
“Ninguna obra vale una vida”: Maribel Santos sobre seguridad en construcción en RD
Por Maribel Santos Pérez, ingeniera civil, Maestra y topógrafa. Especialista en prevención de riesgos laborales y decana del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de Madrid
Un albañil sale temprano de su casa rumbo a una obra. Se despide de su familia y piensa en lo que podrá resolver cuando cobre el viernes. En otra obra, una de las pocas mujeres de la cuadrilla se ajusta un arnés pensado para otro cuerpo y busca, sin encontrarlo, un baño donde cambiarse. Volver a casa con salud debería ser una certeza para ambos. Pero una caída, una descarga eléctrica o el derrumbe de una excavación pueden cambiarlo todo en segundos.
No es una escena imaginaria. La muerte de un trabajador en una torre en construcción de Piantini volvió a abrir el debate (Botero Salcedo, 2026). En enero de 2025, el derrumbe de una edificación sin permisos en La Romana sepultó a cinco trabajadores, de los cuales dos murieron (Servicios de Acento.com.do, 2025). Según datos del Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL), entre enero y octubre de 2025 se registraron 43,249 accidentes laborales en el país; el 60.7 % afectó a hombres, y la construcción es el segundo sector con mayor mortalidad (Botero Salcedo, 2026). Esas cifras, además, solo recogen a quienes están afiliados, y buena parte de la construcción sigue en la informalidad.
Cuando ocurre un accidente grave, solemos mirar el lugar donde sucedió. Para comprenderlo hay que mirar hacia atrás: cómo se diseñó el trabajo, qué recursos se asignaron, quién organizó las tareas, qué se hizo cuando alguien advirtió del peligro y para quién se pensaron los equipos y las instalaciones.
Lo que aprendí fuera
Soy dominicana, formada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y he desarrollado buena parte de mi carrera en España, en ingeniería y en estudios de seguridad y salud para grandes infraestructuras. Lo he hecho, además, como mujer en una profesión donde todavía somos minoría. Esa doble experiencia me ha dejado una convicción: la prevención empieza mucho antes de que una persona entre en la obra, y tiene que pensarse para todas las personas que van a entrar.
En España, desde 1997, todo proyecto de construcción debe incluir un estudio de seguridad y salud con su propio presupuesto (Real Decreto 1627/1997). Antes de empezar, la empresa contratista lo convierte en un plan de seguridad y salud adaptado a su forma de trabajar, y una persona coordinadora de seguridad y salud acompaña la obra durante su ejecución. En 2006 se limitaron las cadenas de subcontratación, porque cada eslabón añadido diluye la responsabilidad (Ley 32/2006). Con los años se ha incorporado también la mirada de género: la protección del embarazo y la lactancia frente a riesgos específicos (Ley 31/1995, art. 26), los protocolos contra el acoso sexual y por razón de sexo (Ley Orgánica 3/2007, art. 48) y una atención creciente a equipos de protección en tallas adecuadas.
No es un modelo perfecto. España sigue lamentando muertes en la construcción cada año, la presencia de mujeres en obra sigue siendo baja y los documentos no sustituyen la verificación diaria. Pero deja una lección que vale para cualquier país: la seguridad que no está en el presupuesto rara vez llega a la obra. Un precio demasiado bajo o un plazo imposible trasladan el riesgo a quien pone las manos.

Tenemos las normas; falta que lleguen a cada obra
República Dominicana no parte de cero. El Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo establece obligaciones claras y faculta a la inspección a paralizar una actividad ante un peligro inminente (Decreto 522-06, 2006). El Reglamento R-004 para la supervisión e inspección de obras obliga a la dirección de supervisión a garantizar las medidas de seguridad durante toda la construcción, en coordinación con el Ministerio de Trabajo (Decreto 232-17, 2017).
