Balance de un intercambio: 55 a 1, ¿cerramos la frontera?

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Altagracia Salazar

Santo Domingo.- Cincuenta y cinco a uno no es una apuesta, es la realidad del intercambio comercial entre la Republica Dominicana y Haití en el último año, en el que el Este se sirve con la cuchara grande. “Cierren la frontera y ya” dijo enardecido el diputado Francisco Matos, del PLD, expresando un nacionalismo desinformado, impropio de un legislador que, por demás, desconoce la realidad de un intercambio comercial que en el 2011, último año de estadísticas, fue 499.76 millones de dólares para la República Dominicana y 9 millones para Haití.

En el periodo 2007-2011 el comercio entre Dominicana y Haití significó 3,189 millones de dólares de los cuales 2, 845 millones favorecieron a empresas dominicanas. El dato está referido al comercio formal que pasa por el mecanismo de aduanas; sin embargo, en la frontera dominico-haitiana se desarrollan 14 mercados, cuatro de ellos: Dajabón, Jimaní, Elías Piña y Pedernales, mueven decenas de millones de pesos cada semana y es allí donde se comercializan los pollos y huevos.

Como referencia de la operación de esos mercados y de los volúmenes que mueve, una investigación del Centro Cultural Dominico-haitiano del 2007 refiere que en esas ferias, como las llaman, se realizaron operaciones por 1,620 millones pesos. Un censo de los mercaderes de ambos países en el que participaron CEI-RD, CESFRONT, iglesias y organizaciones no gubernamentales de la frontera, determinó la existencia de 5,214 vendedores, el 51 % haitianos, la mayoría mujeres.

Aunque los mercados binacionales están situados en los puntos fronterizos, los vendedores dominicanos se trasladan desde lugares tan lejanos como Nagua y Samaná. Los haitianos de lugares más cercanos a los pasos fronterizos, esto por las dificultades del transporte.

Al grito de “¡cierren la frontera!” por la crisis de los pollos hay que recordarle que ese renglón no es el más significativo del negocio fronterizo. Según los datos de la Dirección General de Aduanas, los renglones más significativos de las exportaciones hacia el vecino país son: varillas, cemento gris, harina de trigo, aceite de soya, cartones corrugados, abonos, galletas, detergente en polvo y envases plásticos. En los renglones subsiguientes están las pastas alimenticias, pasta de tomate, caldo de pollo y baterías.

Hay quienes han sugerido una especie de trueque entre medidas migratorias frente a intercambio comercial. La presencia en el país, ahora documentada por un estudio de la ONE, de 544,000 haitianos y 244,000 descendientes de haitianos tiene un impacto económico que debe analizarse sin pasiones.

En el reciente estudio sobre la mano de obra haitiana y su impacto en la economía dominicana publicado por el CEFASA, de Santiago, se establece el impacto de la mano de obra haitiana en cuatro renglones de la economía: banano, construcción, caña y arroz.

Veamos el caso del banano. Una encuesta del año 2007 daba cuenta que la mano de obra del sector se dividía en un 63 % de haitianos y 37 % de dominicanos; hoy la mayoría de los productores de la Línea noroeste y Azua refieren que esa proporción ha cambiado de 90 % a 10 %. El año pasado las exportaciones de banano significaron para el país 200 millones de dólares.

En la construcción el 83 % de los trabajadores con jornadas de más de ocho horas son haitianos, en el arroz el 77 % de los que trabajan la jornada agrícola de seis a ocho horas también son haitianos. En cualquier otra actividad informal el 58 % de los que trabajan más de ocho horas nació del otro lado del Masacre.

¿Será hora de cerrar la frontera?

 

 

 

amodom/7dias.com.do
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