Hillary Clinton, la primera mujer en presidir los Estados Unidos.

Manuel Antonio Mejía

Manuel Antonio Mejía

Por Manuel Antonio Mejía

Dominicano residente en España

 

Su número es el Cuadragésimo Quinto, de los Presidentes del país de John Adams, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington.

 Los preámbulos de siempre en mis textos; esta vez, solo dos.

En esta parte quiero, y antes del tema que nos ocupa, que es Hillary, nuestra futura Presidenta de los Estados Unidos y madre de este siglo XXI, empezar poniendo en vuestras mentes y conciencias una pléyade de frases  y, luego, platicarles sobre una anécdota que no debemos olvidar haciendo con ellas un homenaje universal a la mujer de voz de los más grandes genios dados por la humanidad en honor al pasado 8 de marzo de este año 2016.

 En la pléyade de frases leemos acerca de aquéllos que…

«Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer»; que «el artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer»; que «el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres». Sabemos que «el que ha conocido sólo la mujer que ama y la ha querido de verdad, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil». Por ello, «en sociedades destrozadas por la guerra, frecuentemente son las mujeres las que mantienen a la sociedad en marcha. Ellas, por tanto, usualmente, son las principales defensoras de la paz». Afirmo en ese sentido que «en todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces». Porque «hay sólo tres cosas a hacer con una mujer: se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura». Debido a esta cualidad «hay una mujer al principio de todas las grandes cosas». Es así como «la fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer». Sí, así es… porque, ¿cómo negar que «la fuerza hidráulica más poderosa del universo, es la lágrima de una mujer»? ¿Quién no sabe que «la intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre»; que «la mujer es el reposo del guerrero?». A través de la historia hemos conocido, innegablemente que «la mujer y el libro que han de influir en una vida, llegan a las manos sin buscarlos». Aprendimos que «las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes»; como también que «las mujeres han servido durante todo este siglo como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural». Todo ello nos hace asegurar que «llamar a las mujeres el sexo débil es una calumnia; es la injusticia del hombre hacia la mujer»; ya que «los dioses han hecho dos cosas perfectas: la mujer y la rosa»; y entra en este aspecto el sentido del perdón, porque «los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes»; porque de no hacerlo deberás decir: «me duele una mujer en todo el cuerpo». En esto puedo poner el ejemplo de mi madre: «mi madre fue la mujer más bella que jamás conocí. Todo lo que soy, se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la enseñanza moral, intelectual y física que recibí de ella». Son conclusiones que nos llevan a esbozar la reflexión y sostener que «mi opinión sintética de las mujeres es que con ellas es preciso atreverse a todo» y me enorgullezco en afirmar: «Mujer el mundo está amueblado por tus ojos». En este sentido, «no creo en el eterno femenino, una esencia de mujer, algo místico. La mujer no nace, se hace». Por lo que «no podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres». El universo y nuestro hacer social entiende que «no se nace sino que se deviene mujer». Echemos un vistazo al entorno y veremos que «nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana». Evidente es que «para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer.» Y eternamente convengo con aquellos que piensan que  «toda mujer es madre aunque no tenga hijos.  Y, desde lo más profundo, se puede asegurar que «un arqueólogo es el mejor marido para una mujer: cuanto mayor se hace ella, más le gusta a él». Sino, miremos de soslayo la verdad en tanto que «una mujer con imaginación es una mujer que no solo sabe proyectar la vida de una familia y la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio»; que «una mujer puede cambiar la trayectoria vital de un hombre», y de todos los hombres juntos. Por eso «yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas», y de este modo emerja, de una vez por todas, la verdad respecto a que así es como «puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo… por la posición social de la mujer». No olvidemos que «quien quiera ver prosperar sus negocios, (-el mundo, incluso-, simplemente) consulte a su mujer». El territorio marcado por ellas lo sabe, puesto que «ser mujer en el primer mundo es difícil pero serlo en el resto del mundo es heroico». El mundo debe seguir su curso en en consonancia con una verdadera convivencia, por lo que «si falta la diplomacia, recurrid a la mujer»; y entenderemos que «si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra». «Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre». Son palabras, repito, de todos los más grandes genios dados por el universo y por nuestra fe objetiva, dispuesta a cambiar nuestro mundo hacia un futuro de grandes cosas soñadas, hacia un porvenir mejor para las nuevas generaciones.

