» El independentismo Catalán»

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luis-columna-solano20Lic. Luis Columna Solano

La actitud intransigente del gobierno de España para impedir la celebración del referéndum soberanista del 09 de noviembre en Cataluña, es un error no solo del presidente Mariano Rajoy, sino también de Pedro Sánchez, del líder de la oposición como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español.

El reino de España es el único país del mundo donde convergen varios pueblos con marcadas identidades, tales como el vasco, el andaluz, el gallego y por supuesto,el catalán, cada cual con su idioma cooficial. Es un país dividido políticamente y a conveniencia de la Corona como símbolo de unidad entre todos los españoles en diecisiete (17) Comunidades Autónomas, las cuales están enlazadas por un acuerdo político denominado «estatuto de autonomía» que le permiten ciertas competencias administrativas y de Estado como la Educación, Sanidad y trasporte.

A pesar de que la Constitución vigente que data de 1978 promulgada a tres años de la muerte de Francisco Franco, bajo la jefatura del Estado del Rey Juan Carlos I, padre del actual Rey Felipe VI, declara como ilegal la consulta soberanista de Ejecutivo Catalán de Artur Mas, no es menos cierto que los pueblos tienen el gobierno que se merecen y Cataluña por lo menos merece que se flexibilicen las leyes para que pueda decidir su futuro.

Los antecedentes del hecho no ha sido un simple deseo de ser independencia, sino un des entendimiento entre el gobierno central de Mariano Rajoy y el gobierno Catalán de Mas, referente a la financiación y es que está definido que las distintas comunidades o gobierno regionales debe fijar un tope máximo de déficit mediante acuerdo con el Ministerio de Hacienda. En tal sentido, Cataluña fue confinada a cumplir con el objetivo del déficit que España ha contraído con el gobierno comunitario de Bruselas, para lograr superar la crisis y evitar la banca rota y un posterior rescate del Banco Central Europeo (BCE) y las consecuencias que por ellas vendrían, sin embargo Artur Mas le reclamaba al gobierno central que le permitiera endeudarse de manera excepcional para cumplir promesas sociales. La respuesta de Rajoy fue negativa y ahí empezó todo.

En la actualidad, la cuestión está en manos del Tribunal Constitucional Español (TC), quien fue depositario de un recurso de amparo en inconstitucionalidad del ejecutivo central, previa celebración de un Consejo de Ministro extraordinario e igualmente otro del Consejo de Estado, tras la firma del decreto catalán convocando oficialmente a sus ciudadanos a las urnas en referéndum para el próximo 9 de Noviembre.

La Unión Europea (EU) por su parte a través del presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso ya ha planteado a Mas que si Caltaluña salen de España, lo haría de la Unión Europea con todo lo que esto significaría, pero aun así, los catalanes quieren pronunciarse y creemos que deben tener derecho hacerlo.

EL nacionalismo es el sentimiento más noble que siente un cuidado por su país o por su tierra y gracias a ese sentimiento, hoy existen cerca de doscientas nacionalidades distintas en el mundo como la dominicana y seguirán naciendo por mas leyes y tribunales constitucionales que traten de impedirlo, ya que las diferencias del pueblo catalán con el resto de España son notables a pesar de que gran parte de ellas, se siente muy bien en convivencias.

Algunos han propuesto una modificación a la constitución para crear un Estado federal al estilo de Estados Unidos de Norteamérica, México, Brasil, Canadá o Venezuela donde cada Estado tengan competencias casi absolutas, no obstante el poder real y efectivo seguiría siendo del gobierno federal y según nuestra opinión, esto tampoco resolutoria el caso. Lo ideal seria dejar que ese pueblo se pronuncie y se llegara a decidir libremente su separación del resto de España, que entonces así sea.

Chales-Louis de Secondat, Barón de Montesquieu en su obra «El espíritu de las Leyes», elaboró una teoría sociológica del gobierno y del derecho, mostrando que la estructura de ambos depende de las condiciones en las que vive cada pueblo: en consecuencia, para crear un sistema político estable había que tener en cuenta el desarrollo económico del país, sus costumbres y tradiciones, e incluso los determinantes geográficos y climáticos.

En conclusión, las leyes se hacer para resolver conflictos sociales, no para crearlos.

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