Mía ya es Mía.

Mía ya es Mía.

Amín-Arias-Garabito-150x150Amín Arias Garabito
Político dominicano residente en Europa
@AminArias

Hay pocas cosas en la vida que le hacen a uno sentirse tan bien como el saber que se ha hecho justicia; que el mundo cambia para bien, a pesar de que va lento y de que en el camino se quedan muchas vidas de personas que un día soñaron con cambiar el mundo y se fueron sin ver el resultado.

Hay pocas cosas en el mundo que le hacen a uno emocionarse tanto que al final uno se siente tan humano, tan unido a este mundo y a la lucha por los derechos de todas y de todos, que es imposible bajar la guardia porque te convencen cada día de que tienes que seguir adelante reivindicando los cambios que necesitamos para progresar como sociedad.

Mía Cepeda, la controversial presentadora de televisión dominicana, ha logrado obtener aquello por lo que llevaba tantos años luchando: el reconocimiento de su identidad de género. Ha tenido que ser un Decreto del Poder Ejecutivo el que ha reconocido el derecho de Mía a tener el nombre que ella ha elegido en consonancia con su vida, a como ella se siente y como siente. Ha tenido que ser un mandato presidencial el que ha dicho ¡BASTA! Porque la Constitución dominicana reconoce el derecho de todos los dominicanos a no ser discriminados «por ninguna condición personal o social».

A falta de leyes buenos son Decretos si van en esta línea de reconocimiento de derechos ciudadanos. Ahora la tarea está en legislar en favor de una minoría que ve conculcados sus derechos cada día en un país que, paradójicamente, es bastante tolerante con la comunidad LGBT, pero cuya clase política está alejada de la mayoría social que reclama un cambio, y se ata a una iglesia católica que va por libre contra el propio criterio del actual Papa y unos legisladores que tienen miedo a una banda de predicadores de distintas congregaciones de iglesias protestantes que no hacen más que rebuznar.

Mía se convierte así en la primera mujer transexual en conseguir el reconocimiento de su derecho a ser mujer en la República Dominicana. Este acontecimiento es un precedente importantísimo para toda la comunidad LGBT, y en particular para las mujeres y hombres transexuales del país, que ahora podrán solicitar su cambio de nombre y con ello el reconocimiento de su identidad de género.

De un tiempo para acá el cambio se nota. Los partidos de izquierda ya se pronunciaron en las pasadas elecciones en favor del reconocimiento de los derechos de las personas LGBT. Hace tan sólo unos días, una convergencia de partidos y organizaciones políticas incluyeron las reivindicaciones de las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales en su manifiesto fundacional. De igual manera, reconocidos personajes de la vida pública dieron su apoyo explícito a las actividades del Mes del Orgullo LGTB y a la 7ma. Caravana del Orgullo LGBT del pasado domingo en Santo Domingo que fue un gran éxito de público, de todas las orientaciones sexuales, que se acercaron a dar su apoyo.

Tuve la oportunidad de conocer a Mia el año pasado en Madrid, donde la recibí con el calor de un dominicano que lleva muchos años fuera de su tierra, que ha vivido en primera persona la satisfacción de las leyes socialistas promulgadas por Zapatero y que milita en el PSOE, en mi calidad de Secretario de Movimientos Sociales del Distrito de Fuencaral, junto al Secretario regional y Concejal del Ayuntamiento de Madrid, Pedro Zerolo, uno de los más grandes activistas LGTB españoles de todos los tiempos, y la también activista y Diputada a la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli, la primera mujer trans en ocupar una curul en España, y ya supimos la lucha de esta mujer y que si se conseguía serviría de mucho.

República Dominicana vive un despertar y ya no tenemos miedo al discurso del infierno que tanto nos vende la Iglesia. Demasiado infierno sufren en este mundo todos los diacriminados por su orientación sexual o identidad de género. Bastante infierno padecen los represaliados en países donde ser homosexual se paga con pena de cárcel o con la muerte. Mucho infierno sufren las lesbinas sometidas a «violaciones correctivas» para quitarles lo de «mariconas». Mucho sufrimos nosotros mismos que hemos tenido que vivir ocultando lo que sentimos por complacer a una sociedad que no se para a pensar cómo nos sentimos, qué queremos. Ya no hay más infierno. Así que nos proponemos a disfrutar de la vida y a ser felices. El más allá está aquí.

Enhorabuena a Mía y a seguir luchando que en República Dominicana nos queda muchísimo por hacer.

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