Una pequeña molestia podría alertar sobre una posible patología

Pese a que las enfermedades oftalmológicas y otorrinolaringológicas no comprometen en extremo la vida de las personas, la detección temprana de ciertas patologías y su oportuno tratamiento previenen complicaciones y garantizan al paciente una mejor calidad de vida en cualquier etapa de su existencia.

Sobre el impacto de estas patologías reflexionan los doctores Dagoberto Almánzar y Yuderka Santana, oftalmólogo y otorrinolaringóloga del Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS).

¿Pero por qué se refieren en conjunto a dos especialidades médicas que se tratan por separado?

La Oftalmología y la Otorrinolaringología constituían hasta finales de los años 70 una sola especialidad, pero las separaron debido a los avances que presentaban cada una.  Con el interés de recuperar esa relación y brindar a los pacientes un servicio  integral en ambas especialidades, el Hospital General Plaza de la Salud (HGPS) inauguró en marzo pasado el centro OftalmoPlaza.

“Aunque son especialidades que afortunadamente no comprometen tanto la vida del paciente, el día a día sí exige un paciente que sea funcional en todos sus sentidos”, explica Yuderka Santana. “Así, podemos identificar patologías que a un tiempo temprano y tratadas de la mejor manera permite que ese paciente se integre en un cien por ciento a la sociedad”.

Porque ocurre, comenta a su vez Dagoberto Almánzar, encargado del área de Oftalmología del nuevo centro,  que el sistema de salud dominicano está muy enfocado en la atención primaria y hay objetivos prioritarios en cuanto a la atención de salud.

“¿De qué se muere la gente? De diabetes, de hipertensión, de un parto… Eso pasa en todos los países subdesarrollados, que enfocan toda la atención en la parte materno infantil y de prevención, pero hay otras áreas que necesitan también ser atendidas. Aquí vienen pacientes que no ven  ni escuchan bien pero tienen todo el potencial de rehabilitarse y mejorar”.

Por eso, dice a LISTÍN DIARIO, la apertura del centro viene a cubrir una demanda importante porque se enfoca en la relación que tiene la visión, la audición y el habla con la parte funcional e integral de las personas en la sociedad.

Pequeñas señales de alerta

Las patologías más frecuentes en República Dominicana son las infecciosas y obstructivas, explican ambos especialistas.
Después de Semana Santa, por ejemplo, son comunes los casos de otitis y conjuntivitis.  Entre las causas de estas patologías figuran desde los cambios de temperatura hasta dar largas a los procesos infecciosos: pacientes que no sacan tiempo y postergan las visitas al especialista.

Santana cita dos patologías delicadas en el área de la otorrinolaringología que podrían tener complicaciones mortales: la otitis media crónica y la rinosinusitis.  La primera es una patología del oído “muy frecuente en pacientes pobres y de bajo recursos que no reciben su atención a tiempo y que se puede complicar con una meningitis o un absceso cerebral”.

Y está la rinosinusitis, que afecta los senos paranasales (de la nariz). “Por ser este un país tropical, donde hay tantos cambios de temperatura, los pacientes asmáticos tienen una mayor predisposición a presentar una rinosinusitis. Y hay eventos, en esas personas con estas enfermedades crónicas, que reagudizan la enfermedad y presentan una complicación que compromete su sistema nervioso central y su visión, por la conexión que tienen los senos paranasales con la cavidad orbitaria y con el sistema nervioso central”.

Otra causa importante son las alergias provocadas por la contaminación ambiental, expresa Almánzar. Debido a la contaminación en la ciudad, en Otorrino manejan muchos problemas de rinitis alérgica y adenoides y en Oftalmología problemas de conjuntivitis que muchas veces llegan con el cuadro completo: asma, rinitis, conjuntivitis y dermatitis, sostiene Almánzar.

“Hay pacientes que tienen una base importante de alergia y no solamente les da conjuntivitis, sino que uno los ve y los escucha respirando mal cuando los está examinando. Le preguntas si no respira bien por la nariz o en las noches, le examinas la piel y ves que tiene dermatitis y que sufre de asma”.

También atienden mucho a pacientes que sufren de vértigo y mareos; pacientes que pueden tener problemas de la vista o del oído interno que llegan mareados.

LOS TERRIBLES RONQUIDOS

Una de las patologías a la que el dominicano debe prestar más atención son los ronquidos.

La gente los toma como algo normal, dice la residente Leonela Acosta, y resulta que “las patologías relacionadas con la apnea del sueño, como la roncopatía primaria, se deben tomar en cuenta y tratarse a tiempo, en niños principalmente, porque los niños que roncan prácticamente desde su nacimiento después son pacientes que debutan con diabetes o hipertensión tempranas e incluso con trastornos psiquiátricos a edad temprana, debido a la mala calidad del sueño. Es decir, siempre los viste roncando pero nunca pensaste que roncar fuera malo”.

Roncar provoca obstrucción de la vía aérea superior. En realidad, explica el doctor Almánzar, la apnea del sueño puede provoca incluso problemas oculares. Agrega que actualmente se está investigando mucho porque le roba la energía del paciente y se relaciona con otras patologías del cuerpo.

“Produce resequedad e incluso alteraciones en el interior del globo ocular”, apunta el oftalmólogo. 

De acuerdo con Yuderka, esa parada respiratoria por más de 11 segundos durante un sueño intranquilo tiene orígenes multifactoriales.
“Son las personas que a veces se despiertan buscando aire, y que la pareja o las madres tienen que movilizarlas para que vuelvan a respirar. Es una enfermedad multifactorial porque, aunque es cierto que puede presentarse en un paciente obeso, que tenga mucha presión a nivel abdominal o torácico que provoque que el aire salga con mucha presión y haga vibrar el velo del paladar y que de ahí venga el ronquido y la parada respiratoria, hay otras enfermedades a nivel del sistema nervioso central que pueda estar provocándola”.

El otorrino, pues, atiende directamente a los pacientes que ya presentan una obstrucción en la vía aérea superior, por ejemplo,  unos cornetes hipertróficos o una desviación del tabique y en los niños hipertrofia de las adenoides o de las amígdalas .

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