Barry Bonds: “Dios sabe que merezco estar en el Salón de la Fama” del béisbol

BBpKk42

 

AFP / MIAM

El toletero Barry Bonds, el polémico exastro del béisbol vinculado a un sonado caso de dopaje, denunció la hipocresía reinante en su deporte que le impide entrar en el Salón de la Fama, una distinción reservada para los mejores jugadores de la historia.

«Dios sabe que merezco estar en el Salón de la Fama», dijo Bonds el sábado, en su primera aparición como uno de los nuevos entrenadores de los Marlins de Miami, equipo que le contrató para trabajar en la venidera temporada de las Grandes Ligas de beísbol.

La candidatura del máximo jonronero de las Mayores se ha visto afectada por alegaciones de uso de esteroides, relacionadas con la investigación de la clínica BALCO en San Francisco, uno de los casos de dopaje más sonado en el deporte estadounidense.

«Yo sé que soy un jugador del Salón de la Fama. Realmente no tengo que decirlo. Yo los dejo a ustedes tomar esa decisión. Esa no es mi fraternidad», dijo Bonds a los periodistas presentes en el estadio de los Marlins.

El extoletero de los Piratas de Pittsburgh (1986-1992) y Gigantes de San Francisco (1993-2007) tiene el récord de jonrones en la historia con 762 en 22 temporadas en las Grandes Ligas.

Fue nombrado Mejor Jugador de la Liga Nacional en siete ocasiones, pero nunca ganó una Serie Mundial.

En 2011, bateó 73 cuadrangulares, récord para una temporada. Pero su carrera se vio empañada por su implicación en el caso Balco y supuesto uso de drogas para mejorar el rendimiento.

Para poner fin a su caso en la justicia, se declaró culpable de obstrucción a la justicia ante un gran jurado federal, que le escuchó en 2003 como parte de una investigación federal sobre el caso BALCO.

La entrada al Salón de la Fama está determinado por un panel de expertos y periodistas deportivos.

En la pasada ronda de votaciones de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos, Bonds obtuvo el 44,3% de los votos emitidos, muy lejos del 75% necesario para ser admitido en el Salón de Cooperstown.

Facebook Comments