La foto de Duarte.

La foto de Duarte.

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Amín Arias Garabito
Político dominicano residente en Europa
@AminArias

 

Una nueva polémica rodea la figura del Patricio Juan Pablo Duarte, y es la difusión de una imagen que algunos se atreven a asegurar que pertenece a él cuando era joven.

El daguerrotipo que data de la primera mitad del siglo XIX se ha vendido como la única imagen que se tiene del joven Duarte, en el que se ve a un hombre con ojos claros, pelo lacio y pronunciado bigote. He tenido acceso a otra supuesta imagen de Duarte montado a caballo que bien podría ser cualquier persona, por lo que es urgente que se confirme su veracidad o se descarte de forma definitiva para no seguir alimentando el mito.

El lío se ha formado porque han salido al paso inmediatamente decenas de voces que reclaman que la imagen presentada por la periodista Altagracia Salazar como la única foto existente de Juan Pablo, en realidad pertenece a Matías Ramón Mella. La fotografía fue publicada hace unos años por la familia del Patricio Mella y desde entonces la misma ya era conocida.

Lo inexplicable del caso es que de una imagen que se supone existe en un archivo nacional y está identificada como de uno de los patricios ahora se diga que pertenece en realidad a otro.

El embrollo hay que aclararlo con celeridad porque no nos pueden tener en medio de este relajo. Hay métodos científicos muy actuales con los que se puede saber con fidelidad a quien pertenece la imagen, si se cruzan los resultados de la foto con los de otras imágenes existentes de Juan Pablo y de Matías Ramón. La única imagen real conocida hasta el momento de Juan Pablo, tomada en sus años adultos, puede servir para ese propósito.

Lo cierto es que resulta vergonzoso para una nación como la República Dominicana que uno de sus principales fundadores no tenga una imagen oficial, que no haya una iconografía oficial y real del Padre de la Patria como sí tienen el resto de naciones americanas. No se han hecho los esfuerzos suficientes por reivindicar su figura más allá de las alabanzas y el endiosamiento de Duarte que realmente no aportan nada.

El afán por «blanquear» el Altar de la Patria ha llegado al extremo de pintar a Sánchez como un mulato claro cuando en realidad era negro y a negar la ascendencia afro de Juan Pablo, una cuestión fácilmente deducible ya que la familia Díez era una prestante familia mestiza de El Seibo que llevaba arraigada en la isla desde al menos finales del siglo XVI.

Por justicia con Juan Pablo, el Gobierno dominicano debe hacer un esfuerzo por desembrollar todo este lío. Por respeto a los dominicanos es necesario que conozcamos la verdad y que cesen ya los inventos, las mentiras y la desinformación. Somos un pueblo con más de un siglo y medio de fundacion, ya somos mayorcitos para que se nos considere merecedores de conocer la verdad.

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