 

La anécdota: 

Todo transcurrió en el año 1949, fecha en la que se celebró una de las muchas reuniones a la que asistían los personajes más importantes de la sociedad. Marilyn Monroe y Albert Einstein se encontraron en el lugar, lo cierto es que Marilyn tenía muchas ganas de conocer a Einstein aunque este no lo supiera, pues había leído sobre él y quería compartir presencia con una persona que tuviera casi su misma inteligencia. Cuando estos dos intercambiaron miradas, Marilyn le propuso matrimonio: “¿Qué le parece a usted, Profesor?, ambos; usted y yo, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebe con mi belleza y con su inteligencia?” El genio dio a la hermosa dama del cine norteamericano un esbozo de sonrisa y respondió instantáneamente con su imaginación única:»Temo decirle que, desafortunadamente –expresó– el experimento saldría a la inversa y terminaríamos teniendo un hijo con mi belleza, pero con vuestra inteligencia”…

Muchos entendieron aquello como un sarcasmo del gigante científico del siglo XX, pero, las investigaciones posteriores han terminado concluyendo sobre el verdadero alto coeficiente de inteligencia de la actriz de Hollywood.

En este momento nos sumergimos ya en el artículo.

¿Acorde al momento que vivirá? Siéntese, por favor,  y use para nadar en estas aguas y letras, las manos y el pecho abierto de la imaginación y la fe sensata en nuestro futuro.

Quiero advertirles sobre la necesaria extensión del mismo –del artículo- , trayecto de lectura que, sin embargo, se corresponde con el escrito. Y quisiera, además, remembrar sobre un texto que escribiera para mi Blog “Oro del Orto y del Altostratus”, el 25 de febrero del año 2013, hará, a poco, justamente, tres años. Lo titulé “El poder de las rosas y madres de este siglo”, en donde describía de forma soslayada la hipótesis sobre el poder hoy día de la mujer en entornos y estamentos institucionales y sociales, contrario a lo que muchos mantienen con una compasión vetusta sobre el verdadero rol del papel valiente de la mujer actual, que no es, ni por asomo, lo que muchos medios y voces pretenden vendernos. El mundo va siendo administrado por ellas; gobernado por ellas; reflexionado, desde una verdad y un perfil y visión distintos, por ellas.

Poco sabían los médicos del Hospital Edgewater de la ciudad de Chicago, Illinois, que cuando aquella niña naciera, años más tarde, habría de convertirse en una de las mujeres que más influiría en los asuntos de Estado del país más poderoso del mundo.  Hillary Diane Rodham Howell, nació el 23 de octubre de 1947; sus padres Hugh Ellsworth Rodham –de descendencia gala e inglesa- y Dorothy Emma Howell –cuyos padres procedían de Escocia y Francia-, tampoco sospecharían que, a pesar de las soledades colegiales vividas, el esfuerzo de la adolescente luchadora contra toda barrera y pronóstico, aquellas pautas de vida infantil no le impedirían someter el futuro a sus ojos, convertirse en una gran abogada y conocer por demás a uno de los presidentes más inteligentes que ha tenido Estados Unidos. Hillary creció junto a sus dos hermanos Hugh y Tony Rodham Howell. Y tuvo la suerte de conocer a ese gran hombre: William Jefferson Blaythe IV.

