El pueblo dominicano pagará los platos rotos

Olga Por OLGA CAPELLAN

Dominicana residente en Europa

 

La República Dominicana inminentemente será condenada por los Organismos Internacionales  de derechos humanos y fundamentales del hombre, debido a la reiterada violación a estos derechos ciudadanos puesto en práctica en contra de los nacionales hijos de inmigrantes, llevado a cabo por diversos representantes de su gobierno; que actúan de espalda a las leyes y reglamentos existentes, sin tomar en cuenta las fatales consecuencias que recaerán sobre este sufrido pueblo, quien al final tendrá que pagar los platos rotos.

Ayer vimos como una funcionaria de la cancillería dominicana trataba de justificar los atropellos cometido por su gobierno, sobre todo contra ciudadanos de descendencia haitiana, por ante la audiencia 150 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Notorio fue como la señora Radhys Abreu de Polanco, turbada y  é incoherente exponía sus alegatos, sin que estos pudieran convencer a los allí presentes, a los espectadores y lectores de los diversos medios de comunicación, mientras los representantes de los nacionales afectados exponían gallardamente la situación de sus representados.

Una  vez más quedó demostrado que fue un error de parte de las autoridades de migración impedir la salida del país a la señora Juliana Degüis, hacia los Estados Unidos para exponer su caso de manera personal ante la audiencia del CIDH, a pesar de tener una visa especial del departamento de Estado de USA (ignorando la autoridad y competencia de los Estados Unidos); que aunque ésta decisión ha sido aplaudida por otros funcionarios y organismos del gobierno dominicano, la misma puso en evidencia, ser una prueba más de la violación a los derechos fundamentales del hombre y a los reglamentos internacionales y de la Constitución misma del país.

Los alegatos de Migración fueron muy flojos, tomando en cuenta que los estadounidenses hasta casi a esta fecha solo necesitaban un Acta de Nacimiento y ahora lo pueden hacer con una simple “Licencia de Conducir” y a los europeos se le permite entrar y salir del país con un carnet de identidad personal, con la denegación de salida de la señora Degüis, los flamantes funcionarios pensaron que “el fin justificaba los medios”.

Se debe considerar como descabellada la petición del presidente de la junta Central Electora (JCE) Roberto Rosario M. en relación  a que República Dominicana no debía participar en dicha audiencia, al igual que el director de Migración, señor Taveras, pidió también al presidente Danilo Medina, no humillarse ante tan delicado tema, razón por la cual solo resta hacerse algunas preguntas: ¿sabrán estos flamantes funcionarios de las consecuencias que sobrevendrán al país por desoír a los Organismos Internacionales de los derechos humanos?

¿Qué pasará con la República Dominicana, luego de una condena de tal naturaleza?

¿Cuáles sanciones recibiría el país como violador de los derechos de los demás?

¿Hacia dónde los racistas nazionalistas que se creen dueños del país pretenden encaminar a todo el pueblo dominicano?

¿Y por qué siempre es el pueblo el que tiene que pagar los platos rotos?

Ahora al excelentísimo señor presidente de la república Lic. Danilo Medina Sánchez, solo le queda obrar con inteligencia.

Que Dios bendiga,  apiade y proteja a todo el pueblo dominicano.

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