El General Pedro Santana y la Anexión a España

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Por: NESTOR URIBE MATOS

 

 

“Sin él no hubiera habido independencia  por más que quieran mancillar su nombre, los ruin envidia y la maldad del hombre”. (Luís Matos)

 

“Un error común de los historiadores dominicanos sin una buena formación, consiste en creer que los personajes del pasado pensaban como hoy lo hacemos nosotros en las actuales circunstancias”. (Pedro Manuel Casals Victoria)

“A medida que avanzan las investigaciones históricas van surgiendo nuevos testimonios de la ingentes causas que condujeron a la Anexión y se evidencia la mayor responsabilidad de España en el trascendental suceso, porque la verdad –por demás documentada- es que Santana buscaba, por medio de la misión Alfau,la Protección de España, y el Gobierno de Madrid le impuso la Anexión. Quién rastree la fatal palabra no la hallará por vez primera en los papeles dominicanos,  sino en los españoles. Ello no anula, pero si atenúa la responsabilidad del General Santana, cuya dominicanidad llegó a su clímax, paradójicamente, en su infierno de Guanuma”. (Emilio Rodríguez Demorizi).

Con estas convincentes citas de tres autores dominicanos, arrancamos con nuestro trabajo de esta fecha:

Ningún gobernante por más poderoso que se considere o lo aparente, en cualquier lugar del mundo, puede tomar unilateralmente la determinación de incorporar su país a otra nación.

El posible país receptor, en este caso España, aunque pudiera simpatizar,  hasta estar de acuerdo con la solicitud, exigirá, demandará un referéndum donde pueda verse la aprobación mayoritaria del país ofertante, para así poder salvaguardar, ante las demás naciones, su responsabilidad moral.

A nuestros estudiantes de historia dominicana, en todos los niveles, se les (mal) enseña que el general Pedro Santana,hizo por cuenta propia la Anexión a España sin tomarse el trabajo de escuchar o auscultar la opinión de los dominicanos al respecto. Inconsulto caudillo le dice nuestro Himno. Y hemos tragado todo esto como si fuese palabra divina, sin detenernos a analizar que para ésta y otras decisiones importantes tiene que existir por obligación un documento base o una solicitud  fundamentada donde las autoridades españolas hayan podido constatar la aceptación de los dominicanos a favorecer  esta reincorporación.

¿Por qué nunca se nos enseña o se nos habla de este documento?

¿Por qué?

¿Por qué se acusa sólo a este hombre y sus ministros, entre otras demás personas que también tuvieron su cuota de responsabilidad?

Todas estas cosas que le digo –amable lector- también constituyen parte de la  llamada “Historia dominicana jamás contada”.

 

Pocos compatriotas conocen, que el general Santana fue buscado cuatro veces para ser gobernante de nuestra nación y en esas tantas oportunidades renunció al poder público.  Supongo que este será un caso único en la historia de la humanidad en que un dictador no haya querido gobernar. Nunca le interesó el poder por si propio, ni tampoco el dinero ni demás bienes materiales, en esto último solo basta con mirar su testamento.

Ó  esta certera y oportuna opinión del brigadier español Antonio PeláezCampomanes: ”Con un valor de león, reúne un corazón noble y generoso como pueden certificar los muchos huérfanos y desvalidos a quienes ha acogido en su casa y establecido después. Su honradez es a toda prueba”.

También, don Alejandro Angulo Guridi, afirma que Santana: “Tiene derecho a que se le reconozca que siempre fue honrado, que no se interesó, ni en lo más mínimo, de las rentas nacionales, y que apreció y distinguió pública y privadamente a los hombres de bien.”

Ahora, dejo colgando las siguientes preguntas: si el documento existe ¿Por qué nuestros historiadores no quieren presentárnoslo?.Quizás para que no veamos los otros personajes que autorizaron con sus firmas también la solicitud del protectorado a España.

Quieren ocultarnos otras culpabilidades.

Santana no fue el único que realizara tales diligencias, cuando sabemos que Mella residió por mucho tiempo, más de dos años, en Madrid, a partir de 1854 tratando de lograr el tan anhelado  propósito. Con la encomienda de que si no podía alcanzarlo se esforzara para obtener el reconocimiento de España a nuestra patria como nación libre y soberana, reconocimiento que no teníamos a esa fecha.

Don César A. Herrera, nos lo confirma de la siguiente manera: “Los proyectos de Santana para obtener la ayuda de España contra Haití se perfilan nítidamente desde el 1854, cuando envió al General Ramón Mella a Madrid en calidad de Plenipotenciario para negociar el protectorado, o alternativamente el reconocimiento de la Independencia Nacional.”

 

Don Víctor Garrido, puntualiza: “Es notorio que muchos de nuestros más caracterizados revolucionarios o combatientes contra la dominación haitiana no  rehuyeron nunca solicitar la protección extraña con merma de lasoberanía nacional, y así vemos a Sánchez, en unión de Bobadilla, pidiendo a Francia esa protección (apenas diez días después de proclamada la República NUM); a Mella en Madrid mendigando a nombre de Santana el protectorado español; a Eusebio  Puello, Juan Suero, Juan Contreras y otros hazañosos militares apoyando la anexión; y a Cabral y Buenaventura Báez negociando  con los Estados Unidos a base de desprendimientos territoriales”.

  1. A. Peña Batlle, para mí el más completo y mejor documentado historiador dominicano, nos dice: “Ninguna correspondencia oficial de la época tramitada a España desde Santo Domingo, menciona la palabra anexión.”

