Los medios de comunicación criminalizan a la inmigración en España

 

Medios-Españoles

Barcelona.- (Legalcity.es).- Seis de cada diez artículos que aparecen en la prensa española criminalizan a la inmigración al hacer erroneas asociaciones entre prostitución, robo, violencia, maltrato a la mujer y la falta de civismo con los inmigrantes; o lo que es lo mismo, contribuyen a criminalizar de manera abierta a la inmigración lejos de apostar por la convivencia y la transparencia según un estudio de Legalcity, un reconocido despacho de abogados y asesores de Barcelona con más de diez años de experiencia

El estudio abarcó a más de 6 mil informaciones aparecidas en la prensa escrita en el último año. “Si ciertamente es imposible hacer un análisis detallado de cada una de las informaciones o artículos publicados, más del 60 por ciento de ellos contienen una imagen negativa explícita o subliminar. Imagen negativa que contrasta con una realidad más palpable: la inmigración más que necesaria es un elemento de primera necesidad a tener en cuenta por la sociedad española”, señala el estudio.

¿INMIGRACIÓN IGUAL A DELINCUENCIA?

Por todos es sabido que la imagen que existe del inmigrante no es precisamente la del hombre o mujer trabajadora sino la del “moro” o “sudaca” que además de “venir a quitarnos nuestro espacio” viene a “alterar” nuestras normas y conductas” o a fomentar una sociedad violenta. Este mensaje está en el subconsciente de nuestros ciudadanos no porque hayan tenido experiencia personales generalizadas sino porque así, de esta manera, nos lo han vendido los medios de comunicación.

Los ejemplos que pone el estudio son reveladores de este drama: Bajo el título “La España multiétnica”, un periódico escribe en su primer párrafo: “Cinco de cada 100 residentes en España son extranjeros. Barrios étnicos, empleo, mezquitas y delincuencia son los principales puntos de fricción entre los inmigrantes y los lugareños”. Este artículo en cuestión muestra estadísticas hechas por no se sabe qué institución pero muestra cifras con el claro propósito de dejar claro que los inmigrantes son un problema en tanto son los que más delinquen.

Veamos otro. “Ponent acoge más de 50 reos con penas superiores a los 30 años. Los árabes carecen de mediadores interculturales e imanes” (La Mañana, 16 octubre). A claras luces es como si para hablar de delincuencia y presos no pudiese dejar de hablarse de los árabes. ¿Por qué si el mayor número de personas recluidas no son árabes inmigrantes?

El diario ABC publica un artículo con el siguiente titular: “El PP le dice a los delincuentes extranjeros que cuesta lo mismo robar, que robar y partir la cara”. La Razón: “Inmigración, cifras para la inseguridad ciudadana”. “El Gobierno construirá cuatro cárceles para evitar que el aumento de presos extranjeros colapse los centros” (El Mundo). “La avalancha de delincuentes obliga al Gobierno a construir cuatro nuevas cárceles. El principal motivo de la saturación es el crecimiento de delincuentes extranjeros” (El Mundo). “El PP asegura que España no va a ser nunca refugio para redes de delincuentes extranjeros. El gobierno anuncia que el gasto en seguridad ciudadana crecerá el cuatro por ciento” (La Razón).

“Con estos ejemplos a la sociedad española podrían ponérsele los pelos de punta. ¿Pueden limitarse los medios de comunicación a ser portadores de las declaraciones de un determinado Ministerio? ¿Por qué no hacemos un análisis más detallado y contrastamos la información?”, se pregunta el estudio.

¿INMIGRACIÓN IGUAL A PROSTITUCIÓN?

La inmigración es un fenómeno complejo pero el mal uso de los códigos de comunicación pueden dar al traste con la voluntad de una convivencia sana. Muchos medios de comunicación se empeñan en destacar –cuando se trata de prostitución- de dónde proceden esas “prostitutas”. Si las prostitutas fueran españolas, el tema no hubiese sido “noticia” en los medios de comunicación, quienes se empeñan en sacar la “noticia” al precio que sea. Veamos un ejemplo: “El propietario de La Nina queda en libertad bajo fianza y pendiente de la celebración de un juicio. Las seis chicas inmigrantes detenidas de enfrentan a un proceso de expulsión” (Diario Regiò 7).