Cuando se aplican, funcionan. En septiembre de 2025, el Ministerio de Trabajo paralizó 15 obras en el Distrito Nacional tras inspeccionar 41 empresas, entre otras razones por la falta de comités mixtos de seguridad, señalización y equipos de protección («El Ministerio de Trabajo detiene», 2025; «Ministerio de Trabajo paraliza», 2025). Poco antes, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones había revisado 121 obras y notificado a 40 por incumplimientos (Presidencia de la República Dominicana, 2025). Son buenas noticias y, a la vez, una señal de alarma: en una de cada tres obras revisadas había algo que corregir.
No podemos conformarnos con un casco para la foto o un documento archivado. La prevención se demuestra en un borde protegido, un andamio bien instalado, una excavación entibada y una instalación eléctrica controlada. También en la capacidad de detener y reorganizar una tarea cuando las condiciones cambian.
Por qué hace falta mirar con perspectiva de género
Hablar de género en la obra no es una moda: es una herramienta técnica para ver riesgos que de otro modo pasan inadvertidos. Afecta a hombres y a mujeres, de maneras distintas.
En los hombres, que son la gran mayoría en el sector, pesa una cultura que premia aguantar. Subir sin arnés, no quejarse del calor o callar un dolor de espalda se confunde con hombría. Esa presión explica parte de los accidentes y de las lesiones que se arrastran en silencio durante años.
En las mujeres, que cada vez participan más en la construcción como obreras, técnicas, ingenieras o supervisoras, los riesgos aparecen en otros lugares. Un guante o un arnés de talla única que no ajusta deja de proteger. Una obra sin baños ni vestuarios separados expone a incomodidad y a acoso. Y algunos agentes, como ciertos productos químicos o la manipulación de cargas pesadas, requieren medidas específicas durante el embarazo y la lactancia.
Hay también un efecto que no aparece en las estadísticas. Cuando un trabajador muere o queda incapacitado, suele ser una mujer quien asume sola el sostén y los cuidados de la familia. La prevención protege también esos hogares.
Y debemos hablar de salud. El polvo que se libera al cortar, perforar o pulir hormigón y piedra contiene sílice cristalina respirable. Junto con el ruido, las cargas pesadas y el trabajo a pleno sol en nuestro clima, deja daños que aparecen despacio y acompañan a una persona durante años. Que no salgan en las noticias no los hace menos graves.
Mis propuestas de mejora
- Seguridad con presupuesto propio desde el proyecto, pensada para todas las personas. Cada obra debe prever sus riesgos concretos, las medidas, quién responde de ellas y su costo. Ese presupuesto debe incluir equipos de protección en distintas tallas, servicios sanitarios y vestuarios separados, y medidas para el embarazo y la lactancia cuando haya trabajadoras expuestas. En la contratación pública, esa partida debería estar identificada y no poder recortarse para ganar una licitación. Quien contrata, desde el sector público o el privado, debe preguntarse si el precio y el plazo permiten trabajar con seguridad.
- Formación práctica para todas y todos, empezando por las empresas más pequeñas y las subcontratistas. Las grandes constructoras tienen departamentos de prevención; el maestro o la maestra de obra y su cuadrilla, no. La capacitación debe enseñar a reconocer el peligro y actuar: cómo subir a una zona elevada, cómo trabajar cerca de maquinaria, cuándo una zanja necesita protección. Debe cuestionar también la idea de que arriesgarse es de valientes. Tiene que impartirse en un lenguaje que cada persona entienda, también en creole cuando haga falta, porque el riesgo no pregunta la nacionalidad ni el sexo. El Ministerio de Trabajo, el IDOPPRIL, el CODIA, el INFOTEP, las universidades, ACOPROVI y las organizaciones de trabajadoras y trabajadores pueden crear juntos programas cortos, prácticos y certificados, con plazas que faciliten el acceso de mujeres a oficios cualificados.
- Supervisión que corrija a tiempo y escuche a todo el equipo. Los operativos de 2025 demostraron que la inspección puede actuar. El siguiente paso es que sea constante y coordinada entre Trabajo, Vivienda y los ayuntamientos, y que revise también las instalaciones sanitarias y la adecuación de los equipos a cada persona. Hay que activar los comités mixtos que la norma ya exige, con presencia de mujeres cuando las haya en la obra, y abrir canales para denunciar riesgos y acoso sin miedo a represalias. Las estadísticas oficiales, por su parte, deben seguir desagregándose por sexo y por tipo de lesión para orientar las políticas.