 

Santana siempre buscó el protectorado y España impuso la anexión. España retornó a Santo Domingo, cuando estalló la guerra civil en los Estados Unidos, instigada por Inglaterra, y siempre se pensó que el sur ganaría y por tanto ese gran país se dividiría y España, llegó como cazador furtivo a ver si algo obtenía de provecho en el panorama revuelto norteamericano; como también para esas mismas  fechas estuvo Francia en México con iguales deseos.

España se retiró de Santo Domingo inmediatamente terminó la guerra civil en EU. Si los ejércitos del sur triunfan y Lincoln pierde esa guerra, España no hubiera desocupado nuestro territorio tan rápidamente como lo hizo. Todo fue una estrategia de geopolítica; pero nuestros historiadores en su gran mayoría viscerales antisantanistas, incluyendo a mi ex líder político Joaquín Balaguer, no les dicen nada de esto a nuestros estudiantes.

Anexión y Protectorado, son dos cosas diferentes. Santana sabía que nuestra patria sola no podía subsistir porque lo dijésemos de boca o lo expresáramos en poesías, que necesitábamos de  la protección de algún país poderoso para poder existir. En la población completa de la isla por cada dominicano había ocho haitianos y los gobiernos de Haití no habían reconocido, en diecisiete años, a la República Dominicana como Nación libre e independiente y nos trataban o se referían a nosotros como  “la provincia rebelde”. Haití, por su independencia, tenía además una deuda enorme, impagable y agobiante con Francia, una gran compensación económica que nuestros vecinos querían  saldar, también, a costa de los dominicanos.

Pero nuestros historiadores, conocen más que nosotros de estos temas y les chuban los perros al general Santana y a sus ministros: General Antonio Abad Alfau, Felipe Dávila Fernández de Castro, Pedro Ricart Torres y Miguel de Lavastida, sin mencionar, entre otros más a: Ulises Francisco Espaillat, al prócer naval Juan Alejandro Acosta y al padre de la historiografía dominicana José Gabriel García, quienes también fueron firmantes del documento que nos ocultan.

Que la República no podía subsistir sin la ayuda de otra nación, señaladon Américo Lugo, “No era creencia individual de Santana ni de Báez, ni de Jiménez, ni de Cabral; era creencia general del pueblo dominicano. La creencia contraria era precisamente la individual, la de una escasa minoría.”

 

En esos diecisiete años de vigilancia y guerra con Haití, el general Santana, siempre permaneció en el cráter del volcán, conocía mejor que todo el mundo el alma dominicana, por tanto tenía que saber qué era lo más conveniente para su país. No pudo haber sido un gallo loco, con toda esa experiencia, y entendió que el protectorado vendría a ser la solución a nuestra principal desgracia.

Hagamos ahora un alto en nuestro camino y adornemos este esfuerzo con la admirable descripción  que sobre el general Santana nos brinda el general Gregorio Luperón, en sus Notas Autobiográficas. : Gobernó cuatro veces constitucionalmente la nación, la salvó de las invasiones haitianas con gran dignidad, pujanza y valor. Fundó el ejército y la marina, la probidad en la Hacienda Pública, la equidad en la justicia, el respeto a las leyes y a las propiedades, infundió verdadera moralidad y honradez a las masas y fue el mandatario de más prestigio y popularidad que se ha conocido en la República.

 

Peña Batlle nos dice: “Es tan grande el Santana de la Independencia como el Santana de la Anexión”. Sin él, no hubiéramos logrado ser independientes, porque los dominicanos, como lo expresara Luperón, sólo  le seguíamos a él para separarnos de nuestros vecinos. El propuso el protectorado no la anexión. España impuso ésta para mantener el eje isleño Cuba-Santo Domingo- Puerto Rico, mientras durara la Guerra de secesión en EU., una vez ésta concluyó y ese país no se fragmentó; las tropas españolas procedieron a abandonar nuestro territorio y embarcaron para Cuba.

Veamos ahora las opiniones, respecto a Santana de dos personalidades haitianas de esa época, el general haitiano Charles Herard y el historiador Dorsainvil. El primero, refirió: “Este es el hombre a quien los haitianos deben temer, porque el sólo es capaz de libertar a su país.” Y el segundo, comentó: “El partido de la Independencia se consolidó en Santo Domingo, debía triunfar gracias a los Santana y sus hateros.”

 

Para terminar, hago mía la opinión de Rodríguez Demorizi, donde nos augura que Duarte y Santana –idea y acción-, serán nuestros únicos padres fundadores:

“Conozcamos a Santana, no para amarle como a Duarte, sino para comprenderle y admirarle. Porque ciertamente él no fue amado como Duarte, por los hombres de su tiempo, sino respetado, seguido y admirado.

 

No inspiró amor, inspiró fe, y la fe en el significó la victoria contra los dominadores. La tradición seguirá diciendo Duarte, Sánchez y Mella, y seguiremos escuchando esos mágicos nombres. Pero la crítica histórica, poniendo de un lado el pensamiento y del otro la acción, extremos de toda grande empresa, reducirá esa gloriosa trilogía a este simple binomio: Duarte y Santana”.

 

(e dedicado estas líneas a cuatro amigos siempre preocupados por la aclaración de nuestro pasado histórico, estos son: Francisco González Jiménez,Francisco Pelletier Navarro; Héctor Arias Uribe y Eugenio Garrido Herasme)

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