La sensibilidad del Cónsul en Madrid

norberPor Norberto Azor
Gestor Cultural dominicano residente en Madrid

La crisis económica actual tiene varios rostros, historias de vidas diversas con un mismo destino final.

La historia que quiero relatar fue en una de mis visitas sorpresas al consulado dominicano en Madrid..

Una señora dominicana, empleada de hogar, media jornada, de lunes a sábado; realiza malabares para salir de su situación económica y poder ayudar a su familia. Desde hace un tiempo trae a España a su único hijo, por temas de un tratamiento de salud y así poder tenerlo cerca de ella, para que le aporte la suficiente fuerza de seguir adelante, motivo intrínseco de su lucha diaria por la vida.

Un día le informaron que su hijo acababa de fallecer; su mundo se apagó, el brillo de su rostro se esfumó. Desesperada, destruida, sin fuerza, sola, sin recursos para los gastos funerarios (uno de los puntos más serios,); no pensaba que iba a fallecer , no entendía que la muerte estaba cerca, no entendía que era lo más seguro que tenemos los seres humanos.

Ante tal catástrofe, se trasladó hasta la calle Velázquez, donde está la bandera dominicana, segundo piso, est el Consulado Dominicano. Corriendo, sube las escaleras y pide automáticamente hablar con el cónsul. Pensaba que iba hacer fila, durar mucho tiempo esperando sin ningún tipo de respuesta; acto seguido entra al despacho y se sienta. El cónsul, Sr. Frank Bencosme, frente a ella, sensible ante estos temas, de que la familia dominicana sufre esa realidad, especialmente las mujeres. Estuvo ahí, presente, acompañando a esta mujer, escuchándola cada palabra, cada frase, cada lágrima…

Ella, con sus facturas en la mano explicando el monto de los gastos funerarios, por qué viajó a España, por qué trajo a su hijo, y ahora moría, relataba sus miedos, su desdicha, sus miserias… y el cónsul escuchando y a la vez pensando de qué manera ayudaba a esta mujer. No era la conversación de un funcionario y un usuario, sino la conversación de dos personas, dos amigos, dos dominicanos.

En estos tiempos esa escena es normal en el despacho del cónsul, cada día se registran muchos casos de ciudadanos y ciudadanas dominicanos que van a buscar no sólo una ayuda, sino que se le escuche sus problemas y que le den alternativas ante los innumerables inconvenientes que se le presenta lejos de su patria.

Ella tuvo esa dicha que comentan las persona al encontrar una respuesta.

Al final, ella dio gracias a Dios, de encontrar una mano solidaria en la cual pudo amortizar sus problemas y el Cónsul estuvo satisfecho por la labor que había realizado, devolviéndole la tranquilidad a esta mujer en un momento tan complicado y difícil; pero él lamenta de que éste sea uno de los tantos casos de familiares de fallecidos radicados en Madrid que no cuentan con las facilidades que ofrece estar inscrito en un Plan de Ayuda Mutua por una cantidad mínima anual, que no significa nada, en comparación con las ventajas que otorga, si embargo, cambia y ayuda bastante ante estos infortunios que nos da la vida.

No sabemos la hora ni el día que nos toca irnos, por eso debemos estar preparados.

Facebook Comments