PRD: Ni en el Gobierno ni en la oposición

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Yefry Alexander Ortega Abreu

Dominicano residente en Sevilla

 

Los partidos políticos deben desempeñar las mejores de sus actuaciones para contribuir en cada momento al bienestar general de la Nacion. El electorado premia a algunos partidos para que tengan el gran honor de liderar el gobierno del país y den solución o inicien el camino de la solución de los grandes males que afecta a la sociedad. El electorado confía en unas promesas plasmada en un programa de gobierno y defendida a ultranza por un grupo de hombres y de mujeres los cuales llegan al gobierno con una hoja de ruta que en la mayoría de los casos dejan en las puertas de la casa de gobierno.

Hay casos de engaño que rallan lo descarado y que deberían ser causa de dimisión inmediata de los gobernantes, estos casos los encontramos en los diferentes gobiernos emanados del Partido de la Revolución Dominicana (PRD) nunca antes un partido político en la Republica Dominicana se había burlado de esa forma del electorado dominicano.

Cuando corría el año 2000 yo tenía 8 años de edad no tenía noción de partidos políticos solo sabía que un grupo de personas tomaban decisiones importantes que tarde o temprano podía afectar mi presente y mi futuro. Veía en la televisión las campañas presidenciales de los contendientes más importantes por un lado Danilo Medina y por el otro Hipólito Mejía aunque me llamaba la atención un candidato muy mayor que apenas podía moverse y que según me dijeron estaba ciego. Me preguntaba como este hombre quería gobernar y sobre todo como alguien iba querer votarle. Un día escuche el discurso de cierre de campaña de Danilo Medina  y me lleve una buena sensación de sus palabras y de lo que transmitía, lamentablemente para Danilo yo no podía votar. Recuerdo que dije quiero que gane el a lo cual mi padre dijo: No, el ganador será Hipólito.

Cuando llego el día de anunciar los resultados de la elección y mientras jugaba con mis amigos al “topao” una voz que salía de la televisión de un vecino anunciaba que el próximo presidente, de no producirse una segunda vuelta, seria Hipólito Mejía. Cuando llego el día de la toma de posesión escuche el discurso, la verdad es que no entendía mucho habían términos que nunca había escuchado aunque si recuerdo el momento “cómico”  del traspapelado. ¿Lo cual sería un mero error o el presagio de una obra de gobierno desordenada? El transcurrir de los años nos da una respuesta clara: Desastre en el gobierno. La obra de gobierno de Hipólito Mejía está en las diferentes hemerotecas de los periódicos nacionales y sobre todo en la memoria de la mayoría de los dominicanos y por lo tanto muy probablemente en la suya.

El PRD ha demostrado siempre que nunca está listo para gobernar. Un partido debe ser fuerte a lo interno para luego poder sustentar un gobierno. Gobierno y partido no deben ir por caminos distintos porque los resultados son los que nos ha dado el PRD. Recordemos que el PRD fue el principal promotor de la no relección presidencial lo cual su propio gobierno, en una modificación fugaz de la constitución, permitió. Constituyéndose así el gran error de Hipólito Mejía no por la figura propia de la relección sino porque estaba claro que no era el momento, que no había reales probabilidades de ganarla.

No escucho a su partido, no respeto a sus compañeros de filas algo muy propio del partido blanco. En el 2004 perdió las elecciones como todos ya sabían, menos él y su gobierno. Termino su mandato dejando al país en una profunda crisis económica y a un partido dividido.

A partir de esa fecha el PRD estaba llamado a encontrase, a mirar hacia adentro y solucionar sus problemas pero a día de hoy no solo se ha perdido sino que ha profundizado su crisis. Desde el 2004 el PRD  ha perdido todas las elecciones producto del recuerdo de sus gobiernos y de su división interna. En la oposición debería ser un contrapeso al actual gobierno, a decir lo que está mal y a proponer soluciones porque así funciona una democracia pero está muy entretenido mirándose su propio ombligo y deja al gobierno solo en su tarea de dar solución a los problemas del país en lo cual están bien encaminado los que nos gobiernan.

Muchos tenemos claro que el PRD no levantara cabeza mientras no se retiren los grandes dinosaurios causantes de su crisis, no levantara cabeza mientras no den paso a una nueva generación que sorprendentemente aún confía en su partido y que está dispuesta a luchar por una causa que día tras día está más difusa.

Ni en el gobierno ni en la oposición el PRD le hace bien al país. A estas alturas lo único que lamento es que mi deseo en el año 2000 de que ganara Danilo las elecciones no se hiciera realidad porque la batalla al gran problema del país (la educación) habría empezado antes.

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