Honores mutant mores

 

YEFRY ALEXANDER

Cuando Juan Bosch, maestro y guía para muchos, defendió la dignidad de un pueblo oprimido por la clase sanguinaria, déspota y corrupta que les gobernaba, no imagino que sus palabras quedarían en el olvido de sus alumnos. Éstos disimulaban beber de su fuente, cuando sólo bebían de donde no te tenían que beber.

Por lo general, la muerte es considerada un castigo, y posiblemente lo sea, pero para otros es tan sólo una liberación. Quizá Juan Bosch tuvo la suerte, con su muerte, de no ver cómo sus cachorros devoran a su madre tierra, a ese pueblo digno que él tanto defendió y alentó. Y los que estamos descubriendo -gracias a la hemeroteca- los sublimes discursos de Bosch, rodeado de esos simples hombres, nos preguntamos, qué fallo, por qué no aplicaron las enseñanzas que se les dio. La respuesta puede ser que Honores mutant mores.

Algunos no estaban preparados para gestionar nada y mucho menos eso que no tenían, el dinero, nuestro dinero. Llegaron con hambre y aún la tienen. Nuestro país ha estado y está siendo saqueado por los pupilos de Juan Bosch. Lo sabemos y hay que decirlo con todas sus palabras.

El ejercicio del poder les ha corrompido y su evolución es preocupante. En sus inicios llegaron con un discurso rompedor, explotaron -y mucho- las enseñanzas del maestro. Hicieron suyo el discurso esperanzador del efímero presidente. Y el ingenuo pueblo se lo compró. Pero el prolongado ejercicio del poder les ha hecho abandonar ese discurso (abandonar sólo en la retórica porque nunca lo han practicado) y en medio de la plaza del pueblo se han quitado la careta. Para prueba las descaradas declaraciones de Diputados, Senadores y otros dirigentes defendiendo las prebendas, privilegios y notoria riqueza de las que gozan.

Juan Bosch dijo que ningún hombre es superior a su pueblo y es esa sensación de superioridad, manifestada en impunidad, la que les hace sentir mangantes y no mandatarios. Y no es un error del teclado.

Como dominicano doliente de su país, pienso que aún nada está perdido y que todo está por hacer. La tarea no es sencilla y no será fácil, pero como dice la canción, muchos venimos a entregar nuestro corazón.

Cuando Juan Bosch, maestro y guía para muchos, defendió la dignidad de un pueblo oprimido por la clase sanguinaria, déspota y corrupta que les gobernaba, no imagino que sus palabras quedarían en el olvido de sus alumnos. Éstos disimulaban beber de su fuente, cuando sólo bebían de donde no te tenían que beber.

Por lo general, la muerte es considerada un castigo, y posiblemente lo sea, pero para otros es tan sólo una liberación. Quizá Juan Bosch tuvo la suerte, con su muerte, de no ver cómo sus cachorros devoran a su madre tierra, a ese pueblo digno que él tanto defendió y alentó. Y los que estamos descubriendo -gracias a la hemeroteca- los sublimes discursos de Bosch, rodeado de esos simples hombres, nos preguntamos, qué fallo, por qué no aplicaron las enseñanzas que se les dio. La respuesta puede ser que Honores mutant mores.

Algunos no estaban preparados para gestionar nada y mucho menos eso que no tenían, el dinero, nuestro dinero. Llegaron con hambre y aún la tienen. Nuestro país ha estado y está siendo saqueado por los pupilos de Juan Bosch. Lo sabemos y hay que decirlo con todas sus palabras.

El ejercicio del poder les ha corrompido y su evolución es preocupante. En sus inicios llegaron con un discurso rompedor, explotaron -y mucho- las enseñanzas del maestro. Hicieron suyo el discurso esperanzador del efímero presidente. Y el ingenuo pueblo se lo compró. Pero el prolongado ejercicio del poder les ha hecho abandonar ese discurso (abandonar sólo en la retórica porque nunca lo han practicado) y en medio de la plaza del pueblo se han quitado la careta. Para prueba las descaradas declaraciones de Diputados, Senadores y otros dirigentes defendiendo las prebendas, privilegios y notoria riqueza de las que gozan.

Juan Bosch dijo que ningún hombre es superior a su pueblo y es esa sensación de superioridad, manifestada en impunidad, la que les hace sentir mangantes y no mandatarios. Y no es un error del teclado.

Como dominicano doliente de su país, pienso que aún nada está perdido y que todo está por hacer. La tarea no es sencilla y no será fácil, pero como dice la canción, muchos venimos a entregar nuestro corazón.

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