Fiestas con ritmos caribeños animan las ruinas coloniales

Los domingos tiene lugar la cita oficial de los amantes del son y los ritmos del Caribe. Cada domingo, entre las cinco de la tarde y las diez de la noche, cientos de capitaleños y turistas protagonizan la fiesta más alegre y espontánea de la ciudad de Santo Domingo.

Con las ruinas coloniales del Monasterio de San Francisco como telón de fondo, la fiesta del Son se ha convertido en uno de los eventos más representativos de la cultura popular dominicana.

El Ayuntamiento de Santo Domingo lo ha declarado patrimonio artístico y cultural de la ciudad, y el periódico New York Times lo ha señalado como uno de los principales atractivos turísticos de la primera capital de América.

No es un evento comercial. Es una auténtica fiesta popular donde personas de todas las edades y destacadas figuras de la vida artística dominicana, se unen con los turistas para cantar, bailar y compartir la alegría de este pueblo.

La actividad surgió en enero del 2008 cuando varios amigos amantes de la música escogieron un punto de encuentro para compartir su afición por el Son, un ritmo caribeño con presencia en Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana. Lo siguiente fue crear un grupo que se denominó Bonyé, en honor a uno de los más famosos bailadores de son del país.

Felix Báez, ingeniero y músico aficionado, encabezó el proyecto junto a Chino Méndez, Nestor Sánchez, Franklin Soto y Roberto Bobadilla, con el apoyo del Ministerio de Turismo, a través del viceministro Fausto Fernández.

La agenda musical es abierta. Junto al Son tienen espacio el Merengue, la Salsa y el Bolero. También música del alma caribeña.

Si usted visita la capital dominicana, no pierda la fiesta de Bonyé y entenderá por qué el lema turístico de la ciudad es: “Santo Domingo es alegría”. (Fotos: Chino Bujosa)

Facebook Comments