Los Centros de Participación, un «lujo» al alcance de españoles e inmigrantes

Madrid tiene la prueba de que el trabajo de las ONG con la inmigración y la integración fructifica, como lo demuestra la actividad intensa de los 17 Centros de Participación e Integración de Inmigrantes (CEPI), que en pocos años se han convertido en un servicio «de lujo» para españoles y extranjeros.

Madrid, España.-La opinión de los usuarios consultados por Efe ha sido unánime al destacar el servicio «impagable» que les brindan los CEPI de la Comunidad de Madrid, especialmente en esta época crítica de la economía y las finanzas de la región y del país en general.

Estos centros, el primero de los cuales abrió en 2006, fueron creados por Madrid en vista del crecimiento de la población inmigrante y concebidos como promotores del bienestar «de la población inmigrante y autóctona» mediante actuaciones que favorecieran «procesos de convivencia intercultural».

Hay 17 CEPI: dos hispano-americanos, dos de Ecuador, dos de Rumanía, dos de Colombia y sendos centros dedicados a Bolivia, Perú, África, República Dominicana, Marruecos, Bulgaria, Paraguay, Centroamérica y Ucrania, aunque todos abren sus puertas a inmigrantes de cualquier país y también a ciudadanos españoles.

El director del CEPI Hispano-Dominicano, Raúl Jiménez, explicó a Efe que al concurso convocado por la Comunidad para gestionar estos «dispositivos» se presentan diferentes ONG y las que presenten los mejores proyectos se adjudican su gestión.

El «grueso» de la financiación de los CEPI, según Jiménez, procede de los fondos de la Comunidad, aunque cada centro puede buscar financiación privada para ampliar los servicios.

Aunque cada centro tiene su programa de actividades, por lo general todos ofrecen servicios similares, casi todos gratuitos, como asesorías laborales, jurídicas y económicas, talleres de informática, baile, manualidades, cursos de inglés y una larga lista de actividades.

En estos días del verano, por ejemplo, según Jiménez, hay «campamentos urbanos» para niños de entre 6 y 12 años, talleres de ocio y formación para jóvenes, cursos de baile o de montaje y reparación de ordenadores, y, para los adultos, informática básica o alfabetización en español para inmigrantes.

En el caso del Centro Hispano Ecuatoriano, este mes ha programado unas «Jornadas sobre Formación Financiera» destinadas a que los usuarios aprendan a «administrar y planificar óptimamente sus finanzas», o un taller en el que debaten las posibilidades de continuar inmigrando, retornar o quedarse en el país que les acoge, o «alternativas de emprendimiento en Ecuador».

Una mediadora de este CEPI ha explicado a Efe que a lo largo del año el Centro ofrece cursos de informática básica, inglés con profesoras nativas, español para ciudadanos de China, asesoría de abogado, trabajador social y sicólogo, o reuniones sabatinas para que las mujeres que lo deseen acudan a tejer.

En esta temporada estival, además, más de medio centenar de niños acuden a una granja escuela.

La responsable de comunicación del Centro Hispano-Búlgaro, Guergana Tsenova, resaltó la misión de los CEPI, centrada en integrar a extranjeros y autóctonos, un «proceso bidireccional» por el que ella expresa su «orgullo» ya que el centro -dice- reúne a usuarios «de más de 18 nacionalidades distintas».

Tsenova ha destacado que en el marco de la crisis que vive España esta CEPI ha reforzado su bolsa de empleo y ofrece diversos cursos de cualificación profesional y reciclaje, y un servicio de orientación laboral con hincapié en actividades de autoempleo y ayuda para buscar trabajo.

«Estamos ayudando a los ciudadanos a adaptarse a la nueva situación en la región y en el país», ha dicho Tsenova.

Según datos de la Comunidad, desde la apertura de los CEPI se han realizado 1,32 millones de atenciones a inmigrantes y a autóctonos, y para demostrar el incremento del servicio indica que en 2011 se registraron 327.909 atenciones frente a 186.000 de 2007.

Freddy Gaviria, un ciudadano de Venezuela, usuario de los CEPI, dijo a Efe que el servicio que prestan estos centros es «espectacular. Gracias a ellos los inmigrantes tenemos un lugar de acogida de lujo donde recibimos colaboración de muchas formas; y para rematar es gratis».

Otro joven, el ecuatoriano Saúl Yagual, dice que el CEPI se ha convertido en su «segundo hogar», un lugar donde le resuelven con rapidez sus necesidades y donde puede aprender de forma gratuita «cosas importantes».

 

16 JUL/ Amo Dom/ ABC

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