Ayuda Social de la Cámara Diputados no llegó a su destino en el momento más difícil de los dominicanos en España

Marcos Cross y Agustín Mercedes, primeros diputados electos en Europa

Frank Segura

Madrid, España.-  Ilusión y grandes esperanzas fueron puestas en una nueva figura legislativa llamada a favorecer a la comunidad dominicana en Europa, los Diputados de Ultramar, quienes tomaron posesión el 16 de agosto del año 2012, justo en el punto más álgido  de la crisis económica que azotaba a España y de forma más pronunciada a la comunidad inmigrante dominicana.

Atravesábamos el momento más difícil. El más traumático. En ese en el que más del 70 % de los dominicanos no tenía empleo y  agotaban los subsidios que les permitían al menos cubrir algunos gastos básicos, echando cuentas para llegar a fin de mes y completar el abono transporte.

Una inmigración dominicana en desbandada, retornando con las manos vacías a nuestro país con sus maletas cargadas de depresión y desesperanza. Los más aventureros volaban a ciudades desconocidas en busca de probar mejor suerte. A muchos no les esperaba ningún familiar ni amigo en su nueva ciudad europea. Ya no podían seguir en España y estaban obligados a partir.

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En este contexto iniciaban su accionar los Diputados de Ultramar, figura que además de legislativa fue mal intencionadamente “vendida” como poseedora de un componente social, por parte de quienes la encarnaron por primera vez: Marcos Cross y Agustín Mercedes.

Sin embargo, luego de juramentados todo cambio. En especial, rápidamente se encargaron de desvanecer el espejismo de este rol comunitario negando sistemáticamente que existiera. Simplemente, rotundamente ellos no estaban para eso.

“Nuestra función es legislar, fiscalizar y representar. Recibimos 900 euros cada mes para ayuda social y con eso no se puede hacer prácticamente nada”  afirmaban, ocultando las partidas que hoy se revelan son asignadas en distintas fechas, como el Día de las Madres, las habichuelas de Semana Santa y otras más que aun puedan estar imbuidas en ese velo de misterio y falta absoluta de transparencia que a propósito mantienen.

No importa las memorias, ni los números, tampoco las facturas que puedan presentar, no podrán acreditar haber cumplido con su rol y mucho menos con las GRANDES expectativas creadas. No podrán acreditarlo, porque no lo han hecho y según el estado de cosas, no sé cómo podrán mirar a los ojos nuevamente a sus representados.

A pesar de los fondos que recibían para esos fines, ustedes no estuvieron presentes para agasajar a esas madres dominicanas en ese momento que tanto les necesitaban. Esas madres que nos abrieron el camino hacia Europa y que eran despedidas por centenares de sus trabajos.

De hecho, no estuvieron junto a ninguno de los entes activos de la Comunidad, más allá de unas “migajas”  a sus compartes, mirando con total indiferencia como se desmembraba el tejido asociativo que hacia “magia” para mantener vivo el espíritu de la dominicanidad en tierras lejanas.

Y sí, es cierto, ustedes no podían resolver toda esta problemática con esos fondos, pero al menos eran suficientes para brindar una sonrisa  o un detalle en estas fechas especiales, a tanta gente necesitada que en vano esperaron por ustedes.

Es de todos conocido que por el actual estado de cosas de la sociedad dominicana no serán ustedes juzgados por estos hechos. Pero el tiempo si lo hará, quedando ustedes como los artífices de malograr lo que debió ser un gran logro y conquista para los dominicanos en el exterior, pilar y sustento de nuestro país.

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