Latinoamérica muestra poderío ante  los grandes del Mundial de Brasil

Latinoamérica muestra poderío ante los grandes del Mundial de Brasil

colombia1-600x400Inglaterra, Croacia, Grecia, Italia y España ya sucumbieron con los equipos de la región.

Boris Miranda  / Rio de Janeiro, especial para Página Siete

Brasil.– Latinoamérica los pone en fila y los despacha en el Mundial de Brasil. Inglaterra, Bosnia, Croacia, Grecia,  Italia, Costa de Marfil, Camerún, Australia y nada menos que el último campeón, España, ya sucumbieron con los equipos latinoamericanos que pisan fuerte en la Copa del Mundo.
La fiesta latina no sólo se vive en las calles de Rio de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia o Belo Horizonte. La avalancha de hinchas de todas partes del continente viene acompañada con mucho fútbol y goles de sus equipos representantes. Colombia, Uruguay, México, Chile, Argentina  y la sorprendente Costa Rica son los principales animadores del mundial de las sorpresas.
La mayor de ellas fue el batacazo de los ticos contra el tetracampeón del mundo, Italia. Cuando todos esperaban que el equipo de Pirlo y Balotelli se quede con el partido, un balón envenenado cruzó el área azurra y puso a celebrar a todos los costarricenses desparramados en el mundo. Italia apretaba, pero Costa Rica puso más compromiso en el juego. Minutos antes, el árbitro le negó un penal a los centroamericanos.  El resultado es sorprendente, con dos victorias al hilo, los rojiblancos son el primer clasificado del «grupo de la muerte”. Al final del partido, la FIFA convocó a siete jugadores ticos al control antidopaje.
Antes de Italia, los costarricenses derribaron al favorito Uruguay sin contemplaciones. Los celestes sudamericanos, sin embargo, resucitaron de la mano del gran Luis Suárez frente a Inglaterra. Sus dos goles no hicieron más que confirmar que el jugador del Liverpool es uno de los cinco mejores artilleros del planeta. Su rostro de goleador hambriento e implacable en cada festejo demuestra que valió la pena sufrir el debut desde el banco para volver con todo. Wayne Rooney y los suyos están hundidos en el fondo de la tabla de posiciones, casi desahuciados. Los uruguayos, en cambio, se jugarán la clasificación al todo o nada contra Italia.
Los que no se cambian por nadie son los chilenos, que ni en su versión más optimista se habrían imaginado despachando a España a su casa con una victoria inapelable que dio fin al reinado español en el planeta fútbol. Los dos goles del rojo trasandino clausuran una era y despiden de mala forma a la generación más fantástica de jugadores españoles de todos los tiempos. El rostro de Casillas al final del partido lo decía todo: los días de gloria se acabaron para él, Ramos, Xabi Alonso y los fantásticos del Barcelona. Les quedará el consuelo que en 50 y en 100 años se seguirá hablando de ese equipo exquisito que tocaba el balón como pocos en la historia.
Lo de Colombia es una gozada cada vez que festejan un gol, pero da mucho más placer ver jugar a James  y a Cuadrado. Las dos estrellas del equipo sudamericano lograron lo más difícil, que el equipo no se hunda en la impotencia víctima de la orfandad de su ídolo indiscutido: Radamel Falcao. Hasta ahora Colombia no ha extrañado en cancha a su centrodelantero y eso mucho tiene que ver con la mentalidad del resto del plantel. Mientras en su país declaraban desastre nacional por la lesión del capitán, los jugadores trabajaban pensando en no derrumbarse. Cuando Argentina se quedó sin Maradona en mitad del Mundial de 1994, un plantel lleno de estrellas se desmoronó sin remedio. Los colombianos ya hicieron historia y todavía les queda cuerda para seguir bailando.
Argentina sigue en deuda y en gran medida tiene que ver con Lionel Messi. La capacidad de la prensa de ese país de inflar polémicas se corresponde con la que tiene para inflar a sus ídolos. Y la última «interna” que se ventila con todo desde el seno del plantel albiceleste, es la disconformidad del niño mimado del equipo con el sistema que utilizó el DT Sabella en el primer tiempo del debut contra Bosnia. Se sabe bien que el técnico armó el equipo (y dejó fuera a Tevez) para complacer a su máxima figura y potenciar su juego. A pesar de ello, los medios porteños insisten en que algo se rompió entre el capitán y el entrenador. La Argentina ahora juega para Messi y no al revés. Si algo falla, la gran responsabilidad la tendrá el muchacho al que no dejan de complacerle todos sus caprichos.

Con un equipo más o uno menos, los octavos de final se perfilan con fuerte presencia latinoamericana. Todos esperamos que la fiesta latina continúe no sólo en las calles y playas de Brasil, sino también en sus canchas. Los Messi, Suárez, Vidal, Ochoa o Cuadrado tienen todo para lograrlo. Sigamos.

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