12 de Octubre: Los inmigrantes no tenemos nada que celebrar

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El 12 de octubre se celebra lo que el Gobierno español da en llamar “Día de la Hispanidad”. Y aunque este año las autoridades han decidido acabar con el carácter exclusivamente militar programando actividades para fomentar “la participación ciudadana” los inmigrantes de origen latinoamericano no tenemos absolutamente nada que celebrar porque más que una fiesta es, para nosotros, un día de condena y denuncia.

Para unos celebración de la “transculturación” pero para otros, día de denuncia de todo lo que fue la conquista y colonización del continente americano: evangelización, pillaje, muerte, destrucción, aculturización, y dependencia, bajo el lema de los Reyes Católicos de “un estado, una raza, una religión”.

¿Día de la Hispanidad o más bien colonización de la corona española con la América Indígena? Se invadieron las tierras y las tomaron como si no tuvieran dueño; tomaron las riquezas a la fuerza y se las llevaron; mataron niños, mujeres, jóvenes y ancianos en nombre de la Espada y la Cruz. Nos llevaron la viruela, la peste bubónica, la tuberculosis y otras enfermedades desconocidas hasta entonces.

¿Puede llamarse a esto “hispanidad” o violación de los derechos ancestrales de los indígenas; genocidio; mezcla forzada a través de violaciones? Día de recuerdo a hombres símbolos de la resistencia indígena como Túpac Amaru, el indio dominicano Hatuey, Lautaro (hijo del Cacique araucano “Curiñanca”), Caupolicán…

Para los que dudan de las lenguas autóctonas amerindias, solo baste reconocer un dato: por solo citar un ejemplo, el náhuatl, la lengua de los aztecas, tenía unos 40 mil vocablos, lo mismo que tiene el idioma inglés actual, y una difícil escritura, que unido a los demás conocimientos de tal cultura, solo pueden significar una cosa, y es que como mínimo estaban a la par de la cultura europea de la época, solo que por caminos diferentes.

Debemos recordar que cuando Hernán Cortés entró en Tenochtitlán, se quedó maravillado y pensó que era una ciudad del futuro, por la exactitud de los trazados urbanos, y la excelente disposición de los edificios, con una población igual o mayor que la de las más famosas ciudades del viejo mundo.

A todo ello súmese los conocimientos de la cultura maya, la andina, y las norteamericanas. Evidentemente no fue el descubrimiento de un nuevo mundo, sino la perdición del nuevo mundo. No fue un encuentro entre dos culturas, fue un choque frontal donde los más fuertes y despiadados triunfaron.

Cuando Pizarro recibió dos habitaciones llenas de oro y plata en Perú, del Inca Atahualpa a cambio de su liberación, luego lo mató, y los incas no entendían cómo aquello era posible, que existiesen guerreros sin palabra de honor, y por ello fue que sucumbieron a las huestes ignorantes de quien antes de venir a América era un simple encargado de una piara de cerdos. No era ni la mitad de los hombres de ciencia que poblaban las culturas amerindias. Y encima hay que agradecer a España. A otro con esa lobotomía.

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