El enorme peligro de ser más sabio que tus antepasados

Yefry Alexander Ortega Abreu,
Dominicano residente en Sevilla.
@OrtegaAbreu

Una generación está llamada a dejar un mejor mundo a los que vienen detrás. Para ello, resulta indispensable que cada generación utilice lo mejor que le han dejado y supere los males que, por tiempo o por no saber arreglarlos, les han legado. Los que se aferran a un orden suelen añorar los tiempos pasados para tratar de frenar el progreso que, por necesario, es indetenible.

Es innegable que en la Republica Dominicana, la generación que se retira, nos ha dejado un mejor país pero no el país que tenían que dejarnos. Hemos avanzado en muchos frentes, pero no en la intensidad que teníamos que avanzar. Nuestros antepasados no han querido -aunque prefiero decir que no han sabido- romper las cadenas de la pobreza material e intelectual que nos mantiene retenidos en una pobreza intolerable.

La nueva generación de dominicanos, herederos de las pesadas cadenas, estamos dispuestos a ser más sabios que nuestros antepasados, aunque algunos crean que es un enorme peligro. Vivimos en un mundo donde la información ya traspasa fronteras con un solo clic. Sabemos lo que pasa fuera de nuestras fronteras y, por lo tanto, sabemos que se puede vivir de otra manera.

Los dominicanos del ahora queremos un país donde se respeten los derechos fundamentales y donde la oportunidad sea igual para todos. No queremos regalos, queremos una oportunidad para romper las cadenas. El hijo del pollero debe tener la misma oportunidad de progreso que el hijo del gobernador del Banco Central. ¿cómo se consigue esa oportunidad? nuestros gobernantes no tienen que descubrir algo nuevo. Toda mejora de nuestra sociedad, de nuestro país, pasa por un sistema de educación de calidad, donde se actualicen los conocimientos que se imparten y, donde se haga del alumno un ente crítico y no sumiso de lo que hay. Para nadie es un secreto que ciudadanos bien formados son ciudadanos independientes que buscarán la mejora de su situación. Lo anterior bien que lo saben nuestros gobernantes mas no lo sabían nuestros abuelos ni nuestros padres. Parece algo básico pero el Estado debe procurar ofrecerle al hijo de Machepa las mismas armas de defensa que tiene el hijo de un Ministro ante una misma enfermedad.

Es cierto que estamos cambiando nuestra mentalidad y estamos exigiendo, de manera lenta, que se lleven a cabo esos profundos cambios que el Estado dominicano necesita. Estamos de acuerdo cuando identificamos los problemas, pero no nos ponemos de acuerdo en las soluciones. El enorme peligro de que seamos más sabios reside en que a la clase dirigente se le acabe el negocio y ya no pueda hacer y deshacer como si las instituciones públicas fueran patrimonio privado de sus familiares y amigos.
Ojalá, nuestra generación quiera y tenga tiempo de romper las cadenas porque a diferencia de nuestros antepasados, ya sabemos cómo hacerlo. Qué duda cabe, somos más sabios.

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