Plata para España con sabor dominicano! Ray Zapata toca el cielo en Juegos de Tokio
EFE
El tópico que asegura que hay medallas de plata que valen como las de oro se cumplió hoy, en sentido estricto, con el gimnasta español Ray Zapata, que terminó en segundo lugar la final de suelo de los Juegos Olímpicos de Tokio exactamente con los mismos puntos, hasta la milésima, que el ganador, el israelí Artem Dolgopyat.
Ambos merecieron de los jueces una calificación de 14,933, pero siguiendo las reglas del desempate que rigen en la gimnasia, Dolgopyat quedó por encima gracias al mayor grado de dificultad de su ejercicio, 6,600 por 6,500 del español. Las medallas fueron un juego de sumas y restas: los dos gimnastas obtuvieron 8,433 en ejecución, pero al israelí le quitaron una décima por sacar un pie del tapiz. El resultado final fue idéntico para los dos.
El bronce fue para el chino Xiao Ruoteng con 14,766 puntos. Un gimnasta exquisito, campeón del mundo en 2017 y subcampeón en 2018, que hoy no alcanzó la excelencia de Dolgopyat y Zapata.
La de Zapata es la sexta medalla que logra la delegación española que compite en Tokio 2020, tras un oro en tiro, dos platas en taekwondo y piragüismo y dos bronces en bicicleta de montaña y tenis.
Nació en República Dominicana
Ray Zapata, nacido en la República Dominicana en 1993 y nacionalizado español, se saca así la espina que tenía clavada desde Río, cuando se quedó a las puertas de clasificarse para la final. Tras haber mordido las medallas de oro, plata y bronce en campeonatos mundiales y europeos, por fin ha saboreado la gloria olímpica con un magnífico ejercicio que bien podía haberle dado la victoria.
Zapata, que llegó de niño desde Santo Domingo a Tenerife, descubrió la gimnasia muy tarde, cuando ya tenía diez años, el doble de la edad con que se suele empezar en este deporte. Supliendo las carencias técnicas que arrastraba con su fuerza bruta y con la creatividad de sus saltos, se ha consagrado como una gran figura de la gimnasia artística tras su admirado Gervasio Deferr, bicamepeón de salto en Sídney 2000 y Atenas 2004 y plata en suelo en Pekín 2008. «Me enamoré de la gimnasia artística viendo competir a Deferr por televisión y supe que mi sueño era venir a unos Juegos Olímpicos», contaba Zapata a ABC en los días previos a los Juegos. Gracias a Deferr, quien apostó junto a Víctor Cano por su admisión en el Centro de Alto Rendimiento de San Cugat pese a que ya era «demasiado mayor», su sueño se ha cumplido en Tokio.



