Érase una vez en una prisión

9x9wilsonffAutor: Wilson A. Ferreras F.

Barcelona, España.

La verdad es que hay veces  que la realidad le da paso a la ficción sin apenas uno darse cuenta o notar en lo más mínimo en qué lado de la realidad o ficción nos encontramos y nos preguntamos cómo puede ser todo esto posible de qué manera hemos llegado a esto como podemos vivir de cara a estas realidades sin que ni siquiera nos inmuten, es que acaso se nos ha adoctrinado tanto que hemos perdido nuestra capacidad de asombro de actuar de discernir entre el bien o el mal es que acaso no somos capaces de sentir vergüenza; es que por unos pocos pesos somos capaces de vender a nuestras madres hasta qué punto nos hemos deshumanizado.

Ayer mientras cenaba al lado de mi familia como es costumbre sentía como de pronto de mis ojos comenzaban a emanar gotas de fluidos calientes no de forma espontánea claro está, fueron provocadas por la gran vergüenza e impotencia que estaba sintiendo mientras en la tele se emitía un programa grabado en el penal de la Victoria. En ese feudo de muertos vivos de indigentes de raleas humanas y veía a medida que avanzaba el programa como el camarógrafo y la entrevistadora del documental a la vez que accedían a esa madriguera de almas deshumanizadas rebajadas a lo más mínimo en su condición humana; como narraban sus penurias sus peripecias para sobrevivir cada día, la insalubridad a que se enfrentan el hacinamiento en que moran, con  la carencia de lo más mínimo al menos para sobre vivir.

Asistíamos sin ser invitados y en primera fila como aventajado espectador a los vejámenes más inhumanos a los que jamás debería enfrentarse un hombre, amen del delito que haya cometido, a unas condiciones infrahumanas donde todo cuesta aun lo más mínimo en donde todo se vende y todo se compra a un precio tan elevado como si se estuviera en la más lujosa de las urbanizaciones y en los más modernos centros comerciales, como ejemplo solo uno: El alquiler de dos metros cuadrados (2m) de espacio se alquila a quien lo pueda pagar por la módica suma de treinta mil pesos (30,000.00)como si de una lujosa mansión se tratara .

Aun así eso no es nada, la penitenciaria de la Victoria, tiene toda una gran estructura comercial montada, cual corporación, se maneja en sentido ascendente manejándose allí un volumen de negocio millonario donde solo unos cuantos privilegiados son los que se lucran con sus beneficios, allí se comercializa de todo desde lo más mínimo para la supervivencia de quien lo pueda pagar, además la simple comida y el espacio para que puedas prepararla hasta incluso placer, drogas, alcohol, prostitutas, artículos ferreteros electrodomésticos, tele comunicaciones en fin lo que pueda pagar el dinero.

En este deshumanizado lugar en el que se ha de suponer que los internos habrían de purgar sus culpas y que deberían escarmentar terminan si sobreviven convirtiéndose en peores delincuentes de lo que eran al entrar, todo esto en complicad con lo más alto de las autoridades carcelarias y más allá ya que todo el mundo hace la vista a un lado y no se corrige el problema.

¿Cómo es posible que en un lugar en donde se supone debieran convivir ochocientas almas terminan conviviendo ocho mil?

¿Cuándo las autoridades penitenciarias encararan este problema y le darán solución mejorando el hacinamiento en que conviven estos seres olvidados?

¿Cuándo se procurara que estos internos puedan tener un trato digno para que se les pueda insertar de nuevo a la sociedad?

¿Cuándo se les procurara a estos seres una educación y una alimentación adecuada mientras se encuentren internos?

¿Cuándo nuestras cárceles serán verdaderos centros de detención con condiciones humanas para los internos?

¿Cuándo terminará de hacerse justicia y no permitirse que los dirigentes carcelarios jueguen con la miseria humana en su beneficio propio?

¿Cuándo  por fin se les dará un trato digno a los internos de nuestras vergonzantes cárceles respetándoles sus derechos a los internos?

Es este otro aberrante problema que no ha tenido solución a lo largo del tiempo, ya que la sociedad mira a otro lado, mientras se agrava el problema el sistema se resiste y quienes lo dirigen terminan lucrándose con esta aberrante situación. He ahí señor presidente otro de los asuntos pendientes de nuestra sociedad.

Le pido humildemente en nombre de todos los que sufren esta situación, que se apliquen los correctivos adecuados para la tranquilidad de tantas madres preocupadas por las situaciones a que se ven enfrentadas las personas que han tenido la desgracia de ser parte de la población de una de las malditas cárceles dominicanas. Aplíquese en el su famoso eslogan de campaña y conquiste el favor y el aprecio de todas las  madres preocupadas.

 

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