Cuenta el biógrafo inglés Nigel Hamilton (del que estaremos haciendo referencia constante a lo largo de este ensayo, por los importantes datos recabados por él) –páginas escogidas de su obra magistral “Bill Clinton” –datos refrendados por el escritor Shirly Abbott,  de Oklahoma, que  Hillary Diane Rodham Howell y William Jefferson Blaythe IV, el cual por uno de esos accidentes biográficos familiares pasó a tomar el apellido Clinton, que ambos se conocieron siendo de partidos políticos diferentes. Ella republicana y conservadora; él, demócrata y liberal. De un lado, Hillary era una mujer de gran talante y laboriosidad que, generalmente, conseguía todo lo que se proponía (pág. 216). Y del otro, Bill Clinton, un profesional sin descanso, de una inteligencia privilegiada y como bendecido (pág. 216.).   Poco después de las Navidades de 1970, la graduada de Wellesley en Derecho, una de las cuarenta mujeres de su curso, se encontraba con que <<un tipo alto con una mata de pelo de color jengibre rematando un metro ochenta de estatura revestida de lana azul marino>> la seguía al salir de una conferencia a la que había asistido, tan pegado a sus espaldas que podía oler su pelo. (…). El tipo, sin embargo, no hizo nada para abordarla y la seguía en aquel momento. En lugar de esto, se dedicó a observarla a distancia, hasta que un día en la biblioteca de la facultad, la chica irritada por su apocamiento, le abordó directamente: <<“Mira si vas a continuar acechándome yo voy a hacer lo mismo y, en ese caso, al menos deberíamos saber nuestros nombres”. // El fornido joven, según sus propias palabras, no pudo recordar su propio nombre en aquel momento. // Se había topado con su media naranja.  Idilio (págs. 220 y 221). Ya desde el principio Hillary se sintió llamada no sólo a acompañar a Bill en la siguiente etapa de la vida de éste, sino a contribuir a conformarla, guiándole, sintiéndose orgullosa de él, adaptándole, a la vez que juntos trillaban el camino para avanzar hacia las nuevas metas>>.  Nigel Hamilton. “Bill Clinton”, Tomo I y II.

Este fue el inicio del camino de la gran mujer. En este sentido, presentaré a usted, querido lector-, sólo para recordar-, un listado con rasgo de epistemología bíblica, y decirle que ha llegado la hora del gobierno de una mujer como Hillary Clinton. En el listado verá sólo fechas de inicio y actual, de forma que pueda tener una idea de a qué tradición umbilical socio-política es a la que esta luchadora demócrata se enfrenta. Veamos; desde 1789 a 2016 han gobernado este país cuarenta y cuatro presidentes: todos hombres, sin que alguna mujer pudiera tener el punto de este primer espacio de mando en Estados Unidos: George Washington,  John Adams, Thomas Jefferson, James Madison, James Monroe, John Quincy Adams, Andrew Jackson, Martin Van Buren, William Henry Harrison, John Tyler, James K. Polk, Zachary Taylor, Millard Fillmore, Franklin Pierce, James Buchanan, Abraham Lincoln, Andrew Johnson, Ulysses S. Grant, Rutherford B. Hayes, James A. Garfield, Chester A. Arthur, Grover Cleveland, Benjamin Harrison, Grover Cleveland, William McKinley, Theodore Roosevelt, William Howard Taft, Woodrow Wilson, Warren G. Harding, Calvin Coolidge, Herbert Hoover, Franklin D. Roosevelt, Harry S. Truman, Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama.

