Huella de Carbono en República Dominicana (1)


Realidades por Frank Segura
El autor es ingeniero químico. Preside Asoc. Amo Dominicana                                                          Intereses: República Dominicana-Europa, Medio Ambiente, Energía Renovable, Cosmética y Dermofarmacia

En las últimas décadas ha revestido vital importancia el aumento gradual de la temperatura en la superficie terrestre, lo que es conocido como calentamiento global, motivado por las actividades humanas que incrementan la presencia de los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI).

El dióxido de carbono (CO 2), el metano (CH 4), óxido de nitrógeno, entre otros, han aumentado más de un 30% desde el siglo pasado debido al quehacer de la industria, la agricultura y la combustión de combustibles fósiles, dando como consecuencia el denominado «efecto invernadero» que se refiere a la retención del calor del Sol en la atmósfera de la Tierra por parte de estos gases.

Sus efectos son ampliamente conocidos, observándose el retroceso de los glaciales, la elevación del nivel de los mares y los cambios meteorológicos, con un enorme impacto potencial, con predicciones de cambios en las condiciones para la producción de alimentos, falta de agua potable, aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor.

Los devastadores huracanes Irma y María del pasado año demostraron que nuestro país no es ajeno a esta realidad y que tal y como ha advertido en varios informes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), nuestra región del Caribe está expuesta a eventos climáticos extremos.
Podemos afirmar que el cambio climático no es un fenómeno exclusivamente ambiental sino que además conlleva consecuencias de índoles económicas y sociales de importancia, por lo que la sociedad en su conjunto debe tomar conciencia de las variaciones climáticas que ya estamos sufriendo y la repercusión que tendrán sobre nuestra vida diaria.

Ante este panorama reviste cada día una mayor importancia las mediciones de la Huella de Carbono, que es un indicador ambiental que suma todas las emisiones de GEI causadas directa o indirectamente por un individuo, organización, evento o producto.
La Huella de Carbono es una herramienta básica para conocer los puntos críticos generadores de efecto invernadero y poder así tomar las medidas de reducción adecuada.
Según informes, en España cada ciudadano emite 9,8 toneladas de CO2 al año, cantidad cercana a la media de los países industrializados que roza las 12 toneladas. En la República Dominicana se emite 3.28 toneladas de CO2 por persona conforme el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero , teniendo por objetivo su reducción en un 25% para el 2030 y así cumplir el compromiso ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

En España iniciativas como ceroco2.org permiten calcular las emisiones, aprender a reducirlas y compensarlas. Las calculadoras no son perfectas pero si crean conciencia a los ciudadanos para que asuman hábitos que reduzcan las emisiones de CO2 y no unos resultados de precisión y exactitud científica. La calculadora personal de la Huella de Carbono tiene todo en cuenta, desde las compras de cosméticos a las vacaciones, pasando por el transporte y el sándwich que  consumimos.

Al encontrarse la República Dominicana en situación de vulnerabilidad ante estos fenómenos, debe ser prioritario crear las condiciones para que nuestras empresas, entidades y la población en general sean partícipes de estos objetivos y que podamos ser un referente en la región de desarrollo sostenible.

(continuará)

 

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