Italia se queja de enfrentar sola el drama de los inmigrantes africanos

1005_ig2201_copia.jpg_88717827Tragedia en el Mediterráneo. El país pide un mayor compromiso de la Unión Europea, tras el naufragio de 500 inmigrantes «sin papeles» en la isla de Lampedusa.

La tragedia que enluta a Italia puso una vez más en primer plano la triste realidad que padecen los inmigrantes ilegales que llegan desde Africa y reflotó conocidas críticas hacia la falta de políticas activas de Europa para encontrar una solución a tan delicado tema.
«La política de inmigración por ahora no es comunitaria. Esperemos que tragedias de este tipo abran los ojos también a otros gobiernos europeos para cambiar esta política», dijo ayer la ministra de Asuntos Exteriores italiana, Emma Bonino.
Por su parte, España —país afectado también por frecuentes olas de inmigrantes ilegales a través de los enclaves de Ceuta y Melilla y de Andalucía— apeló a un «esfuerzo común a nivel internacional y europeo» para evitar que tragedias semejantes se repitan en el futuro.
En busca de descomprimir la caótica situación en el centro de refugiados, las autoridades italianas trasladaron ayer desde Lampedusa a 100 inmigrantes hacia un lugar similar de Pozzallo, en la isla de Sicilia.

El centro de refugiados de Lampedusa, con capacidad para 300 personas, albergaba en las últimas horas a más de 1.000 indocumentados, por lo que el traslado buscaba reducir el número de hacinados.
El primer grupo de inmigrantes fue trasladado a Puerto Empedocle con un transbordador de línea con el que a primera hora de la mañana llegaron los féretros.
En Lampedusa el hangar de la Aeronáutica Militar se convirtió en un improvisado cementerio en el que se ubicaron la mayor parte de los cadáveres rescatados.
Entre ellos están los de cuatro niños que perecieron en esta tragedia, la tercera que tiene lugar en pocas semanas en aguas italianas, y que volvió a colocar en primer plano el drama de la inmigración ilegal.

La tragedia del jueves se generó cuando los inmigrantes que viajaban en una embarcación zarpada desde Libia encendieron una hoguera para indicar su posición, pero las llamas se propagaron rápidamente por la cubierta en la que había unas 500 personas. Cerca de 300 murieron.
El mar revuelto impidió ayer a los buzos recuperar más cuerpos de fallecidos en el mar cercano a Sicilia, en uno de los peores desastres en la crisis de inmigración.
Los equipos de rescate recuperaron hasta ahora 111 cadáveres y esperan encontrar más de un centenar en la embarcación, que se hundió a una profundidad de 47 metros a menos de un kilómetro de la costa de la isla sureña de Lampedusa.
Después de sacar del agua a 155 sobrevivientes el jueves, vientos fuertes y olas de un metro de altura hicieron imposible que 40 buzos siguieran trabajando.
El ministro del Interior italiano, Angelino Alfano se dirigió directamente al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y expresó: «Le enseñaremos que esta isla es verdaderamente la puerta de entrada a Europa. Italia levantará su voz en Europa para modificar los acuerdos de Dublín (Convención de Dublín) que carga demasiado a los países con mayor ingreso de inmigrantes».
En tanto, para el ministro de Infraestructuras italiano, Maurizio Lupi, «llegó la hora de que Italia levante la voz en Europa. No podemos seguir solos afrontando este problema. La UE tiene que moverse con nosotros».

La Agencia de Control de Fronteras Exteriores (Frontex) de la Unión Europea cuenta con un presupuesto de 85 millones de euros.
Italia no es el país con más presión de refugiados, señalaron fuentes comunitarias.
Los mayores países receptores son Alemania, Francia, Suecia, Reino Unido y Bélgica, que recibieron al 70 por ciento de los demandantes de asilo en 2012, mientras que Italia viene algo después, con unos 17.000 solicitantes.
Durante la reforma del sistema de asilo común, fracasó el intento de mayor asistencia a los países que más inmigrantes reciben.

5oct/amodom

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