Carta abierta al embajador dominicano en España, Aníbal De Castro

 

carta_abierta

 

Por Rafael Méndez Corcino

Dominicano residente en Madrid

 

 

Estimado Embajador,

 

Quiero empezar esta carta apoyándome en una frase de un pilar cultural para nosotros los dominicanos y fiel reflejo de la lucha social como es Juan Bosch; “El hombre no puede cumplir su destino en la sociedad sino convierte sus ideas y sus deseos en hechos, porque sólo los hechos tienen verdadero valor en la vida social”. He buscado la trayectoria de usted, Señor embajador, hasta donde me ha permitido la herramienta del Internet, y podría decirse que sus ideas han tomado formas reflejándose en hechos dignos de admirar en su camino como profesional.

Antes de comenzar a concretar el eje central de la presente quería reflejar la importancia de la lucha constante en el día a día de todas aquellas entidades sociales y servicios jurídicos que colaboran, dentro de sus limitaciones, por un mayor proceso de inserción social de nuestra comunidad dominicana en España, y es que la realidad a la que se vienen enfrentando en estos últimos siete años es asfixiante, hasta el punto de convertir en cenizas a mas de una entidad social.

Corren tiempos difíciles y las necesidades de nuestro colectivo tocan mas fondo que nunca. Por ello me he tomado la libertad de investigar algunas facetas sociales de nuestra comunidad dominicana, centrándome en donde resido, Madrid. La conclusión, de dicha investigación, ya previsible, es el desamparo social y cultural en el que nos encontramos los residentes dominicanos en esta vieja capital.

No voy A decir cosas que los medios de comunicación, a mayor dimensión, no hayan reflejado diariamente, sin ser exagerado, pero si puedo decir que podemos con su apoyo mejorar y encontrar un refugio para este ciclón social que nos golpea con tanta fuerza.

Enfrente tenemos un panorama social critico, del cual no podemos hacer la vista gorda. Por ello quiero colaborar con todo lo que esté en mis manos, siendo mi mayor arma la formación profesional de carácter social de la que dispongo. A su disposición, Señor embajador, le tengo una variedad de proyectos por llevar a cabo, por y para nuestro colectivo dominicano. Dichos proyectos están huérfanos de una entidad que lo avale y lo adopte.

En mi afán de superación y colaboración les envío estas letras y quedo a vuestra disposición para concertar una entrevista en persona o telefónica con el fin de ver nuestra República Dominicana frente a su propia realidad exterior.

 

Reciba un cordial saludo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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