Y esta ha sido por siempre su lucha desde que en la Universidad de Yale, tras su título de Doctora en Leyes, emergiera con sus primeras incursiones en bien de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres.  Se dedicó con entrega y paciencia; con tolerancia sin par a conocer El primer documento colectivo sobre el feminismo norteamericano presentado en la  Declaración de Seneca Falls, que obtuvo gran apoyo el 19 de julio de 1848 en la capilla de los metodistas protestantes del estado de Nueva York. Estudió bastante la personalidad de Elisabeth Candy Stanton y Susan B. Anthony; defendió en aquellos guiones afines a la  National Woman Suffrage Association y fue de las que por aquel tiempo, el 10 de agosto de 1970, defendió la posición en torno a la igualdad de derechos que mantuvieron múltiples grupos feministas frente a la Estatua de la Libertad. Fue obvio que, aunque no para entonces, sino más tarde, se entendiera que para poder llegar al meollo de la cuestión discriminatoria frente a la mujer había que profundizar en las estipulaciones de personalidades y grupos de años muy atrás; Hillary no lo dudó y se dio al estudio del trabajo de Alice Paul, la Centinela Silenciosa; Indira Gandhi, la primera Ministra de La India y Doris Lessing, escritora Nobel que luchó sin descanso contra la discriminación racial y en pro de los derechos de las féminas a nivel mundial. Durante años asimiló sus acciones sociales en bien de la pluralidad sin derechos, como si escogiera el perfil más incansable de Sartre y Simone de Beauvoir.

 

Hoy Hillary Clinton lleva a cabo un imbatible trabajo al través de las redes, los medios de comunicación escritos, la televisión, la radio, llegando a cada hogar de los Estados Unidos y a las lejanías de aquellos habilitados para votar, pero sepamos que se enfrenta a un grandísimo reto, primero dentro de su partido y luego fuera de él frente a cualquiera de los candidato que resultase vencedor en el Partido Repúblicano y frente a los grupos independientes. Sabemos que se trata de una mujer en la que confían bastantes grupos sociales; una amiga de la comunidad internacional presta a llevar a cabo cambios profundos en la política de Estados Unidos pero que para ello debe contar con la pluma, con la mano, con el hombro y con el voto de sus seguidores.

 

¿Por qué ganará Hillary Clinton las próximas elecciones de los Estados Unidos?

 

Todas las condiciones están dadas. El ambiente y entorno la favorecen llamando a un nuevo presidente estadounidense que siga encarnando la paz a nivel mundial; dando vía libre a la solución de conflictos por vía del dialogo y el despliegue de la diplomacia a gran escala. Con tan solo la serie de cambios económicos que ha llevado a cabo Barack Obama y sólo dando continuidad a la secuencia de Estado, estaríamos seguros de que estos cambios persistirían en el tiempo. Tenemos frescas en las mentes muchas de las embestidas llevadas a cabo por los dos períodos consecutivos del predecesor de Obama; casos muchos de éstos en los que, como en la cuestión bélica, el narcotráfico, el trastrueque de armas ilegales… se actuó con plena unilateralidad ante lo absorto de la comunidad internacional y el aislamiento y la prestación de oídos sordos a la comunidad de naciones de la ONU. Hillary, por el contrario está ubicada en el Siglo XXI, y sabe que el palpitar, la efervescencia de la geopolítica de Oriente Medio requiere de un gobernante de consenso y respeto en este país; con la capacidad real del mediador oportuno en el espacio y tiempo oportunos. Ella lo demostró en sus días de Senadora de Nueva York en los años 2001 al 2008, no sólo lo digo yo, lo saben Daniel Patrick Moynihan, su predecesor y Kirsten Gillibrand, su sucesor, y el trazo de tiempo en que sirvió al presidente Obama como Secretaria de Estados de su país, entre los años 2009 y 2013. América Latina es otro punto fuerte que sí para sus contendores y no para la mujer, debido a que la admiración que Hillary despierta es inmensa. Pocos saben que muchos de los proyectos de cumbres y unidad de las naciones en vía de desarrollo de Latinoamérica surgieron por consejos de ella en sus tiempos de primera dama durante el gobierno de su esposo Bill Clinton en los períodos del 20 de enero de 1993 al 20 de enero de 2001. Y, ¿qué decir acerca de los  acuerdos de Camp David que en el año 1978, el 17 de septiembre, protagonizó el Presidente Jmmy Carter a los que fueron convocados     el        Presidente egipcio Anwarel-Sadat               y                   el primer ministro israelí Menachem Begin; acuerdos a los que Bill Clinton, en su gestión de Gobierno, dio seguimiento, enlazando en un apretón de manos  al Prime Ministtro Ehud Barack y el representante de la Autoridad Palestina Yasir Arafat durante los días 11 y 25 de julio del año 2000. Aquel encuentro fue el aire fresco llegado a ambas casas del solar terrestre en el Medio Oriente y Hillary tuvo bastante que ver también en la positiva concreción de este de este encuentro.

