica es otro de los temas centrales del debate europeo. La crisis ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los países y la falta de mecanismos comunitarios para frenar la especulación y el contagio de unos socios a otros.

El Pacto Fiscal que firmaron en febrero 25 de los 27 socios -han quedado fuera de este Tratado Reino Unido y República Checa- sienta las bases de una política económica más austera y disciplinada. Ahora es el momento de compensar la balanza con un nuevo Pacto por el Crecimiento, que de nuevo va a poner a prueba la capacidad de los países miembros para llegar a un acuerdo en beneficio de todos.

Y Grecia, como punto crucial de todo lo que representa la Unión Europea, sigue siendo el elemento clave de todas las discusiones. Algunos en Bruselas ya dan por perdida la lucha para que este país permanezca en la eurozona. Pero su salida del euro podría implicar también la expulsión de la Unión Europea, en contra del principio fundacional de este proyecto que pretende ampliarse cada vez más, pero nunca menguar.

 

VIA: EL MUNDO

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