Gupo de investigadores matan al animal más viejo del mundo; tenia 507 años

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Los científicos, sin saberlo, abrieron el molusco bivalvo islandés pensando que era más joven y descubrieron, demasiado tarde, que tenía más de cinco siglos de vida

 

Madrid.– Ming, un tranquilo molusco bivalvo islandés, tenía 507 años el día de su muerte. Paradójicamente, fue el día de su muerte el mismo día de su salto a la popularidad: los quince minutos de fama, tal vez poco premio en el ocaso de cinco siglos de vida, ocurrieron cuando un grupo de investigadores lo encontró y procedió a abrirlo, justamente, para calcular su edad. En su momento fue bautizado “Ming” e incluido en el Libro Guiness de los Records, aún cuando, según un primer cálculo, aparentaba ser más joven: parecía de 405. “Nos equivocamos la primera vez y quizás nos apresuramos un poco al publicar nuestro hallazgo. Pero ahora estamos completamente seguros de que hemos dado con la edad correcta”, explica Paul Butler, de la Bangor University de Gales. El error inicial es entendible: el cálculo de los años de vida del bivalvo se hace “a mano”, contando los anillos visibles en el interior y el exterior de su almeja; dada la extraordinaria cantidad de anillos, muchos de ellos se encontraban comprimidos, casi inseparables unos de otros, por eso en ese primer registro, un tanto ansioso por la dimensión del hallazgo, se contaron 102 años menos.

Una vez que se conoció la noticia de la muerte de Ming, muchas personas de todo el mundo se contactaron con los investigadores para acusarlos de haber terminado con la vida animal más larga existente sobre la Tierra… entonces los científicos tuvieron que explicar que el descubrimiento del ejemplar más viejo del mundo y su muerte son uno y el mismo hecho, ya que para estudiarlo debieron matarlo; y que, calculando los miles de ejemplares de esta especie que son pescados para su comercialización cada día, más de un comensal puede haber tenido en su plato a un familiar de Ming, de la misma edad o todavía más viejo. La lenta y paciente vida de Ming, gracias a su bajísimo consumo de oxígeno, su moroso metabolismo, y sus cualidades genéticas únicas, permitirá a la ciencia estudiar los cambios climáticos de los últimos siglos, ya que en su cuerpo pueden leerse las variaciones de temperatura del océano desde el año de su nacimiento, 1499, hasta el de su deceso, en 2006.

 

27nov/Amodom

lavanguardia.com

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