 

De tal forma que si en su obra “Hard Choices” (“Decisiones difíciles”), Hillary nos lleva a un estadio de autoevalución en relación a la realidad de nuestro propio entorno social;  y en “History alive”, nos lleva a reencontrarnos con el futuro, el ambiente del servidor público y su compromiso con la política, tal como vivimos It “Takes a Village: And Other Lessons Children Teach”, “Se necesita un pueblo y otras lecciones: los niños nos enseñan”.

 

 

 

La parte positiva en la competición interna con Bernie Sanders.

 

Bernie Sanders es un valiosísimo político norteamericano, aval de una reserva de la política buena e intelectual que, como es lógico, defiende su causa, sus objetivos; y comprende que una vez superada esta etapa, sea que le beneficien o no los resultados a nivel interno, queda luchar por su país y un mundo mejor como siempre lo ha hecho ya desde sus años de académico en la Universidad de Harvard ya como servidor público del Estado; desde Washington, porque conoce el valor de su lucha y la gran cantidad de experiencia de Estado e ideas magistrales por aportar junto a Hillary. Bernie  es oriundo de Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, nacido el 8 de septiembre de 1941 (edad 74),  es un abanderado de la “No violencia”, movimiento que encarnó en su tiempo de estudiante universitario tras la experiencia que viviera junto a Martin Luther King en los años ´60. De su padre, de origen polaco, Mister Eli Sanders, conocemos cómo su familia completa fue víctima del holacausto en los tiempos de los Nazis de Hitler en Europa. Cuestionó la Guerra de Vietnam duramente y ha estado presente en los procesos de cambios profundos de su país. Pese a lo que quieren, de forma equivoca muchos medios, Bernie Sanders y Hillary Clinton mantienen una estupenda relación de amistad y camaredería dentro de su Partido; el Partido Demócrata.

 

A continuación presentamos un esbozo de todos los contendientes por ocupar el asiento de la Casa Blanca. Notará que sólo dos mujeres aparecen en la lista. Buscamos que, por el texto que concedemos vea la diferencia en cada uno de ellos y valore las ventajas que la candidata demócrata Hillary Clinton, hasta en lo expresivo, ejerce sobre cada uno de ellos. Muchos de estos precandidatos, cuya mayor cantidad procede de los republicanos, ya están retirados debido a diferentes causas que ellos mismos han aludido.

 El fuerte de los demócratas:

 Hillary Clinton

 

Esposa del Expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ha aceptado con determinación, decoro y responsabilidad propios, el reto político que le plantean su nación y el mundo. Recordemos que desde el año 2001 no ha cesado en el objetivo, casi por lograr, de convertirse en la primera mujer en gobernar su país. Hasta 2009 ocupó el escaño de Senadora por Chicago más tarde, llamada por el Presidente Obama (con el que compitiera por la candidatura demócrata en 2007) se integró al gabinete como Secretaria de Estado, del  año 2009 al  2013.

 Bernie Sanders.

 Se le conoce bastante bien por sus ideas abiertas y buenas con un matiz social bastante bien definido. Se desempeñó durante años como Catedrático en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard y, más tarde, se convirtió –año ´91– en el primer Senador independiente de Vermont. Fue por este Estado el primero en lograrlo. El 30 abril del año 2015 expresó que aspiraría a la Presidencia de su país, y ya en el Partido Demócrata, se le ha visto disputando a Hillary Clinton  esta candidatura en los Estados Unidos de Norteamérica.

