Hablemos de su discurso Danilo

 

Miuris (Nurys) Rivas

Miuris (Nurys) Rivas

Dominicana residente en España

 

Quizás debería hacer un mea culpa ante mis lectores por la defensa a ultranza que por este medio hice de lo que erróneamente pensé que haría el Presidente. “Nadie aprende en cabeza ajena” y aunque no hicimos más que expresar lo que pensaba la mayoría, carecemos del don de adivinar.

El Presidente Danilo Medina en su discurso de toma de posesión hizo un enfoque de lo que ha hecho en los pasados cuatro años, con algunas pinceladas del programa de gobierno a implementar. En la mayoría de los aspectos sus palabras fueron fiel a la verdad.

El “tranque” estuvo en la gran incógnita que era el gabinete, la gente esperaba otra cosa, y usted Danilo, (no vea falta de respeto) le llamo así en primer lugar, porque usted para los dominicanos es Danilo, el hijo del pueblo al que hizo referencia en su discurso, con respecto a sus funcionarios casi todo sigue igual, lo que empaña la verdad interpretada en lo que dijo, ya que con semejante acción, la esperanza y protección, brillan por su ausencia.

Dominicanos en el extranjero han sentido cierta decepción porque usted no hizo mención de ellos y a pesar de que en su primera toma de posesión,  les dedicó unas palabras y ninguna de su promesa para ellos se hizo realidad, habría sido esperanzador sentirse presentes en sus palabras.

Tome en cuenta que los dominicanos residentes en Europa y EEUU, también votaron por usted, se integraron a la campaña, le apoyaron, incurrieron en gastos y se tomaron molestias, viajaron adonde se les dijo que podrían empadronarse para el voto, Presidente, los dominicanos fuera del país no dejan de sentirse dominicanos y lo demuestran con creces.

Usted dijo: “Yo creo en un país con igualdad de oportunidades para todos. Con un Estado eficiente que no tolera privilegios ni exclusiones”, he ahí Presidente que la mayoría estamos siendo excluidos y consideramos que los grandes privilegiados, son los mismos de siempre.

Queda desvirtuado por consiguiente este alentador párrafo de su discurso: “No conocerá la humillación de ser excluido, ni la tristeza del desamparo”.

Usted habló de una generación de mujeres y hombres que “viven en igualdad, sanos, preparados y felices” y nos preguntamos con tristeza dónde habita esa generación, quizás usted debería sorprender más con sus visitas, no deje que le cuenten, compruebe por usted mismo, porque aquello que le cuentan, no siempre obedece a la verdad.

Dominicanos jóvenes y maduros  se están preguntando cuándo llegará el momento de su participación, cada cuatro años nacen nuevas esperanzas que mueren en agosto y es señor Presidente Danilo Medina que existen padres y madres angustiados por la frustración de unos hijos por los cuales hicieron grandes sacrificios para hacerles profesionales y esperando verles convertidos en mujeres y hombre de provecho, muchos de los cuales se han visto obligados a marchar del país y le aseguro que es triste.

Presidente, es más doloroso ver sufrir a un hijo que sentir en carne propia la angustia, confiábamos en que usted pondría fin a la tribulación que produce la falta de estabilidad de hijos y padres, cuando el hogar se cae a pedazos y se rompe la armonía familiar.

Estudiar para qué nos preguntamos a veces, meterse en una deuda que hay que pagar como sea, si no se logra que en su propia tierra se reconozca tal sacrificio.

Usted aludió a que sus palabras eran su nuevo grito de Capotillo, permítame que yo haga de lo que aquí queda dicho, mi personal grito de Capotillo, no creo errar afirmando que el auténtico grito de Capotillo, tenía más afinidad con reclamos por derechos y justicia.

Quedamos a la espera de la gloria de los tiempos anunciados, esperamos que para cuando lleguen a la masa del pueblo, quede fuerza aún para reconocerla.

 

 

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