Cada quien con su parte
La responsabilidad debe estar bien repartida. Cada persona trabajadora necesita formación y debe cumplir las instrucciones preventivas. Las empresas deben poner organización, medios y protección adecuados para toda su plantilla. Quienes ejercemos la ingeniería debemos integrar la seguridad, y la igualdad, en cada decisión técnica. Y las autoridades deben vigilar y sancionar. Ninguna obligación sustituye a las demás.
Como dominicana que ejerce fuera, y como mujer en la ingeniería, quiero contribuir a este diálogo desde lo aprendido. La diáspora puede compartir herramientas, formar equipos y acompañar mejoras concretas, con respeto por nuestra realidad.
La ingeniería transforma territorios y crea oportunidades. Cuando inauguramos una obra, celebramos lo construido. Debemos poder celebrar, con la misma satisfacción, que todas las personas que trabajaron en ella, hombres y mujeres, regresaron a casa con salud.
Ninguna obra vale una vida. Esa convicción debe estar en el primer plano, en cada presupuesto y en cada jornada de trabajo.
Referencias
Botero Salcedo, J. D. (2026, 3 de febrero). Muerte de obrero en Piantini reabre debate sobre seguridad laboral: más de 43,000 accidentes en 2025. El Inmobiliario. https://inmobiliario.do/muerte-de-obrero-en-piantini-reabre-debate-sobre-seguridad-laboral-mas-de-43000-accidentes-en-2025/
Decreto 232-17. Reglamento para la Supervisión e Inspección General de Obras (R-004). 30 de junio de 2017. Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (República Dominicana). https://www.mopc.gob.do/media/1252/r-004-supervision-e-inspección-de-obra-d-no232-17.pdf
Decreto 522-06. Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo. 17 de octubre de 2006 (República Dominicana). https://www.sismap.gob.do/Central/uploads/Reglamento522-06.pdf
El Ministerio de Trabajo detiene construcción de 15 torres en el DN por incumplimientos de seguridad. (2025, 7 de septiembre). Diario Libre. https://www.diariolibre.com/economia/vivienda/2025/09/07/ministerio-de-trabajo-paraliza-15-torres-de-33-inspeccionadas-en-el-dn/3236732
Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. Boletín Oficial del Estado, 269, de 10 de noviembre de 1995. https://www.boe.es/eli/es/l/1995/11/08/31
Ley 32/2006, de 18 de octubre, reguladora de la subcontratación en el Sector de la Construcción. Boletín Oficial del Estado, 250, de 19 de octubre de 2006. https://www.boe.es/eli/es/l/2006/10/18/32
Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Boletín Oficial del Estado, 71, de 23 de marzo de 2007. https://www.boe.es/eli/es/lo/2007/03/22/3
Ministerio de Trabajo paraliza construcción de 15 obras en el Distrito Nacional. (2025, 7 de septiembre). El Día. https://eldia.com.do/ministerio-de-trabajo-paraliza-construccion-de-15-obras-en-el-distrito-nacional/
Presidencia de la República Dominicana. (2025, 4 de septiembre). Mived realiza operativo de supervisión para seguridad en excavaciones y edificaciones. https://presidencia.gob.do/noticias/mived-realiza-operativo-de-supervision-para-seguridad-en-excavaciones-y-edificaciones
Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción. Boletín Oficial del Estado, 256, de 25 de octubre de 1997. https://www.boe.es/eli/es/rd/1997/10/24/1627
Servicios de Acento.com.do. (2025, 8 de abril). Algunos casos de derrumbes trágicos en República Dominicana. Acento. https://acento.com.do/actualidad/algunos-casos-de-derrumbes-tragicos-en-republica-dominicana-9481386.html