¿Serían noticia estas prostitutas si no fueran inmigrantes? La interrogante queda abierta. Otro artículo de El Periódico en su edición al referirse a la regularización de la prostitución pone ejemplos solo de inmigrantes. El Artículo basa su información sobre el ejemplo de una prostituta colombiana. ¿Acaso no hay prostitutas españolas? ¿Por qué el ejemplo para ilustrar la situación es la de una chica colombiana?

Un artículo del diario El Mundo para referirse a un nuevo proyecto que lucha contra la marginación y la violencia en el barrio del Raval, pone como titular “Mujer, inmigrante, prostituta”. ¿Por qué? ¿Qué pretende destacar este artículo? ¿Por qué estas asociaciones de términos?

El diario AVUI publica un sensacionalista reportaje bajo el título de “Prostitutas del asfalto. Muchas de las prostitutas son de países del este”. Y ese mismo día La Vanguardia publica otro artículo bajo el nombre de “En España ejercen la prostitución más de 50 mil inmigrantes”.

Cabría preguntarnos qué pretenden estos artículos. ¿Denunciar la prostitución? ¿asociar a la inmigración con el tema de la prostitución? “Sugerimos que los medios de comunicación, tal y como llama el decálogo del Colegio de Periodistas de Catalunya, utilicen el sentido común y la mesura a la hora de abordar temas tan espinosos como este”, pide en sus conclusiones el estudio de Legalcity.

¿ES LA INMIGRACIÓN UN PROBLEMA?

Es usual encontrar en los medios de comunicación, a la hora de abordar el tema de la inmigración, términos como “desbordado de inmigrantes”, “alud de inmigrantes”, “oleada de inmigrantes”, “avalancha de inmigrantes”, “colapso de inmigrantes” o “desembarco”.

Veamos algunos ejemplos: El Periódico publicó un artículo con el siguiente título: “El Registre Civil, desbordat per l’allau d’immigrants” para referirse al cúmulo de expedientes para trámites de nacionalidad en Barcelona. Este titular, sin duda alguna, asocia a la inmigración como si se tratase de un tropel famélico de hirsutas fieras que se amontona a las puertas del registro civil. ¿Por qué poner este tipo de titulares? ¿Acaso la verdadera historia no es que en los Registros Civiles existe un mal servicio por falta de personal y espacio, tal y como reconoce en el mismo artículo, el titular de esa entidad?.

Evidentemente, si este fuera el único artículo que utiliza esos términos el problema no pasaría de ser una simple interpretación de la prioridad de lo que es noticia por parte del periodista o de la política editorial del diario, teniendo en cuenta que el grueso del artículo es, precisamente, para detallar la “falta de personal y espacio” en la entidad.

Un artículo del diario “El Periódico” dice: “Barbens tem que l’allaud de temporers col.lapsi el municipi”. A claras luces, un titular como este crea alarma no solo entre los vecinos de esa zona, sino entre todos aquellos autóctonos que lean solamente el titular. Estamos ante la presencia de un titular alarmista y sensacionalista que lejos de lograr que convivamos mejor, crea pánico entre los autóctonos. Es como si llegara un alud de alienígenas, o de leprosos, o de conquistadores que vienen a “quitarnos nuestro espacio”, o a “contaminarnos”. ¿Con titulares como este podemos hablar de integración?.

Véase el siguiente titular aparecido también en “El Periódico”: “El Ayuntamiento de Lleida puso hoy en alerta a los servicios sociales en previsión de una llegada masiva de inmigrantes”. Otro ejemplo: “Apenas quedan inmigrantes en Alcarrás tras las batidas” (El Mundo). “Batidas”, no olvidemos el término. Un término que nos recuerda las “batidas” contra judíos masacrados en los campos de concentración de Alemania. Y si a ese artículo le añadimos otro sobre el mismo tema aparecido en La Mañana en su edición del 18 de julio: “Peinan Alcarrás para tramitar la expulsión de los sin papeles”. “Batida”, “Peinan”. Estos términos hacen daño, mucho daño.

¿QUÉ PERCEPCIÓN TIENEN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE LOS INMIGRANTES?

En muchas ocasiones, el mensaje que se brinda a los televidentes, radioyentes o lectores, es que “la inmigración es un problema”. Sin embargo, veamos algunos elementos positivos que pudiesen formar parte de las agendas de las políticas editoriales. De todos los temporeros que se necesitaron este año en la campaña de fruta en Lleida, 2376 corresponden a contrataciones en el país de origen, es decir, a inmigrantes (1000 rumanos, 700 colombianos y 200 marroquíes).

