Estrategia personal y política para visionario

 

Por: Luis Silié Carlo

A veces nosotros como ente pensante, tenemos a cuestionarnos por alguna acción o pensamiento; es como una introspección que representa nuestro estado de ánimo que nos impulsa a una reflexión, es como presentarnos a ver quienes somos el tomar una decisión. Este rompe cabezas a un estado de animo alterado de la mente, nos permite sin querer a tomar como un juego de crucigramas a filtrar otros temas de conciencia compartiendo contigo mismo tu facultad de pensamientos libre y de acción.

Pero, dónde empieza a crear un camino escabroso, cuando el tomar la decisión no tomamos en cuenta la magnitud o importancia de esa decisión porque representa un futuro que desconocemos, el impacto a mediano y largo plazo ya que compromete a otras personas, o grupos y las  consecuencias de la cadena de eventos.  Hemos confiado en nuestro instinto, hemos confiado en nosotros mismos, hemos superado el miedo, las sensaciones de que no pueda ir por mal camino y empieza el riesgo.

Cuando intentamos al fin presentar nuestro potencial de nuestra linea interna,  empiezan las intentonas de sacar lo negativo o positivo, en tal caso empieza el bombardeo de opiniones y de informaciones que tendremos que poner toda nuestra capacidad de información para procesarlo todo y puede hasta confundirnos incluso hacernos perder tiempo en discusiones bizantinas, etc. Lo mejor es tener objetivos claros y tomar en cuento los caminos, tomar una lista de aquellas reacciones, hacer una evaluación y valiente quedarte con la mejor o la menos mala. Una opción es tener seguridad de la acción tomada.

Siempre vamos a tener una presión, al explicar las ideas, nunca tocará el 100% de todas las opiniones y pueden crear en nuestro entorno influencias que por momentos nos hagan el pensar en modificar algo nuestro proyecto. Si crees que vas a complacer bajo presión de personas o grupo, piénsalo bien porque es un indicio que tus ideas y responsabilidades estarán distribuidas en un grupo de personas y el riesgo a toma de decisiones irresponsables a cargo de tus ideas recaerá sobre ti.

Pero que sucede si pones en camino este andamiaje mental o estrategia neuronal y resulta que no tiene

los resultados adecuados o esperados, se pueden redirigir los objetivos o simplemente modificarlos. Eso si, ahora deberías de tomar en cuenta que todo conjunto de decisiones debe de tener un margen de maniobra firmes con un rumbo previamente definido que fuera tomado en cuenta como plan B.

Señores, todo esto aplicado a la política se llama estrategia, una habilidad  que funciona bajo una metodología que puede perfeccionar tu habilidad en el contexto de tus decisiones, pero tendrás que aprender dos cosas a decir que NO y saber elegir tu equipo de aplicación para evitar encontronazos, eso no implica que piensen diferentes o sean sumisos. Las decisiones mal tomadas pueden ser la amenaza de la propia estrategia. Quiero decir que muchas veces se pueden tomar deliberadamente acciones que pueden limitar nuestro campo de acción pero que estén bajo control, la coherencia del equipo tiene que ser consistente al plan general, porque la estabilidad y las decisiones tienen y deben estar sujetas para poder avanzar poco a poco, mirando las viables. Todas la decisiones de una estrategia política tiene una meta, una hoja de ruta es la del crecimiento estructural sobre la marcha. Es obligatorio conocer y hurgar

las redes sociales, sicología de las masas e interpretar permanentemente sus resultados. Es tener la capacidad no solo de tener el deseo de alcanzar un fin determinado, sino de tener la coordinación para alcanzar el objetivo que permita la acción de mover voluntades, quebrantar planes del contrario, siendo más rápido y capaz.

 

Sin objetivos no es posible obtener la inspiración, es importante una experiencia de inspiración porque  lo que funciona es tener la motivación dejando muchas veces a aparte  nuestras creencias en estado de observación para no ser abrumados por el entorno muchas veces tóxico; por ende humanos.

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