¿A quien llama parias?

Jonathan Gómez.

Por: Jonathan Gómez

Analista Político

Reside en Madrid

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Aun me empaña la retina de los ojos ese artículo escrito por Mario Vargas Llosa publicado en el periódico español EL PAIS, el cual tituló «Los Parias del Caribe», con fecha de noviembre del 2013 y que le acompañaba una ilustración que representaba la parte occidental de la isla desprendida y descubriendo en el fondo la inconfundible bandera de la Alemania Nazi, causando en la República Dominicana indignación, preocupación e hizo saltar todas las alarmas tanto a nivel estatal, vía diplomática, como de opinión pública y sociedad civil.

En el artículo Vargas Llosa, llega a decir que la decisión del Tribunal Constitucional dominicano venía inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta que iba en detrimento de los judíos alemanes. Palabras que todavía el pueblo dominicano tiene muy fresco en la memoria y que es complicado que olvide tan fácil, más aún cuando ofendes de tal manera a todo un pueblo y a parte de su historia.

A fecha de hoy, miles de haitianos tienen trabajo en nuestro país, miles de haitianas son literalmente socorridas en los hospitales para dar a luz a sus hijos, miles de jóvenes haitianos se forman intelectualmente en las universidades dominicanas, hay incluso, haitianos quienes tienen programas de televisión y dentro de poco tiempo, habrá haitianos que aspirarán a posiciones políticas.

En enero del 2010, Haití sufrió el terremoto más sangriento de su historia, llevándose a su paso entre 45 y 50 mil víctimas, -si consultamos a la cruz roja-. Más de 140 mil, si consultamos al gobierno de Haití, que, en cualquier caso, son cifras escalofriantes. Pero no todas las víctimas fueron haitianas. Ese fatídico día perdieron la vida funcionarios y empleados de organizaciones como la ONU, OEA, un famoso cantante de Hip Hop, el arzobispo de Puerto Príncipe y personal Diplomático de diferentes embajadas que se encontraban realizando labores propias de sus funciones en el país. El terremoto de haiti fue tan devastador, que las imágenes y los reportajes hicieron de Puerto Príncipe el centro de todas las miradas a nivel mundial. Todo el planeta se volcó en donaciones para Haití, pero el país que más rápido acudió a socorrer a su vecino, fue la República Dominicana. Cabe recordar que el entonces presidente dominicano Leonel Fernández, viajó ese mismo día sin dilaciones para poner a disposición del gobierno haitiano toda la cooperación del país socio, aliado y amigo que siempre acude cuando más lo necesita. Incluso se dispuso de un aeropuerto en territorio dominicano para la recepción de las ayudas, ya que Haití no contaba con ningún medio de transporte aéreo, es decir que toda la ayuda fue canalizada a través de nuestro país.

Actualmente Haití vuelve a vivir un episodio sangriento con la desagradable visita del ciclón Matthew que llegó a alcanzar su máxima potencia hasta llegar a categoría cinco. A estas alturas no se da por finalizado el conteo de las víctimas que ya sobrepasa el millar. El conocimiento de tal realidad hizo que el presidente Danilo Medina asumiera un compromiso directo e inició un protocolo de actuación inmediato. En ese sentido el mandatario dominicano ha depositado toda su confianza en el ministro de obras públicas Gonzalo Castillo,quien ha recibido las instrucciones con el fin de desarrollar de manera efectiva las ayudas humanitarias facilitadas por el gobierno.

La respuesta inmediata del gobierno de Danilo Medina es vital para evitar una epidemia de cólera, al igual que otras enfermedadessumamente peligrosas tomando en cuenta la fragilidad de la situación. El gran reto de las próximas semanas es, sin dudas, prevenir la proliferación de enfermedades infectocontagiosas y disponer de un programa de salubridad para contrarrestar las aguas contaminadas. El gobierno dominicano junto al sector privado y la sociedad civil juegan un papel fundamental en esta dinámica de prevención, estabilización y recuperación que se desarrollará en Haití para su pronta puesta en marcha, a pesar de ser un estado fallido desde hace unos años.

No debe quedar la más mínima duda de que la Republica Dominicana es un país solidario, conciliador y cooperador, cuando las circunstancias lo requieren. No hay más que ver como a pesar de las limitaciones económicas propias de un país en vía de desarrollo, a pesar de las críticas sin sentido vertidas sobre nuestro país, siempre disponemos de la fraternidad, hermandad y humanidad que nos caracteriza como pueblo dominicano.

El Secretario General en funciones de la ONU, Ban Ki Moon, antes de abandonar su cargo, no debe pasar la oportunidad de reconocer públicamente el papel que siempre ha desempeñado el pueblo dominicano y el compromiso que ha asumido el presidente Danilo Medina en auxiliar a su necesitado vecino. Por supuesto el premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, también podría plasmar con su tinta influyente, que a nuestro país le caracterizan valores de una sociedad civilizada, humana y doliente del mal ajeno. Les insto a ambos, a hacer un llamado para que los miles de millones de dólares que se donaron en el 2010 para el terremoto, se puedan utilizar y reconstruir el país de manera progresiva pero constante.

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