CONVIVENCIA, MULTICULTURALIDAD, IDENTIDAD.

Es cierto que lo ideal sería la buena convivencia multicultural. Pero mientras hayan diarios que a la hora de referirse a la multiculturalidad buscan segundas lecturas, de poca convivencia podremos hablar. (Ver “La Trampa de la multiculturalidad”, Diari de Girona).

Veamos otro ejemplo: “Muchos locutorios se convierten en colmados de comida de inmigrantes” (El Periódico). Solamente con este titular se desprende que los inmigrantes alteran las ordenanzas establecidas porque teóricamente los locutorios están legalmente autorizados para comunicaciones (teléfonos, ordenadores, etc), pero no para vender alimentos. Ahora bien, ¿qué quiere decir el periodista cuando dice “muchos”?. Por “muchos” se entiende una gran cantidad. Sin embargo, este artículo hace referencia a los locutorios de Sant Andreu, Nou Barris y Sagrada Familia. ¿Cuántos locutorios existen en toda Barcelona?. ¿Qué pretende este artículo?. Probablemente este artículo no pretende sembrar la imagen de que los inmigrantes incumplen las normativas. Tal vez. Probablemente. Pero esa es la imagen y el sabor que deja este artículo que, en ningún momento refleja lo importante que son estos pequeños negocios como dinamizadores de la economía de Catalunya.

Otro ejemplo: a veces los mensajes dejan un sabor de que los inmigrantes chupan como sanguijuelas del dinero que la sociedad aporta en su conjunto. Si vemos un titular que dice “La Generalitat dará alojamiento a los inmigrantes temporeros en Girona” (Diari de Girona) nos da la impresión de que los dineros que todos aportamos van destinados a la inmigración cuando podrían destinarse a otras acciones de uso más social. Este es el sabor que nos queda sobre todo cuando el artículo no explica ni invita a la reflexión del lector de cuan importante son esos temporeros inmigrantes para la dinamización de la economía y que los españoles no desean ser temporeros en la recogida de la fruta.

Otro ejemplo para ilustrar esta idea es el artículo “Más recursos para integrar a los alumnos inmigrantes” (Revista de Banyoles). Muchas de la informaciones aparecidas en los diarios dan la impresión de que los inmigrantes son un verdadero problema.

Muchos artículos y comentarios transmiten que con la llegada de los inmigrantes los catalanes pueden perder la identidad. Artículos que lejos de contribuir a que se conviva en armonía incitan a la desconfianza y a la creencia de que la identidad catalana está en peligro con la llegada de los inmigrantes.

Especialmente destacable es el recogido en La Vanguardia del 24 de octubre, “Bomba de relojería”, para referirse a que la población musulmana “no se integra”. Un artículo que no invita a la reflexión, sino a sembrar el odio y el no respeto a la libertad de religión o credo, pues la sentencia final es “(…) una nación tiene derecho a priorizar su propia cultura, sus valores y sus leyes democráticas. Hay que evitar los guetos que cultiven conductas que contradigan estos valores. Tenemos una bomba de relojería dentro que si no desactivamos a tiempo puede estallar política y socialmente en cualquier momento”.

El interesante estudio de Legalcity invita a la prensa encaminar, ayudar a reflexionar, no ser simplemente un medio expositor de mensajes. ¿Acaso la llamada libertad de expresión podría dar espacio a cualquier tipo de mensaje por xenófobo o racista que fuere? Evidentemente entraríamos ya en una discusión ética en el mejor de los casos o bizantina en el peor, sobre los temas de los que puede hacerse eco la “libertad de prensa”.

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué sociedad queremos construir? ¿Qué futuro vamos a legar a nuestros hijos? Son simples interrogantes que quedan abiertos y que, para poder responder, debemos seguir de cerca el tratamiento informativo que dan los medios de comunicación sobre el tema de la inmigración. Legalcity aboga por hacer un seguimiento diario sobre las informaciones aparecidas en los medios de comunicación que aborden el tema de la inmigración, para sugerir ideas y llamar a la reflexión en aras de convocar a que los mensajes sean desde una posición humanista y ética.

 

 

26nov/amodom

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