¡Juan Bosch, siempre!

EUCLIDES-GUTIERREZ-FELIX

 

Por: EUCLIDES GUTIERREZ FELIX

 

El jueves 30 de éste mes de junio celebramos, que es la palabra correcta, el 107 aniversario del nacimiento de Juan Bosch, ocurrido en el corazón de la isla de Santo Domingo, que es el Valle del Cibao, en la ciudad de La Vega.

No hay referencia histórica en la vida política del pueblo dominicano, de ninguna persona, mujer u hombre, con la reducida acepción de los Fundadores de la República y los Próceres de La Restauración, que hayan rendido servicio a nuestro pueblo con la devoción, responsabilidad, firmeza y ejemplar conducta que ha sido tan admirable, como la de esta figura extraordinaria, sin dudas de ningún género, de ser la más señera, intelectual como literato en toda la extensión de la palabra, como lo ha sido Juan Bosch.

Aquellas y aquellos que tuvimos la oportunidad y más que la oportunidad, la dicha de juntarnos con él y convertirnos en discípulos, compañeros, servidores y amigos, en la etapa más importante de su vida estamos obligados a tenerlo presente todos los días, minuto a minuto y hora a hora para poder continuar, en la medida que sea posible, ese extraordinario camino de vocación ciudadana que él concibió, ideó y proyectó, desde antes de su regreso al país, allá por el año de 1961.

¡Qué grande fue Juan Bosch! Desde su llegada a su Patria en aquel escenario lleno de pasiones, rencores y dolores, en que vivió la República después del 30 de mayo de 1961, cuando se consumó el ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina, que por espacio de 31 años había gobernado con energía avasalladora al pueblo dominicano.

En dos escenarios políticos diferentes estuvimos a su lado; en los últimos 3 años que pasó en las filas del PRD y por más de 30 años en las filas del Partido de la Liberación Dominicana, que el concibió, fundó, organizó y proyectó a partir de diciembre de 1973. Acompañado de un pequeño grupo de mujeres y hombres, se enfrentó, no solamente al poder del gobierno que presidía Joaquín Balaguer, heredero político de Trujillo y en aquel momento convertido en aliado, sin condiciones, de la política injerencista del imperialismo estadounidense.

Acompañando a Juan Bosch iniciamos un recorrido por todo el territorio nacional y bajo la sombra de ese liderato extraordinario de quien sería, ya años después, el más grande maestro político de América, levantamos con vocación artesanal y pedagógica, ese hermoso edificio político que es, todavía hoy, el Partido de la Liberación Dominicana.

Juan Bosch, por la permanente conducta de servicio a su pueblo y otros pueblos del mundo, el genio de su obra literaria y política está ubicado sin temor a decirlo, en justo reconocimiento, sin importar las mezquindades, y con el respeto a las nobles figuras de la enseñanza que se han señalado, en el lugar inmediatamente después del gran maestro antillano, conciencia inolvidable de un dramático momento de los pueblo caribeños: Eugenio María de Hostos, Juan Bosch, Salomé Ureña, Ercilia Pepín y Pedro Henríquez Ureña.

Hombre de incuestionable valor cívico; responsable, firme; intransigente en posiciones de principios, no fue infalible en su vida política; pero en el balance final de su conducta y de su manera de proceder, los éxitos y los aciertos son mayores que los errores.¡Eternamente será el Presidente Moral de la República, de este pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe!

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