Felipe Alou: Vladimir fue el jugador perfecto

Felipe Alou: Vladimir fue el jugador perfecto

Pedro G. Briceño
Altos de Chavón, La Romana

Con uno de sus “hijos”, Pedro Martínez, ya con el boleto de Cooperstown en sus bolsillos, Felipe Alou muestra firmeza y seguridad que otro de sus alumnos más aventajados, Vladimir Guerrero abrazará también en un par de años el templo de la inmortalidad.

Felipe, quien por seis campañas dirigió a Vladimir con los Expos de Montreal, consideró que el jugador no debería tener contratiempos para ser exaltado en la clase 2017 que es cuando por primera vez ingresa a la boleta para ingresar al Salón de la Fama.

“Él puede ser llamado como el jugador perfecto, el que todo dirigente gustaría tener en una alineación, un bateador puro con capacidad para batear con elevado promedio, disparar jonrones y remolcar las carreras”, expuso el veterano ex dirigente de Expos y Gigantes de San Francisco.

“Otra cosa, en sus primeros años era capaz y así lo hizo de agregar a su poder con el bate, la capacidad de estafarse una buena cantidad de bases, tal como lo hizo en el 2001 cuando produjo 34 bambinazos y se estafó 37 bases, mientras que al año siguiente conectó 39 vuelacercas y se robó 40 almohadillas. En ese momento estuvo cerca de convertirse en el cuarto pelotero en realizar el famoso 40-40” agregó Felipe.

Alou sostuvo que aparte del gran bate que mostró Vladimir durante sus 16 años en el juego, el gran brazo que demostró, él tiene otros atributos súper interesantes como el hecho de que siempre fue un jugador que estuvo temprano en el estadio, brindaba consejos a los más jóvenes y muy importante de él nunca ha existido la sospecha de haber estado involucrado en usar sustancias prohibidas.

“El jugó limpio durante su carrera, la cual fue digna de un Salón de la Fama, lo hizo todo en el terreno y en buena lid”, expresó Felipe del gran bateador nativo de don Gregorio a quien nunca se detuvo de elogiar en sus buenos años juntos en Montreal.

Agrega que quizás algunas personas quieran cuestionarles que en sus primeros años jugó en Montreal, ciudad que no provoca muchos ruidos como los grandes mercados de Nueva York, Boston, Los Angeles o San Luis y que era un jugador que no comunicaba mucho, pero eso era producto de su naturaleza de pelotero tranquilo y callado.

Guerrero, quien de por vida se despidió con un average de .318 con 449 jonrones y 1,496 remolcadas, entrará en las papeletas de Cooperstown por primera vez en el 2017 junto con el catcher boricua Ivan Rodríguez. Guerrero nunca bateó menos de .290 en su carrera.

De ingresar a Cooperstown será el segundo pelotero en un espacio de tres años dirigido por Felipe que ingresa al gran templo del béisbol.

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