El consumo de drogas en España se estabiliza pero sigue a la cabeza de la UE


Lisboa, 15 nov (EFE).- El consumo de drogas en España muestra una estabilización e incluso ligeras caídas, especialmente en cocaína y cannabis, aunque, según un informe de la UE, el país sigue a la cabeza de las estadísticas europeas en uso de ambas sustancias. Éste es el dictamen del informe sobre España elaborado anualmente por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), con sede en Lisboa, que reseña como los últimos datos recogidos por las autoridades nacionales muestran una tendencia positiva.

En este sentido, los autores del análisis constatan una estabilización en el consumo de cocaína y «una reducción en el uso del tabaco, el alcohol y el cannabis».

Según estos datos, la mayoría obtenidos en 2009, se calcula que el 10,2 por ciento de la población española ha probado en alguna ocasión la cocaína, el mayor porcentaje de toda la UE, sólo seguido por el Reino Unido (8,8 %) e Italia (7%), y prácticamente el doble que el cuarto clasificado, Irlanda.

En ese año, se estima que en torno al 2,7 por ciento de los españoles consumió esta sustancia, frente al 2,5 por ciento de los británicos y el 2,1 por ciento de los italianos, aunque supone una reducción de cuatro décimas respecto a los datos registrados en 2007.

Esta tendencia es confirmada también por el director de la unidad de epidemiología y gestión de datos del OEDT, el español Julián Vicente, quien destacó el «pequeño descenso» registrado en España, Reino Unido, Italia y Dinamarca, todos ellos países con altos índices de consumo.

«Las estadísticas nos hacen pensar que ha podido acabar el ‘boom’ de la coca que vivimos desde hace diez años», subrayó Vicente en declaraciones a Efe.

En su opinión, los motivos que explican esta caída son diversos y varían en función de los países, entre los que cita la crisis económica.

«Es una droga cara y que se relaciona con una cultura de fiesta, por lo que puede verse afectada por la menor disponibilidad de gasto debido a la crisis», apuntó.

El descenso del uso de la cocaína, sin embargo, puede guardar relación con el incremento del consumo de otras sustancias estupefacientes más baratas, según admitió este experto.

Indicios de este patrón se han encontrado ya en el Reino Unido, donde el uso de las drogas sintéticas y de diseño, consideradas como la nueva amenaza por el OEDT.

Estas drogas sintéticas están disponibles a un menor precio que la cocaína, se ha incrementado notablemente en los últimos años.

Vicente descartó que por el momento esta situación se haya dado en España, donde la penetración de las drogas sintéticas es todavía pequeña.

El mayor conocimiento de la sociedad sobre las consecuencias que causa la cocaína y la pérdida de su condición de droga «elitista» también han contribuido a este descenso.

«La imagen de la cocaína estaba relacionada con el ‘glamour’ y las elites, pero en los últimos años su consumo se ha extendido y ha perdido esa exclusividad», señaló.

También se mantiene España en niveles estables en el uso de cannabis, pese a que continúa situado entre los países de mayor consumo.

Concretamente, el 32,1 por ciento de los españoles fumó cannabis alguna vez en su vida, sólo por detrás de Dinamarca (32,5 %); el 10,6 por ciento lo hizo en el último año (el tercer lugar en el marco de la UE) y el 7,6 por ciento admitió haberla consumido en el último mes, el porcentaje más alto de la estadística.

Para Julián Vicente, estas cifras reflejan cierta «estabilización» del consumo en España que puede guardar relación con las restricciones para fumar en lugares públicos debido a que su uso está ligado normalmente al del tabaco.

«Parece que también se ha pasado un poco de moda y que la gente conoce mejor las consecuencias de su uso crónico», precisó.

El informe alerta del uso combinado de varias drogas en buena parte de los consumidores españoles, dado que cocaína y cannabis suelen ir acompañados de alcohol, por ejemplo.

Pero reconoce que la percepción del riesgo ha mejorado y que la sensación de disponibilidad es menor que en los últimos años. EFE

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