“EL PLAN, EN LA CURVITA DE LA PARAGÜAY”

“EL PLAN, EN LA CURVITA DE LA PARAGÜAY”

Miuris (Nurys) Rivas

Dominicana residente en España

Por fin asomamos a la ruta final del Plan de regularización de Extranjeros, aunque existe todavía, quienes quieren pescar en río revuelto.

Lo dijo el Ministro de Interior y Policía la pasada semana, las deportaciones de extranjeros ya son cosa del Presidente: “Ya eso es un tema que no está en Interior, siempre está en manos del presidente de la República y de Migración, porque ahora nosotros les estamos pasando todos los datos a Migración. Le pasamos toda la información recopilada durante el proceso de regulación”.

Agregamos que si esto es así, (que lo es), el tema ya está en su etapa final y basta de injerencias ajenas, que se entienda de una vez que República Dominicana está haciendo uso de su derecho a decidir sobre sus asuntos internos y que nadie, ni potencia, organismo, ni nadie debe poner en tela de juicio el proceso.

Estados Unidos pide al país que evite las deportaciones masivas de los inmigrantes irregulares y solicita a la sociedad civil y organizaciones internacionales, que sirvan de “observadores” de las deportaciones.

¿Que teme Estados Unidos? ¿Qué las autoridades dominicanas “arreen” a los inmigrantes con un látigo? Como por ejemplo se hacía en tiempos de los esclavos durante la Guerra de Secesión Americana y otros eventos sucedidos en territorio estadounidense.

El Plan de regularización de Extranjeros, además de ordenar en ese aspecto lo que hacía falta, ha servido para constatar con quien podemos contar y quien es verdaderamente amigo del país. Durante el proceso se han producido declaraciones muy impertinentes de parte de instituciones cuya misión debería ser pacificar y no atizar pasiones que pueden ocasionar explosiones entre naciones hermanas.

Estados Unidos como siempre con sus ínfulas de gran potencia y creyéndose amo de toda Latinoamérica, en lugar de ser una voz justa y equilibrada, ha puesto la nota quizás más impactante, erigiéndose en fiscal acusador.

Ahora pide mesura al país, cualquiera diría que somos unos salvajes desconocedores de los derechos y leyes de humanidad, acostumbrados a lastimar a aquellos que se encuentran en situaciones de dificultad.

Nada más lejos de la verdad, ya que los dominicanos nos caracterizamos por ser personas de puertas abiertas y sin lugar a dudas, damos mucho más de lo que recibimos.

Estaría bueno que para sentar bases sobre la generosidad que de boca hacia afuera quieren demostrar, Estados Unidos de Norteamérica, la nación más poderosa del mundo, promulgue una ley mediante la cual, todos los extranjeros que deban acogerse al plan de repatriación, sean admitidos en ese rico territorio.

Sería una especie de amnistía que les dejaría como héroes ante la opinión mundial, porque eso de mantener una doble moral aparentando una defensa a todas luces discutibles, nadie se lo cree.

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