El efecto migratorio de la crisis del desempleo en Europa

 

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BBC Mundo/ acento.com.do

 

 

Esta semana los líderes de Europa se reunirán en Bruselas en una misión contra el desempleo. Han identificado a los 26 millones de parados como una amenaza a la Unión Europea.

Recientemente, el presidente francés, Francois Hollande, advirtió de sentimientos de odio e ira, ahora que hay gente dándole la espalda al proyecto europeo. Por su parte, el presidente del Banco Europeo de Inversiones, Werner Hoyer, habló del impacto del desempleo a la hora de socavar la confianza de toda una generación.

Mientras Europa debate cómo es que se crean empleos, decenas de miles de jóvenes europeos están cambiando de residencia en busca de trabajo. Son parte de una gran migración.

Para muchos, Alemania es la tierra de la oportunidad y el trabajo. En 2012, 45.000 italianos se mudaron a Alemania. Los españoles no se quedaron atrás, con 37.000 en la misma dirección; 35.000 griegos también fueron a ese país.

 

Alemania necesita a estos inmigrantes. La Asociación de Ingenieros Alemanes dice que quiere de inmediato a 70.000 ingenieros. Cuando se incluyen las cifras de científicos y especialistas en tecnologías de la información y la comunicación, estamos hablando de hasta 200.000.

La canciller Angela Merkel les ha tendido la alfombra de bienvenida. No sólo es que Alemania necesita de sus habilidades, sino que ella cree que la migración aliviará de alguna manera el desempleo en Europa. Y expresa que los jóvenes y desempleados deberían estar preparados para mudarse en su búsqueda de trabajo.

 

Merkel está influenciada por su propia experiencia, ya que proviene de la antigua Alemania Oriental, de régimen comunista. «Yo tenía una tasa de 30% de desempleo juvenil en mi propia circunscripción electoral (en el este)», señaló a la BBC. «Sé que muchos jóvenes de mi región sólo tenían empleos porque se mudaron al sur».

Así, Alemania está invirtiendo US$1.300 millones en la financiación de pasantías para jóvenes en países como España y Portugal, para ayudarlos a conseguir empleo allí.

Fuga de cerebros

Sin embargo, los que emigran suelen ser los mejores y los más brillantes. En los 12 meses previos a abril de 2012, 87.000 personas dejaron Irlanda. Muchos se mudaron a Australia y Nueva Zelanda. En su mayoría contaban con altos niveles de educación.

Sólo esta semana, me paré frente al consulado angoleño en Lisboa.

A las 8 de la mañana ya había 150 personas en la fila. Decenas de miles de portugueses están buscando trabajo en países como Angola y Mozambique, que fueron colonias de Portugal y donde se habla el mismo idioma. Una vez más, son los ingenieros y aquellos con destrezas especializadas quienes se están jugando un futuro diferente fuera de Europa.

 

Puede que algunos regresen. Muchos no lo harán. Lo que se teme es una fuga de cerebros que deje a algunos de estos países del sur de Europa estancados. Se calcula que más de 100.000 graduados españoles ya han abandonado un país en el cual el desempleo se aproxima al 28% en general, o más de 50% entre la juventud.

De manera que esta semana los líderes europeos tratarán de presentar un programa de garantía de US$7.800 millones para ayudar a jóvenes desempleados. Si bien los programas a nivel europeo pueden ayudar, la mayoría de empleos son creados por pequeñas y medianas empresas que desean un acceso más fácil al crédito y menos regulaciones europeas.

Mientras tanto, con el desempleo todavía en aumento en el sur de Europa, mucha gente joven está mudándose. Es una gran migración en busca de trabajo, con consecuencias impredecibles para los países que están dejando atrás.

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