 Al otro extremo del Partido de Hillary,  se encuentran: Jim Webb, Martin O’Malley y Lincoln Chafee. Los tres ya están retirados de la justa electoral interna demócrata de cara a este 2016 pero que no deja de ser importante mencionarlos ya que pueden influir en la balanza. De un lado: Jim Webb, es un Exsoldado de honores y también Exsecretario de la Marina que, en los tiempos de Ronald Reagan, se definió como un demócrata conservador; sigue siendo un gran activo al umbral del triunfo de la entusiasta candidata de Illinois, Chicago. Webb es también  un  Exsenador del Estado de Virginia, el cual luchaba en estas pretensiones desde el día  2 de julio. Su deliberación, según refería él mismo, le llevaron a esta decisión. Respecto a Martin O’Malley, que hasta hace poco fungía como Gobernador en Maryland –trece años de labor-, se adhirió a la ruta por el triunfo de su partido en mayo del año pasado. Baltimore era su punto fuerte. Dejó las aspiraciones al alto cargo del Estado norteamericano el 1 de febrero de este año 2016 tras el bajo prcentaje en Iowa. En lo que refiere a Lincoln Chafee, lo definimos como un político rotundamente dinámico  –gestó también en el oficio de Gobernador en Rhode Island-, y trilló camino en el Partido Republicano antes de decidirse por la carrera en solitario, pasando más tarde al Partido Demócrata. Presentó sus aspiraciones políticas el 9 de abril de 2015. Chafee renunció a a su objetivo el 23 de octubre de 2015.

El lado republicano

 

John Kasich, Gobernador de Ohio, tiene 63 años, precandidato presidencial. Entre 1983 y 2001 estuvo en la Cámara de Representantes, donde presidió la Comisión de Presupuestos. Su mensaje se dirige a aquellos que el Partido Republicano suele dejar fuera: los trabajadores informales y las minorías. Scott Walker,  ya está retirado de este objetivo electoral. Es un Gobernador de Wisconsin, estaba en el ruedo desde 13 el mes de julio y  aspiraba a la Presidencia de Estados Unidos. Hace poco desertó. Chris Christie, funge como Gobernador de Nueva Jersey y también precandidato Presidencia.  Bobby Jindal, abandonó también la contienda. Continúa sus trabajos como Gobernador del Estado de Louisiana, Jindal tiene 44 años de edad y es un opositor abierto al matrimonio entre parejas del mismo sexo pero que valora la libertad religiosa. Donald Trump, es un multimillonario y próspero comerciante norteamericano. Ha suscitado por su actitud de enfrentamientos continuos ciertos conflictos con la prensa y hombres de influencia de este medio, como es el caso de Jorge Ramos. Jeb Bush, que es hijo de George H. W. Bush y hermano del también Expresidente George W. Bush, expresó que aspiraría con su equipo a lo interno del Partido Republicano en pro de ocupar la casa Blanca.   Tuvo el cargo de Gobernador en Florida de 1999 al 2007. Rick Perry, era otro precandidato hasta que se retiró la contienda hace poco de la justa electoral. Estuvo una década y un lustro como Gobernando en Texas. Volvió a la contienda por la candidatura de su partido rumbo a la Casa Blanca por segunda; la primera fue en 2012.  Lindsey Graham, también se apartó de sus aspiraciones. Es un Exsenador con vastos conocimientos en los asuntos internacionales. Se presenta como un partidario radical de la guerra abierta al terrorismo. Desistió debido a problemas económicos y bajo porcentaje en las encuestas. George Pataki, está ya también en la acera.  Exsenador por Pensilvania sigue haciéndose el replanteo de la contienda. Se a los objetivos por conseguir de los  gays.  Mike Huckabee, ya no participa de estos fine electorales. Es un  Exgobernador del estado de Arkansas (1996-1999), miembro de la Congregación bautista y exmiembro de la cadena Fox News y se identifica con Carly Fiorina, la única mujer entre 15 aspirantes y Exdirectora Ejecutiva de una de las grndes marcas estadounidenses.  Ella lanzó su mensaje competidor dentro del Partido Republicano en el mes de mayo. Fiorina ha estado siempre fuera de los cargos en el Estado. Ben Carson, candidato de color, neurocirujano, ya lejos de la profesión y presentador de conferencias,  avisó sobre sus apetencias  por la candidatura presidencial a principios en el mismo mes que Fiorina. Marco Rubio, coincidió con Hillary en día del lanzamiento de sus aspiraciones. Es Senador de Florida actualmente. Hasta hace poco los números de las encuestas le favorecían grandemente.  Es hijo de cubanos radicados en Miami. Se opuso con grupos anticastrista al proyecto de Obama respecto al restablecimiento de las relaciones comerciales con Cuba. Rand Paul, es de los que también abandonó. Es un Senador republicano por Kentucky. Es un defensor de los derechos civiles y las libertades así como de la política exterior que se opone a la intervención en otros estados. Ted Cruz, es un Exsenador de Texas fue el primero del Partido Republicano en anunciar sus aspiraciones por la Presidencia en USA. Es abierto opositor a las iniciativas de Obama. Tiene gran aceptación en el llamado Tea Party, que tan de moda se puso en los tiempos de las aspiraciones del actual presidente de los Estados Unidos, el gran Barack Obama.

