Aumento sueldos JCE es burla a criollos en el exterior

Junta Central Electoral - b
Por LUIS MANUEL REYES
 

Santo Domingo.- El aumento de sueldo a los jueces y  a altos funcionarios de la Junta Central Electoral constituyen una cruel burla al pueblo dominicano y en particular a los dominicanos  residentes  en el exterior quienes hemos sido afectados económica y emocionalmente por la decisión arbitraria del presidente de esa institución, Roberto Rosario, que dispuso el cierre de las oficinas de la Junta que funcionaban en el extranjero  alegando falsamente que no había fondos para mantenerlas operando.

Los millones que ahora aparecen para beneficiar a una  burocracia insaciable son suficientes para cubrir los salarios normales que devengarían los empleados de las 19 oficinas de la JCE clausuradas en el exterior,  las cuales tampoco  generaban gastos de renta en tanto funcionaban en los locales cedidos por los consulados.

El despilfarros en estos aumentos  y el  reconocimiento público de que la Junta habría obtenido un superávit de 45 millones de pesos del presupuesto que se le había asignado en el 2012, demuestran que el cierre de las oficinas en el exterior no tiene que ver con falta de recursos sino con las ambiciones personales y aspiraciones políticas de Roberto Rosario quien utiliza tal medida como un elemento de presión  para obtener del gobierno fondos y nombramientos de allegados en instituciones que le permita posicionarse para impulsar sus aspiraciones políticas.

Así, los dominicanos residentes en el exterior somos rehenes de Roberto Rosario en la rebatiña que se ha desatado entre los dirigentes del PLD quienes se disputan áreas de poder y futuras candidaturas presidenciables.

Roberto Rosario ha secuestrado el derecho que tenemos los dominicanos residentes en el exterior a recibir los servicios que la Junta debe  proporcionar;  creando angustias entre nuestra gente que se ven precisados a hacer  gastos excesivos para obtener desde Santo Domingo actas de nacimiento, actas de divorcios, defunción, obtención de cedulas y otras documentación necesarias  para resolver cuestiones  migratorias y legales.

Para colmo la clausura de las oficinas de la JCE en el extranjero  es ejecutada  en un momento en que se produce en Estados Unidos un debate sobre una reforma migratoria que podría legalizares a miles de compatriotas.

Solamente   la terquedad y la arrogancia de quienes se emborrachan con el poder pueden explicar  que el presidente de la JCE desoiga los reclamos por la reapertura de las oficinas  de la institución   que  le han formulado diversas instituciones democráticas y sectores organizados, incluyendo sectores congresuales y  oficialistas.

La condenable prepotencia de Roberto Rosado es tan criticable como la actitud pasiva y permisiva con que el Presidente de la República, Danilo Medina, ha permitido  que una medida tan inhumana  afecte a tantos dominicanos, alegando un respeto institucional que solamente es observado cuando se trata de perjudicar a los pobres.

 

 

 

27oct/amodom

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