El fracaso de la diplomacia universal

Autor: Willians De Jesús Salvador

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© Collage: La Voz de Rusia

El escenario internacional se ha tornado muy complejo a nivel global, el área menos convulsa es América Latina, donde hay estabilidad política, macroeconómica, crecimiento sostenido en la mayoría de sus economías y un efectivo control de las turbulencias sociales, a pesar de que los niveles de pobreza todavía son altos y el flagelo perturbador de la corrupción de estado sigue gravitando en desmedro de la credibilidad de la democracia participativa.

La economía más grande del planeta, la estadounidense, sacudida por un gran déficit fiscal que amenaza llevar la nación más poderosa del mundo al precipicio, a pesar de la fortaleza de sus instituciones públicas y privadas, mantiene el control de los mercados financieros y ha logrado reducir los niveles críticos de desempleo. Si fuese otro país, este hecho hubiese alertado a los mercados y a las calificadoras de riesgos, que actúan como tribunal financiero, condenando en contumacia cuando algo “huele mal” en la economía de un país.

La verdad es que desde la famosa crisis por la burbuja inmobiliaria, el progreso de EEUU ha sido modesto, pero han logrado crear la percepción de que lo peor ya pasó, aunque la ralentización es evidente.

Los avarates del tesoro y el Congreso de EEUU por dar una respuesta que incremente los niveles de confianza en el sistema financiero nacional e internacional, obliga al coloso del norte a modificar sus políticas en el terreno internacional, sobre todo en los países de Próximo Oriente, donde hay una situación altamente preocupante por la inestabilidad de la zona y sus repercusiones en el resto del globo terráqueo.

Hay que admitir como verdad frustrante que la diplomacia global da muestras de agotamientotras los conflictos Israel-Palestino, Israel-Irán y Siria entre las fuerzas leales al régimen de turno y los insurgentes, por una razón elemental:tras el fin de la guerra fría el mundo se tornó unipolar, EEUU asumió el control por espacio de dos décadas, tiempo en el que se recompuso el eje Euro Asiático, con Rusia, China y sus aliados, en contrapeso a EEUU, el Reino Unido y sus aliados, mientras que la UE cumplió las funciones de eje central del equilibrio universal, en una batalla para salvar a algunos de sus asociados, del síndrome financiero y monetario que estremece a medio globo terráqueo.

Hace algunos meses que la agencia noticiosa, Mehr, informó que Rusia, China e Irán, están en conversaciones para establecer un escudo antimisiles, como contrapeso al escudo de defensa de la OTAN.

Por su parte la OTAN, y su principal socio, EEUU, están estableciendo un sistema de radares en Turquía, Taiwán, Corea del Sur, con el objetivo de detectar cualquier iniciativa misiles de Irán, Corea del Norte, China o Rusia, según el análisis publicado en el diario iraní Kayhan.

La ONU se enfrenta a grandes dificultades para obtener un consenso sobre temas como el israelí-palestino, iraní y sirio. No obstante, se hace necesario en estos momentos si no un consenso de los tres ejes, al menos llegar a acuerdos que posibiliten salidas negociadas a los conflictos en cuestión, algunos de largo plazo, como es el caso de Israel y Palestina, donde podemos precisar que la diplomacia hace años se agotó de manera total y absoluta.

Estando en Lisboa, Portugal, en junio del 2001, tuve la oportunidad excepcional de ser testigo de excepción de un fuerte apretón de manos que se dieron el Primer Ministro Israelí, Shimón Peres y el líder de Palestina, Yasser Arafat.

Esto sucedió durante el acto cumbre de la reunión de la Internacional Socialista, que celebraba en ocasión el 50 aniversario de su fundación. En esa oportunidad tuve el honor de saludar a los dos líderes, Peres y Arafat, ambos Premio Nobel de la Paz, y compartir con la mártir exprimer ministra de Pakistán, Benazir Bhutto.En aquella memorable ocasión les expresé: “Felicito este gesto diplomático, que debe transmitirse al mundo como una determinación inequívoca de paz entre ambos pueblos”.

Consideramos que se torna inaplazable que todos los hombres y mujeres del mundo, militantes de la paz universal, levanten sus voces en los diferentes continentes, solicitándole a las potencias mundiales que permanecen en actitud contemplativa, que asuman un rol consensuado y que por encima de los intereses estratégicos, políticos y comerciales, que son los que unen y separan a las grandes naciones, se sienten y elaboren un Plan de Paz para esta región de Próximo Oriente, que estos seres humanos también tienen derecho a vivir en paz y no transitar todos los días por la angustia que genera una guerra como la de Israel y Palestina, cuyo fin no se vislumbra a corto plazo.

Los seres humanos del siglo XXI deben tener la capacidad de convivir en sus espacios respectivos sin transgredir el derecho inalienable de sus vecinos de vivir en paz.

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