Europa pide a España erradicar numerosas prácticas irregulares en cárceles, comisarías y CIEs

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Informe del Consejo de Europa para la prevención de la Tortura

 

(cadenaser.com) El Comité del Consejo de Europa para la prevención de la Tortura (CPT) ha publicado este martes el informe de su sexta visita periódica a España, entre mayo y junio de 2011. Además del informe de seguimiento en la prisión La Modelo de Barcelona, llevado a cabo en junio de 2012. Los delegados europeos instan a las autoridades españolas a erradicar los malos tratos detectados en prisiones, comisarías y CIES con los internos, piden que se garanticen sus derechos jurídicos y la integridad física de los detenidos en régimen de incomunicación. El método de ‘la bolsa’ (cubrir la cabeza del detenido con una bolsa de plástico), obligar a hacer ejercicio físico, inmovilizar al recluso mediante la sujeción con esposas o cintas a la cama son prácticas inaceptables que España tiene que erradicar en comisarías y prisiones, según las conclusiones de los delegados europeos. En varias comisarías llegaron a encontrar palos y bates de béisbol en zonas de interrogatorio.

 

La información recopilada a lo largo de la última visita de 2011 de la delegación del Comité Europeo para la prevención de la Tortura carga contra ciertas prácticas detectadas en cárceles y comisarías españolas tras examinar el tratamiento de las personas detenidas por las Fuerzas de Seguridad y las condiciones de los internos en prisión. Las conclusiones se basan en los testimonios y observaciones durante las visitas a los centros penitenciarios de Córdoba, Nanclares de Oca,Puerto III de Cádiz y tres centros madrileños -Navalcarnero, Soto del Real y Alcalá Meco-, en comisarías de estas localidades y los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) en Madrid y Barcelona.

El informe destaca varias denuncias de malos tratos físicos por agentes de la Guardia Civil con respecto a detenidos en régimen de incomunicación. Los delegados han detectado métodos que consideran inaceptables y piden a las autoridades españolas que los erradiquen, tales comovendar los ojos, poner una capucha cubriendo la cabeza a las personas bajo custodia policial, forzar a los detenidos a hacer ejercicios físicos y permanecer de pie largo rato.

Sobre posibles situaciones de malos tratos, los enviados europeos muestran su alarma por casos concretos. Como el centro penitenciario Puerto III en Cádiz, donde detectaron una «tensión palpable», y «los presos manifestaron miedo a sufrir represalias tras las entrevistas con los delegados y todos los reclusos entrevistados denunciaron malos tratos», aputan. El Comité recomienda investigar el caso de un preso atado a la cama de la enfermería durante horas en abril de 2011 y pide a España que informe al respecto.

La inmovilización como castigo

Uno de los principales motivos de la visita de 2011 en los centros penitenciarios de Cataluña eran los medios coercitivos, en particular la inmovilización. Un método utilizado en demasiadas ocasiones sin supervisión y sin recurrir antes a otros métodos como indican las recomendaciones de Europa. Un caso especialmente inquietante es el del Módulo 15 del Centro Penitenciario de Córdoba, donde «se ataba a los presos a un bloque de cemento sobre el cual había un fino colchón, sujetando las muñecas y tobillos con esposas de metal a unos aros situados a los lados del bloque. La sala, conocida como «la piedra» había adquirido una angustiosa fama como lugar de castigo», detallan. El día de la visita, unas esposas de metal colgaban de los aros ya que se había perdido la llave que las abría. Tras una carta de los delegados en junio de 2011, las autoridades españolas retiraron el bloque de cemento y lo sustituyeron por una cama especial. Sin embargo, respecto a la petición de recordar por escrito al personal de prisiones que no se utilizaran las esposas para atar a los presos a una cama, el Gobierno no respondió ante Europa por qué no emitieron la comunicación por escrito a los funcionarios haciéndoles saber que cualquier abuso supondría una dura sanción. Ahora, de nuevo la delegación recomienda hacer público este recordatorio para todo el personal.

Los comisionados denuncian periodos de inmovilización inaceptables. En Puerto III, en Cádiz, se registraron 36 casos en los cinco primeros meses de 2011. Por ejemplo, el 8 de abril, una reclusa estuvo inmovilizada durante 21 horas, descasó 9, y continúo atada otras 14 horas al día siguiente. La mujer orinó su ropa y, según el informe médico, ningún miembro del equipo de enfermería la visitó en todo el tiempo que duró la medida.

En cuanto a cómo ha de practicarse una inmovilización, insisten, debe llevarse a cabo durante minutos y no horas. Y usar las esposas de manera temporal mientras se retiran las tiras de tela. El Comité muestra «su profunda preocupación» por la falta de supervisión de los presos cuando les inmovilizan, incluso a los reclusos que muestran claros signos de trastornos mentales.

La conclusión es tajante. «A la luz de la información recopilada a lo largo de la visita de 2011, queda claro que las autoridades españolas deberían revisar urgentemente el enfoque actual que tiene en cuanto al recurso de la inmovilización en prisiones y poner en marcha medidas mucho más estrictas para su aplicación». Piden a España que se use esta medida con fines médicos y nunca como castigo o para compensar la falta de personal.

Para garantizar la convivencia en los centros, el informe recomienda que todos los departamentos – incluidos los de alta seguridad en varias cárceles- tengan un programa adecuado de actividades.

La Modelo, caso aparte

El deterioro de la cárcel La Modelo de Barcelona llevó a un seguimiento especial en junio de 2012. Ahora, Europa insta a España a poner en marcha una estrategia y calendario de plazos para reducir elhacinamiento y evitar que se reproduzcan los posibles casos de abusos. En particular, los delegados cuestionan la muerte de un interno en septiembre de 2011. Falleció atado a la cama boca abajo (práctica de la sujeción mecánica de los presos) en lo que los informes califican de muerte natural. Los técnicos se preguntan cómo puede tacharse de fallecimiento natural si murió inmovilizado, o cómo pueden alegar la alteración y agitación del interno antes del fallecimiento si horas antes le habían dado tranquilizantes. El Comité, muy duro con este caso, pide una copia de informes médicos – el toxicológico, entre otros- y recomiendan revisar el caso.

En cuanto a los Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), recomiendan a los funcionarios y autoridades policiales llamar a los internos por su nombre y no por su número de detenido, como viene ocurriendo tanto en el de Aluche (Madrid) como en Zona Franca (Barcelona). Y piden información de casos concretos, como un ciudadano boliviano deportado en 2011 con golpes por todo el cuerpo. Además, instan a las autoridades nacionales a revisar su enfoque hacia la detención de los inmigrantes irregulares. También reiteran en el apartado de peticiones que una denuncia de malos tratos debería llevar automáticamente a una investigación pronta y exhaustiva.

En su respuesta, las autoridades españolas se refieren a los recientes cambios legislativos para mejorar el funcionamiento de los Centros de Internamiento de Extranjeros. En cualquier caso, el Gobierno deberá informar en el plazo de tres a seis meses sobre las acciones que llevará a cabo para hacer efectivas las recomendaciones.

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