La densidad de los senos y el riesgo de cáncer

 

Las mujeres cuyos senos están compuestos predominantemente por un tejido más denso y glandular se enfrentan a unas probabilidades más altas de cáncer de mama, según un estudio reciente.

 

Los investigadores añadieron que, basándose en su estudio de 200,000 mujeres, la densidad del seno podría ser el indicador más importante del riesgo de cáncer de mama, por encima de los antecedentes familiares de la enfermedad y otros factores de riesgo.

 

«El hallazgo más significativo de este estudio está en el impacto de la densidad del seno en el desarrollo del cáncer de mama en la población», señaló la autora principal del estudio, la Dra. Karla Kerlikowske, investigadora del departamento de epidemiología y bioestadística en la Universidad de California, en San Francisco (UCSF).

 

Aun así, no todo el mundo está convencido de que la densidad en el tejido del seno sea el factor de riesgo preeminente del cáncer de mama.

 

La Dra. Kristin Byrne, jefa de imaginología de la mama en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, cree que las cifras del estudio atribuidas al riesgo basado en la densidad del tejido parecen «increíblemente altas, especialmente cuando no se tomaron en consideración otros factores de riesgo».

 

Según Byrne, «antes de hacer que estas pacientes tomen medicamentos como el tamoxifeno, cuyos efectos secundarios son significativos e intolerables para muchas personas, se necesitan más estudios».

 

Tal y como explicaron los investigadores de la UCSF, el tejido glandular tiene una apariencia densa en una mamografía estándar, mientras que el tejido graso lo es menos. Y hay muchos factores que pueden influir en la composición del tejido del seno.

 

Las mujeres con sobrepeso u obesidad normalmente «tienen una densidad del seno más baja, aunque la edad también es un determinante potente de la densidad del seno», comentó en un comunicado de prensa de la universidad la primera autora, Natalie Engmann, candidata doctoral en el departamento de epidemiología y bioestadística de la UCSF.

 

«Los senos densos son más habituales en las mujeres más jóvenes, y la mayoría de las mujeres experimentan un declive pronunciado [en la densidad del seno] durante la menopausia que continúa en el periodo postmenopáusico», añadió. «Pero la terapia [hormonal] de estrógeno y progestina en la menopausia puede revertir el declive de la densidad del seno con la edad».

 

Se cree que los senos más densos son más propensos a los tumores debido a los factores celulares, y también porque es más difícil de detectar en las mamografías los tumores más pequeños en el tejido denso. El nuevo estudio buscaba cuantificar el riesgo.

 

Para hacerlo, el equipo de Kerlikowske observó los resultados de unas 200,000 mujeres estadounidenses en el Consorcio de Vigilancia del Cáncer de Mama (Breast Cancer Surveillance Consortium), una base de datos destinada a evaluar las pruebas del cáncer de mama. Aproximadamente 18,000 de las mujeres tenían cáncer de mama en distintas etapas, y las 184,000 restantes no.

 

Se registró la densidad del seno de las participantes del estudio y se dividieron en 4 categorías: La categoría A, con los senos constituidos casi completamente por grasa; la categoría B, con los senos en los que el tejido denso está esparcido, pero la mayoría es grasa; la categoría C, con una cantidad moderada de tejido denso; y la categoría D, con unos senos en los que el tejido denso configura al menos un 75 por ciento del seno.

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