 

La inigualable fortaleza de un matrimonio frente a los grandes retos. Los Clinton y su visión de futuro.

 

Sepan nuestros lectores que no hemos querido referirnos, con las apreciaciones que hacemos, a que Estados Unidos, en orden de Estado, no haya tenido mujeres de gran influencia. Por mencionar sólo seleccionaremos el nombre de diez de ellas; todas con una gran influencia y poder para la orientación pertinente sobre sus maridos Presidentes; ejemplos son: Martha Washington, Abigail Adams, Mary Lincoln, Frances Cleveland, Eleanor Roosevelt, Jackie Kennedy, Betty Ford, Nancy Reagan, Hillary Clinton, Michelle Obama. No tenemos que mencionar el nombre de cada uno de sus compañeros, todo queda implícito. Pero, en fin, a lo que sí hacemos referencia es a ese rol aún por cumplirse, a ese hielo, ese muro que ya con Hillary, a partir del 20 de enero del próximo año 2017 empieza a romperse, tal y como ocurrió en Alemania con Merkel, en Corea del Sur con Park Geun-hye o en varios países de Latinoamérica con Michell Bachelé, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff… Y vuelvo a insistir; la mujer no es el sexo débil; sino, haga un aparte y mírese en “El espejo de las almas simples” presentadas como almas no tan simples sino especiales, por Margarita Porete.

 

Pero llegados a este punto escojamos, tal como habíamos prometido, de Nigel Hamilton, y los tomos I y II  de su obra Bill Clinton y hagamos un nuevo recorrido respecto al Por qué la inigualable fortaleza del matrimonio Clinton frente a los grandes retos. Veamos las citas escogidas sincronizadas por el autor de este artículo; son datos tomados de los Dos Tomos del autor inglés:

