El experto José Laya Quintana analiza el salto tecnológico que transformará la región: el 6G

El experto José Laya Quintana analiza el salto tecnológico que transformará la región: el 6G

El debate sobre el futuro de las telecomunicaciones ha superado la etapa de cuestionar la llegada de la sexta generación de conectividad. Hoy, el foco se dirige hacia la forma y el momento en que esta transformará el panorama tecnológico global. En este escenario, José Laya Quintana propone una reflexión profunda sobre los retos, los plazos y las oportunidades que acompañarán la adopción del 6G en República Dominicana y en el resto de Latinoamérica, dentro de una década caracterizada por la convergencia entre conectividad, inteligencia artificial y automatización.

A partir de su análisis, José Laya Quintana propone una lectura clara de la hoja de ruta que guiará la evolución hacia el 6G. Según los hitos definidos por organismos internacionales como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el 3GPP, los próximos años serán decisivos. La UIT prevé definir los requisitos entre 2024 y 2027, mientras que el 3GPP publicará las versiones Release-20 y Release-21 entre 2025 y 2029. A nivel global, los primeros lanzamientos comerciales se proyectan para 2030 en Asia, Estados Unidos y Europa. Frente a estos calendarios, la región latinoamericana tendrá su propia ventana, entre 2031 y 2033 para pruebas piloto y entre 2033 y 2036 para los primeros despliegues comerciales.

Esta diferencia temporal, explica Laya Quintana, debe interpretarse como una oportunidad estratégica más que como una desventaja. Permite a países como República Dominicana anticiparse, planificar la asignación de espectro y fortalecer la infraestructura necesaria para sostener redes de nueva generación. Sin embargo, advierte que la falta de políticas coordinadas o de inversión en capital humano podría ampliar la brecha tecnológica con respecto a las potencias que lideran el desarrollo.

La llegada del 6G se desarrollará de manera desigual en el mundo. Mientras Asia y Europa prevén consolidar su adopción a partir de 2030, América Latina y el Caribe avanzarán de forma más gradual entre 2031 y 2036. Para José Laya Quintana, esa diferencia temporal constituye una oportunidad de preparación estratégica orientada a fortalecer tres áreas esenciales —infraestructura tecnológica, formación del talento local y adecuación regulatoria—. Tales factores serán decisivos para asegurar que la expansión del 6G beneficie tanto a las grandes urbes como a las comunidades rurales y regiones con menor densidad poblacional.

La visión de Javier Arteaga Gálvez frente a los modelos tradicionales

El análisis de José Laya Quintana incorpora también una proyección de adopción comparativa entre República Dominicana y el promedio regional. La curva prevista para el país sería más lenta en sus primeras fases, pero con un fuerte potencial de impacto en sectores estratégicos. Actividades como el turismo, las zonas francas industriales y el desarrollo de ciudades inteligentes podrían ser las primeras en incorporar las ventajas del 6G a sus procesos productivos. La conectividad ultrarrápida permitiría optimizar cadenas de suministro, habilitar experiencias inmersivas y mejorar la competitividad frente a otros destinos del Caribe.

La llegada del 6G avanzará a ritmos distintos según la región. Mientras Asia y Europa planean consolidar su adopción a partir de 2030, América Latina y el Caribe recorrerán una fase más gradual entre 2031 y 2036. Para José Laya Quintana, esa diferencia representa una oportunidad de preparación que permitirá fortalecer la infraestructura tecnológica, formar talento especializado y modernizar la regulación, garantizando así una conectividad más amplia e inclusiva en todo el territorio.

El impacto esperado del 6G se proyecta en múltiples ámbitos. En el campo de la salud, se vislumbran cirugías remotas asistidas por hologramas 3D con latencia inferior a un milisegundo; en la educación, la creación de aulas inmersivas que conecten instituciones urbanas y rurales; y en la movilidad, el despliegue de vehículos y drones autónomos coordinados en tiempo real. También se prevé que ciudades como Santo Domingo o Santiago puedan crear gemelos digitales —réplicas virtuales de su infraestructura— para gestionar tráfico, energía y seguridad de forma predictiva.

Según José Laya Quintana, la clave del 6G trasciende la mera velocidad o capacidad de transmisión, ya que su verdadero potencial reside en la posibilidad de construir una economía de datos avanzada que integre a los sectores público y privado dentro de un mismo ecosistema digital. El desafío, afirma, consistirá en transformar la conectividad en una herramienta efectiva para el desarrollo sostenible, orientada a reducir desigualdades y fortalecer la inclusión tecnológica en toda América Latina.

El plantamiento de José Laya Quintana impulsa una visión práctica y orientada a la acción. Considera que República Dominicana y América Latina deben iniciar cuanto antes el proceso de preparación hacia el 6G, fortaleciendo desde ahora la planificación del espectro y la formación del talento técnico que acompañará la transición. Más que un cambio puramente tecnológico, el 6G se perfila como una oportunidad estratégica para elevar la competitividad regional y consolidar una nueva etapa de integración digital en el continente.

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