
Feroz lucha por segundo lugar: «sin Congreso también se corre riesgo extinción»
Por Frank Segura
Luego de los resultados electorales municipales del pasado 18 de febrero y vistas las principales encuestas que coinciden en señalar que Luis Abinader superaría el 60% de los votos, la principal disputa este 19 de mayo es quien va a liderar la oposición política entre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP).
Hay una feroz lucha por la segunda posición, ¡de vida o muerte!. Así lo refleja la pasada encuesta Gallup- RCC Media que evidencia un empate técnico de simpatías partidaria entre la población encuestada, situando a la FP con 15, 3% y al PLD con 13.0% del electorado, ambos muy distantes al partido oficialista PRM, que repunta a un 49.9% de las preferencias.
Este escenario adquiere una mayor connotación a pocos días de las elecciones, ya que el partido que quede en tercer lugar está llamado a “extinguirse” como refirió Danilo Medina.
Por igual, el partido que no tenga representación en el Senado de la República y con escasa representación en Cámara de Diputados, también está llamado a desaparecer para ser absorbido por el otro.
Esto así, porque la llamada alianza Recate RD perdió las principales alcaldías del país en las que participaba con algunas posibilidades: Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Santiago, etc., porque, entre otras cosas, los candidatos del PLD no recibieron el apoyo o mejor dicho “no aparecieron los votos verdes” para Domingo Contreras, Víctor Fadul o Luis Alberto Tejeda. Quedando comprobado que las dos millones de firmas que tanto exclama Leonel Fernández, simplemente son ficticias. No existen.
En un escenario tan complejo, tan competitivo, pero sobre todo de tanta desconfianza mutua entre estas dos organizaciones antagónicas, nos resulta cuesta arriba pensar que un partido de tanta historia y de tantas realizaciones, con luces y sombras, como el PLD, su estructura política se movilice masivamente a un “suicidio político colectivo”, empoderando en el Congreso a sus verdugos, a quienes ayer les sacaron del poder, les quitaron sus empleos, vociferándoles “e pa fuera que van”. Y así fue.


