En primera línea

Orlando Jorge Mera

Comparezco hoy a la Casa Nacional del PRD, a defender mi trayectoria como Secretario General, electo por el voto universal de nuestros militantes y simpatizantes en las convenciones de 2005 y 2009 con más del 60% de los votos.

Por la memoria de José Francisco Peña Gómez y por mis padres, por mi familia y por nuestros militantes, los héroes y las heroínas del partido, estoy aquí.

Mi único pecado por el cual se me pretende abusivamente expulsar de las filas de mi partido, es haber apoyado militantemente al candidato presidencial del partido, Hipólito Mejía, en las elecciones presidenciales de 2012.

Siempre he sido coherente y leal al Partido Revolucionario Dominicano. En 2008, apoyé, militantemente, al hoy presidente del Partido, y en ese entonces candidato presidencial, Miguel Vargas, en las elecciones presidenciales, e igualmente, respaldé a todos los candidatos a senadores, diputados, alcaldes y regidores en las elecciones de 2006 y 2010.

Los perredeístas saben quiénes pueden exhibir públicamente esa misma conducta de lealtad partidaria. Por eso, tengo mi conciencia tranquila y la frente en alto.

Mi hoja de servicio y sacrificio al Partido está a la vista de todos. Como ser humano, con defectos y virtudes, me la he jugado siempre por el Partido Revolucionario Dominicano.

Mi compromiso y lealtad es con el Partido Revolucionario Dominicano, con sus estatutos, organismos y militantes.

Después de las elecciones de mayo de 2012, he luchado por la unidad y el reencuentro de la familia perredeísta, a través de la convocatoria de los organismos del partido para aprobar la agenda que nos permita a todos establecer la línea de oposición al Partido de la Liberación Dominicana, definir el proceso de la próxima Convención de elección de las autoridades internas y a luchar por la aprobación de la ley electoral y ley de partidos políticos, entre otros temas que forman la agenda institucional de nuestra organización.

Eso es lo que quiere la mayoría de nuestra militancia, y la mayoría del pueblo dominicano, que nos observa y que está hastiado de las querellas y confrontaciones internas.

Ante la solicitud de reunión al presidente del partido para convenir una agenda pactada de la Comisión Política, la respuesta ha sido abusiva e injusta. Se pretende expulsarme de las filas del Partido, que me vió nacer de sus mismas entrañas y al que le he dedicado más de la mitad de mi vida, y que lo he hecho, con amor de madre, integridad, dignidad, humildad y respeto.

Quienes me intentarán juzgar hoy no son jueces, pues carecen de legitimidad, imparcialidad y objetividad necesarias para decidir con la verdad en las manos. Incluso, ya han adelantado su decisión de expulsarme.

Son verdugos con un mandato expreso. Pero, que lo sepa toda la militancia y la dirigencia del partido: El PRD nos pertenece a todos. 74 años de historia construyendo la democracia nos convocan hoy a defender un patrimonio que no es de nadie, sino de la República Dominicana. Nada ni nadie me expulsará de esta Casa, que es de todos los perredeístas.

Responsabilizo al presidente del partido, Miguel Vargas, de lo que aquí ocurra.

Fui electo por el voto universal de nuestra militancia, y solo ellos, las bases, los héroes de nuestro partido, son los que ejercen la soberanía, y son los que determinarán, en un proceso democrático, el presente y el futuro del Partido Revolucionario Dominicano.

Estoy convencido de que los mejores días del Partido Revolucionario Dominicano están por venir. Un partido fuerte, con ideas socialdemócratas y liderazgo. En esas tareas estaré en primera línea.

Facebook Comments