 <<“Bill Clinton, en cambio, una vez se reunió con Hillary en Oakland, parecía alguien maravillosamente crecido y despreocupado ante la violencia aunque no le gustase. Cuando Hillary, orgullosa de su novio, le presentó a su jefe, Bill no pareció impresionado por el bufete. (…) Bursntein dio por sentado que Bill, con su brillante currículo, estaría inundado con ofertas para trabajar en prestigiosos bufetes de abogados, tan pronto acabara sus estudios de leyes en Yale. “No”, replicó el joven de veinticuatro años, según recordó el propio Bursntein, regreso a Arkansas y voy a ser Gobernador del Estado”. No dijo que iba a intentar ser Gobernador, o que esperaba hacerlo. Iba a serlo. Punto”. Hillary Rodham ya era una estrella, aún más brillante por el hecho de que los setenta iban a ser la década de las mujeres. Su decisión de vivir con Bill, de hecho su reciente decisión de retrasar un año su propia graduación para que pudieran graduarse juntos, era inmensamente halagadora, pero implicaba, exigía, un compromiso equivalente por parte de Bill. Vivir juntos implicaba una miríada de decisiones que eran en sí mismas, políticas, dentro de un contexto doméstico (…). Hillary Rodham estaba un curso más avanzada que Bill, a pesar de ser un año más joven. Por primera vez en su vida y a pesar de sus años en Oxford y sus viajes por Europa y tras el Telón de Acero, Bill se encontró verdaderamente conquistado por una mujer, por la intensidad de su concentración intelelectual, su feminismo y su atención exclusiva sobre él. (…). En tanto en cuanto Hillary fue capaz de mirar más alla del glamour superficial de Bill, puede decirse que no la hechizó. Lo que Hillary vio en Bill fue su potencial y, en ese sentido, no se iba a conformar con lo superficial; sólo lo mejor de él sería suficiente. (…). “Atravesó ese encanto superficial, comentaba uno de sus colegas en Yale”, comentó uno de sus colegas en Yale, “y pudo ver a alguien que realmente quería marcar una diferencia y que se preocupaba por los menos afortunados”. (…) En primavera, parecía que estuvieran “viviendo bajo el sol de su mutua admiración, orgullosos de pertenecerse el uno al otr”, pero a medida que el otoño se fue transformando en invierno, las expectativas de Hillary y el usufructo detentado por Hillary empezaron a mellar y a veces a apremiar a Bill./ Ahora, era el asociado de Hillary, el hombre que ella había señalado como un hombre capaz de cambiar el mundo. Siendo hija única, Hillary aprendió a complacerle, pero no como Jackie con feminicidad nio adoptando una voz susurrante  y la muda aceptación de que la mujer tendría un papel secundario en el punto masculino, sino justamente al contrario; haciendo el trabajo de los hombres mejor que cualquiera de ellos. Se tomaba todo con gran seriedad. (…) El respeto que Bill sentía por la mente de Hillary, y su disposición de alumbrar a su hija y educarla , se tradujo como en los años de Jackie Kennedy en los años de JFK, en ternura verdadera por su esposa y adoración por su amado retoño. Esta intimidad, de mente y corazón era intensa; “intelectual, política, educativa, sexual, todo el espectro. Sua amigos lo llamarían “almas gemelas”. (…). Hillary determinada en conseguir una mayor excelencia educativa, no dudó por un momento de que Bill estuviera haciendo lo correcto: había tomado la difícil situación que ella pedía a los padres en su compañía por la educación y el futuro de sus hijos en Arkansas y el resto de la nación. Hillary habló de “una crisis de valores compartidos” que llevaba afectando a “las instituciones de Estados Unidos durante los últimos veinte años”: una degeneración acumulativa que afectaba, de hecho infectaba, a los colegios públicos. Había estado marcado por un “derrumbe del apoyo hacia los centros por parte de los padres de los estudiantes a los que las escuelas intentan educar”. Los padres, como los legisladores, eran la clave de los nuevos Estados Unidos. (…). >>.          

 Mientras tanto, la deseada Casa sigue esperando a su candidato elegido y todos los norteamericanos y aquellos residentes con derecho al voto del país de Washington deben tener bien claro quién quiere que sea su representante, porque allí, en aquella serie de nunca terminar, no se trata sólo de un candidato, sino del mundo y evitar que éste tenga que vivir el asombro de una de las escenas de Poe. Auguramos a Hillary Clinton y su equipo los mayores éxitos en el gran trabajo y esfuerzo que sus conciudadanos sabrán reconocer, corresponder, gratificar, premiar, retribuir, agradecer con su voto el 8 de noviembre de este 2016, en que el mundo, tal y como cantó a una sola melodía por el triunfo de Barack Obama, cantará y bailará con en Nevada ayer lleno de alegría por la primera mujer en gobernar los Estados Unidos en 227 años.

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