Benedicto XVI

5D088EB0-8097-4259-B56F-DE9984F00CAF.jpg__209__400__CROPz0x209y400-1-150x150Alfredo Núñez Fernández

En julio del 2002 al entonces Papa Juan Pablo II le preguntaron si tenía en mente la renuncia como jefe de la Iglesia Católica, a lo que sabiamente respondió: “Si Cristo hubiera bajado de la cruz, yo tendría derecho a renunciar…”. El actual Sumo Pontífice Benedicto XVI haciendo caso omiso a estas palabras anunció su retiro como Vicario de Cristo de manera sorpresiva el pasado lunes en medio de un Consistorio para conocer tres causas de canonización, donde aprovechó la oportunidad de anunciar su retiro con efectividad al 28 de febrero, cerrando un corto pontificado de casi ocho años, convirtiéndose en lo que muchos llaman un Papa de transición.

“…he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”, dijo su Santidad ante el Consistorio, enfocando su renuncia a su estado de salud y edad avanzada. En su historial médico tiene hipertensión, dos accidentes cerebro vasculares, problemas de visión en su ojo derecho, artrosis en su cadera, cansancio y problemas de movilidad; los cuales han provocado la pérdida de vigor que entiende el Papa es necesario para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio.
Aunque el pasado miércoles de ceniza dando apertura a la Cuaresma, ofició su última misa en la que denunció que la división en el clero y la falta de unidad desfiguran el rostro de la iglesia, abriendo un nuevo debate acerca de su renuncia, de si fue solamente por motivos de salud o si hubieron razones o presiones ocultas, como la lucha de poder dentro de la Santa Sede lo que hiciera que el octogenario líder dejará de usar el atuendo papal a partir del próximo 28 de febrero.

Estos ocho años de pontificado tuvieron luces y sombras. Aunque no tuvo la oportunidad de viajar tanto como su predecesor, tuvo a bien llevar el Evangelio visitando a España en varias ocasiones, hizo un recorrido por Tierra Santa, estuvo por México donde recordó las víctimas de la violencia y en ese mismo viaje por Latinoamérica visitó Cuba donde se hizo una foto histórica con el líder de la revolución cubana Fidel Castro instando al pueblo a mirar al futuro. Del mismo modo, redactó tres cartas encíclicas desde su elección en 2005: “Deus Caritas Est” (Dios es amor) en diciembre 2005, “Spe Salvi” (Salvados en esperanza) en noviembre 2007 y “Caritas in Veritate” (La caridad en la verdad) en junio 2009.

Su corto Pontificado no estuvo ausente de escándalos: su mayordomo Paolo Gabrielle fue apresado el verano pasado por el robo de correspondencia papal que posteriormente fue a parar a los medios de comunicación; el despido del presidente del Instituto para las Obras de Religión Ettore Gotti Tedeschi acusado de lavado de dinero, quien había sido elegido personalmente por el Papa para limpiar la banca del Vaticano; los escándalos de pederastia por parte de curas que durante décadas abusaron de menores de edad y la metida de pata en el discurso en la Universidad de Ratisbona donde dijo que Mahoma ha traído cosas malas e inhumanas, lo que levantó protestas en el mundo islámico.

Joseph Ratzinger se despide del Papado como uno de los más grandes teólogos de la Iglesia Católica, hombre dispuesto a enfrentar sempiternas manchas como son las acusaciones de pederastia y la corrupta banca vaticana, pero al mismo tiempo vencido por un anciano cuerpo que se resiste al arduo trabajo que conlleva ser Vicario de Cristo en esta tierra, optando por la oración y reclusión en un viejo monasterio de la Ciudad Vaticana.
La tarea para elegir al nuevo Santo Padre recaerá sobre el cónclave que se celebrará en marzo en la Capilla Sixtina, donde 118 de los 209 cardenales tienen derecho a aspirar a la silla de Pedro por cumplir la regla de menos de 80 años. Europa tiene la mayoría con 62 cardenales electorales, seguida por América Latina con 19. Y aunque están algunos cardenales latinos en el grupo de favoritos, aún es muy pronto para determinar quien podría ser el próximo Pontífice. Esperamos que Dios y el Espíritu Santo ilumine al cónclave para que sepan elegir al nuevo Cabeza de la Iglesia Católica y pueda el cardenal protodiácono proclamar nuevamente: Habemus Papam!.

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